Frases de Michel De Montaigne
página 2

Michel Eyquem de Montaigne [miʃɛl ekɛm də mõ'tɛɲ] fue un filósofo, escritor, humanista y moralista del Renacimiento, autor de los Ensayos y creador del género literario conocido en la Edad Moderna como ensayo. Ha sido calificado como el más clásico de los modernos y el más moderno de los clásicos. Su obra fue escrita en la torre de su propio castillo entre 1580 y 1588 bajo la pregunta "¿Qué sé yo?". Montaigne es el hermano de Juana de Montaigne, casada con Richard de Lestonnac y por lo tanto el tío de Santa Juana Lestonnac.

✵ 28. febrero 1533 – 13. septiembre 1592
Michel De Montaigne Foto
Michel De Montaigne: 385 citas149 Me gusta

Michel De Montaigne Frases y Citas

“El hombre sabio no lo es en todas las cosas.”

Michel De Montaigne

Sin fuentes

“El provecho de uno es el perjuicio de algún otro.”

Michel De Montaigne

Sin fuentes
Fuente: El Mundo 22.07.2000

“Es preciso prestarse a los otros, pero no darse sino a uno mismo.”

Michel De Montaigne

Fuente: Versión completa en inglés de los Ensayos/Essays en el Proyecto Gutenberg (Consultado 9 de abril del 2013) http://www.gutenberg.org/files/3600/3600.txt

“La prohibición sazona los manjares.”

Michel De Montaigne

Sin fuentes

Michel De Montaigne frase: “La virtud no quiere que se la siga sino tan sólo por sí misma.”

“Prohibir algo es despertar el deseo.”

Michel De Montaigne

Sin fuentes

“Saber mucho da ocasión de dudar más.”

Michel De Montaigne

Sin fuentes

“En cuanto al fin que nos proponen Plinio y Cicerón, la gloria, estoy muy lejos de tenerla en cuenta. La inclinación más contraria al retiro es la ambición. La gloria y el reposo no pueden alojarse en el mismo albergue. Por lo que veo, estos sólo tienen los brazos y las piernas fuera de la multitud; su alma y su intención continúan, más que nunca, atadas a ella: b | Tun’ uetule auriculis alienis colligis escas? [Entonces, viejo, ¿trabajas sólo para alimentar los oídos ajenos? ] a | Se han echado atrás solo para saltar mejor, y para, con un movimiento más fuerte, penetrar más vivamente en la muchedumbre. ¿Queréis ver cómo se quedan cortos por un pelo?
Comparemos las opiniones de dos filósofos [Epicuro y Séneca], y de dos escuelas muy diferentes, uno escribiendo a Idomeneo, otro a Lucillo, amigos suyos, para apartarlos de la administración de los negocios y de las grandezas, y dirigirlos hacia la soledad. Hasta ahora has vivido —dicen— nadando y flotando; ven a morir al puerto. Has entregado el resto de tu vida a la luz, entrega esta parte a la sombra. Es imposible abandonar las tareas si no renuncias a su fruto; así pues, deshazte de toda preocupación por el nombre y por la gloria. Existe el peligro de que el brillo de tus acciones pasadas te ilumine en exceso, y te siga hasta el interior de tu guarida. Abandona, junto a los demás placeres, el que brinda la aprobación ajena; y, en cuanto a tu ciencia y capacidad, no te importe: no perderán su eficacia porque tú valgas más que ellas. Acuérdate de aquel que, cuando le preguntaron para qué se esforzaba tanto en un arte que no podía ser conocido por mucha gente, respondió: «Me basta con pocos, me basta con uno, me basta con ninguno». Tenía razón. Tú y un compañero sois teatro de sobra suficiente el uno para el otro, o tú para ti mismo. Que el pueblo sea para ti uno solo, y que uno solo sea para ti todo el pueblo. Es una ambición cobarde pretender obtener gloria de la ociosidad y del ocultamiento. Tenemos que hacer como los animales, que borran su rastro a la entrada de su guarida. No has de buscar más que el mundo hable de ti, sino cómo has de hablarte a ti mismo. Retírate en tu interior, pero primero prepárate para acogerte; sería una locura confiarte a ti mismo si no te sabes gobernar. Uno puede equivocarse tanto en la soledad como en la compañía. Hasta que no te hayas vuelto tal que no oses tropezar ante ti, y hasta que no sientas vergüenza y respeto por ti mismo, c | obuersentur species honestae animo [que se ofrezcan imágenes honestas al espíritu], a | represéntate siempre en la imaginación a Catón, Foción y Aristides, ante los cuales aun los locos ocultarían sus faltas, y establécelos como censores de todas tus intenciones. Si estas se desvían, la reverencia por ellos te devolverá al camino. Te retendrán en la vía de contentarte contigo mismo, de no tomar nada en préstamo sino de ti, de detener y fijar el alma en unos pensamientos definidos y limitados donde pueda complacerse; y, tras haber entendido los verdaderos bienes, que se gozan a medida que se entienden, de contentarse con ellos, sin ansias de prolongar la vida ni el nombre. Este es el consejo de la verdadera y genuina filosofía, no de una filosofía ostentosa y verbal, como es la de los dos primeros.”

Michel De Montaigne

The Complete Essays

“Pues la costumbre, verdaderamente es una violenta y traidora institutriz. Poco a poco y con disimulo, establece en nosotros el pie de su autoridad; pero tras este suave y humilde comienzo, una vez asentado y plantado con ayuda del tiempo, pronto nos revela un talante furioso y tiránico contra el que no podemos ya ni alzar la mirada.”

Michel De Montaigne

Variante: Pues la costumbre, verdaderamente es una violenta y traidora institutriz. Poco a poco y con disimulo, establece en nosotros el pie de
su autoridad; pero tras este suave y humilde comienzo, una vez asentado y plantado con ayuda del tiempo, pronto nos revela un talante furioso y tiránico contra el que no podemos ya ni alzar la mirada.