“Hacía mucho tiempo que yo había dejado de entenderme con Nadja. Lo cierto es que quizás nunca nos hemos entendido, al menos acerca de la manera deafrontar las cosas sencillas de la existencia.”André Breton libro NadjaNadja
“(…) Sí, por las tardes, hacia las siete, le gusta encontrarse en un vagón de segunda mano del metro. La mayoría de los pasajeros son personas que regresan de sus trabajos. Se sienta entre ellos, trata de sorprender en sus caras el motivo de sus preocupaciones. Naturalmente, están pensando en lo que acaban de abandonar hasta mañana, sólo hasta mañana, y también en lo que les espera esta noche, lo cual les alegra o les preocupa aún más. Nadja se queda mirando fijamente algo definido: «Hay buenas personas». Más alterado de lo que quisiera mostrarme, ahora sí me enojo: «Pues no. Además tampoco se trata de eso. El hecho de que soporten el trabajo, con o sin las demás miserias, impide que esas personas sean interesantes. Si la rebeldía no es lo más fuerte que sienten, ¿cómo podrían aumentar su dignidad sólo con eso? En esos momentos, por lo demás, usted les ve; ellos ni siquiera la ven a usted. Por lo que a mí se refiere, yo odio, con todas mis fuerzas, esa esclavitud que pretenden que considere encomiable. Compadezco al hombre por estar condenado a ella, porque por lo general no puede evitarla, pero si me pongo de su parte no es por la dureza de su condena, es y no podría ser más que por la energía de su protesta. Yo sé que en el horno de la fábrica, o delante de esas máquinas inexorables que durante todo el día imponen la repetición del mismo gesto, con intervalos de algunos segundos, o en cualquier otro lugar bajo las órdenes más inaceptables, o en una celda, o ante un pelotón de ejecución, todavía puede uno sentirse libre, pero no es el martirio que se padece lo que crea esa libertad. Admito que esa libertad sea un perpetuo librarse de las cadenas: será preciso, por añadidura, para que ese desencadenarse sea posible, constantemente posible, que las cadenas no nos aplasten, como les ocurre a muchos de los que usted me habla. Pero también es, y quizá mucho más desde el punto de vista humano, la mayor o menor pero, en cualquier caso, la maravillosa sucesión de pasos que le es dado al hombre hacer sin cadenas. Esos pasos, ¿les considera usted capaces de darlos? ¿Tienen tiempo de darlos, al menos? ¿Tienen el valor de darlos? Buenas personas, decía usted, sí, tan buenas como las que se dejaron matar en la guerra, ¿verdad? Digamos claro lo que son los héroes: un montón de desgraciados y algunos pobres imbéciles. Para mí, debo confesarlo, esos pasos lo son todo. Hacia dónde se encaminan, ésa es la verdadera pregunta. De algún modo, acabarán trazando un camino y, en ese camino, ¿quién sabe si no surgirá la manera de quitar las cadenas o de ayudar a desencadenarse a los que se han quedado en el camino? Sólo entonces será conveniente detenerse un poco, sin que ello suponga desandar lo andado». (Bastante a las claras se ve lo que puedo decir al respecto, sobre todo a poco que decida tratarlo de manera concreta.) Nadja me escucha y no intenta contradecirme. Tal vez lo último que ella haya querido hacer sea la apología del trabajo.”André Breton libro NadjaNadja
“No hay hombros humanos capaces de soportar la omnisciencia, de la que se quiso hacer un atributo de "Dios". En la medida en que el hombre se concebía "su imagen", no se ha hecho más que inculcarle la pretensión a esa omnisciencia. Es indispensable terminar de una sola vez con estas dos chácharas. Nada de lo establecido y decretado por el hombre puede considerarse defmitivo e intangible, y menos aún llegar a convertirse en objeto de un culto si éste impone el renunciamiento en favor de una preexistente voluntad divinizada. Estas reservas no deben, por supuesto, causar perjuicios a las formas lúcidas de dependencia y de estima voluntarias. A este respecto, no habiendo nada ya que me impida dejar vagabundear a mi espíritu sin temor a las acusaciones de misticismo que no dejarán de prodigarme, creo que no sería mala idea comenzar por convencer al hombre de que no es, como presume, el rey de la creación. Esta idea me abre, al menos, algunas valiosas perspectivas en el plano poético, lo que le confiere, quiérase o no, cierta eficacia futura.”André Breton Manifestoes of Surrealism
“Para gran escándalo de los unos, bajo el ojo apenas menos severo de los otros, levantando su peso de alas, tu libertad.”André Breton
“El hombre propone y dispone. Solamente de él depende llegar a pertenecerse por entero, o sea, mantener en estado anárquico las huestes cada vez más temibles de sus deseos. Se lo enseña la poesía, que lleva en sí misma la compensación perfecta de las miserias que soportamos. Puede hasta convertirse en ordenadora, a poco que bajo los efectos de una decepción menos íntima se decida a tomarla por lo trágico.”André Breton Manifestoes of Surrealism