“Lo único que me molestaba un poco era, a pesar de mi repugnancia por la comida, el hambre que tenía. Comencé a sentir de nuevo un apetito escandaloso, un profundo y feroz deseo de comer, que aumentaba sin cesar. Me roía implacablemente el estómago, donde se realizaba un trabajo silencioso, extraño. Me parecía llevar en él una veintena de gusanos que volvían la cabeza a un lado y roían un poco, volvían la cabeza al otro lado y roían otro poco, permanecían un instante tranquilos, volvían a su trabajo y se abrían un camino sin ruido y sin prisa, dejando espacios vacíos por donde pasaban.”Knut Hamsun libro HambreHambre
“Noche de verano, mar apacible, silencio infinito sobre el bosque y el mar; seres y cosas parecen dormir o meditar más bien, ninguna voz, ningún grito, ningún paso turba la quietud; sólo mi corazón golpea con jubiloso ritmo, cual si hubiese bebido un vino generoso. Algunos insectos penetran por la ventana, atraídos por la luz y el aroma del asado, y su bordoneo torpe va tan pronto a las vigas del techo como a mi calabaza de pólvora, llenándome los oídos y comunicándome su temblor. Son menudos, ágiles, bulliciosos; parecen pensamientos escapados de una cabeza loca.”Knut Hamsun
“La conciencia de mi honradez se me subió a la cabeza, tuve el sentimiento grandioso de que yo era un carácter, un faro completamente blanco en medio del mar cenagoso de los hombres, un mostrenco extraordinario.”Knut Hamsun libro HambreHambre