“¡Ah mujer, perfecta mujer! ¡Qué distracción
aludió a la humanidad cuando fuiste hecha un demonio!”
Fuente: Monseñor Tomás (1639), Acto III, esc. i
“¡Ah mujer, perfecta mujer! ¡Qué distracción
aludió a la humanidad cuando fuiste hecha un demonio!”
Fuente: Monseñor Tomás (1639), Acto III, esc. i
Fuente: La fortuna del hombre honesto (1647), epílogo
“Aquella alma que pueda
ser sincera es la del hombre perfecto.”
Fuente: La fortuna del hombre honesto (1647), epílogo