„Ich bin Heinrich Himmler.»“

Yo soy Heinrich Himmler.

Última actualización 21 de Mayo de 2020. Historia
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oficial nazi y líder de las S.S 1900 - 1945

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„Hace dos mil años era un orgullo decir civis romanus sum [Yo soy un ciudadano romano]. Hoy, en el mundo de la libertad, uno puede estar orgulloso de decir Ich bin ein Berliner […] Todos los hombres son libres, donde quiera que vivan, son ciudadanos de Berlín, y, por ello, como un hombre libre, estoy orgulloso de decir Ich bin ein Berliner!“

—  John Fitzgerald Kennedy político estadounidense 1917 - 1963

Resumido como: «Ich bin ein Berliner».
Traducción literal: «Yo soy un berlinés».
En su visita a Berlín Occidental el 23 de junio de 1963, expresando su solidaridad con los ciudadanos del Berlín occidental rodeado por territorio alemán bajo control soviético. Esta frase se la dijeron cuando preguntó, que es lo que podía decir en esos duros momentos a la población de Berlín, a la que un colaborador le dijo simplemente, "yo soy un berlinés", consiguiendo ser una frase que insufló ánimo.

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„Himmler tenía cerebro, y su nombre era Heydrich.“

—  Hermann Göring comandante supremo de la luftwaffe 1893 - 1946

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„Quien quema libros termina tarde o temprano por quemar hombres - Heinrich Heine“

—  Primo Levi 1919 - 1987

Trilogía de Auschwitz: Si esto es un hombre / La tregua / Los hundidos y los salvados

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„Es muy probable que el destino de Bin Laden sea un destino buscado por él mismo después de su sanguinaria trayectoria“

—  José Luis Rodríguez Zapatero Expresidente del Gobierno de España 1960

Respuesta a Gaspar Llamazares sobre el asesinato de Osama Bin Laden por parte del gobierno de los EEUU, 4 de mayo de 2011
2011
Fuente: Vídeo del congreso de los diputados en YouTube http://www.youtube.com/watch?v=kmJzLfi6NVk#t=1m35s

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„Ya supuestamente mataron a Osama Bin Laden, ahora falta condenar a Bush“

—  Residente (Calle 13) Cantante y compositor puertorriqueño 1978

Nota Palabras de René en su cuenta de Twitter.

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„Fue Himmler, y sólo él, quien durante el curso de la guerra fijó el carácter definitivo de los campos de concentración. Sólo él daba las órdenes al servicio de Seguridad, sólo él tenía el derecho a hacerlo.“

—  Rudolf Höss oficial nazi, miembro de las SS y comandante del campo de concentración de Auschwitz 1900 - 1947

Death Dealer: The Memoirs of the SS Kommandant at Auschwitz

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„Himmler odiaba la iglesia. Él y Bormann fueron las dos personas que más influyeron en Hitler. Cuando hablé con Hitler al principio, estuvo de acuerdo conmigo y dijo que ningún estado podía ser gobernado sin religión. En Mein Kampf dijo que un hombre era un tonto si destruía la religión del pueblo. Hitler también hizo la declaración de que la reforma política no debería ser una reforma religiosa.“

—  Franz von Papen político alemán 1879 - 1969

A Leon Goldensohn, el 30 de marzo de 1946.
Original: «Himmler hated the church. He and Bormann were the two people who influenced Hitler most. When I spoke to Hitler in the beginning he agreed with me and said that no state could be governed without religion. In Mein Kampf he said that a man was a fool if he destroyed the religion of the people. Hitler also made the statement that the political reform should not be a religious reform.»
Fuente: Goldensohn, Leon. The Nuremberg Interviews: Conversations with the Defendants and Witnesses. Edición anotada. Editorial Random House, 2010 ISBN 9781409078449. p. 180.

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„Ya no, ya no,
ya no me sirves, zapato negro,
en el cual he vivido como un pie
durante treinta años, pobre y blanca,
sin atreverme apenas a respirar o hacer achís.

Papi: he tenido que matarte.
Te moriste antes de que me diera tiempo…
Pesado como el mármol, bolsa llena de Dios,
lívida estatua con un dedo del pie gris,
del tamaño de una foca de San Francisco.

Y la cabeza en el Atlántico extravagante
en que se vierte el verde legumbre sobre el azul
en aguas del hermoso Nauset.
Solía rezar para recuperarte.
Ach, du.

En la lengua alemana, en la localidad polaca
apisonada por el rodillo
de guerras y más guerras.
Pero el nombre del pueblo es corriente.
Mi amigo polaco

dice que hay una o dos docenas.
De modo que nunca supe distinguir dónde
pusiste tu pie, tus raíces:
nunca me pude dirigir a ti.
La lengua se me pegaba a la mandíbula.

Se me pegaba a un cepo de alambre de púas.
Ich, ich, ich, ich,
apenas lograba hablar:
Creía verte en todos los alemanes.
Y el lenguaje obsceno,

una locomotora, una locomotora
que me apartaba con desdén, como a un judío.
Judío que va hacia Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como los judíos.
Creo que podría ser judía yo misma.

Las nieves del Tirol, la clara cerveza de Viena,
no son ni muy puras ni muy auténticas.
Con mi abuela gitana y mi suerte rara
y mis naipes de Tarot, y mis naipes de Tarot,
podría ser algo judía.

Siempre te tuve miedo,
con tu Luftwaffe, tu jerga pomposa
y tu recortado bigote
y tus ojos arios, azul brillante.
Hombre-panzer, hombre-panzer: oh Tú…

No Dios, sino un esvástica
tan negra, que por ella no hay cielo que se abra paso.
Cada mujer adora a un fascista,
con la bota en la cara; el bruto,
el bruto corazón de un bruto como tú.

Estás de pie junto a la pizarra, papi,
en el retrato tuyo que tengo,
un hoyo en la barbilla en lugar de en el pie,
pero no por ello menos diablo, no menos
el hombre negro que

me partió de un mordisco el bonito corazón en dos.
Tenía yo diez años cuando te enterraron.
A los veinte traté de morir
para volver, volver, volver a ti.
Supuse que con los huesos bastaría.

Pero me sacaron de la tumba,
y me recompusieron con pegamento.
Y entonces supe lo que había que hacer.

Saqué de ti un modelo,
un hombre de negro con aire de Meinkampf,

e inclinación al potro y al garrote.
Y dije sí quiero, sí quiero.
De modo, papi, que por fin he terminado.
El teléfono negro está desconectado de raíz,
las voces no logran que críe lombrices.

Si ya he matado a un hombre, que sean dos:
el vampiro que dijo ser tú
y me estuvo bebiendo la sangre durante un año,
siete años, si quieres saberlo.
Ya puedes descansar, papi.

Hay una estaca en tu negro y grasiento corazón,
y a la gente del pueblo nunca le gustaste.
Bailan y patalean encima de ti.
Siempre supieron que eras tú.
Papi, papi, hijo de puta, estoy acabada.“

—  Sylvia Plath escritora Estadounidense 1932 - 1963

Ariel

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