“Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo.”
Fuente: [Palomo Triguero] (2013), p. 253.
“Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo.”
Fuente: [Palomo Triguero] (2013), p. 253.
“Nadie puede gobernar a menos que también pueda autogobernarse.”
nemo autem regere potest nisi qui et regi.
“Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan.”
Fuente: [Herrera] (2011), p. 111.
La mayor parte de los autores atribuyen la frase a Cicerón,, aunque alguno se la otorga a Séneca.
Fuente: [Sarmiento], Marion. Ánimo. Editorial San Pablo. ISBN 9789586077033, p. 85.
“La amistad es siempre provechosa, pero el amor algunas veces es perjudicial.”
Amicitia semper prodest, amor aliquando etiam nocet
“Todo arte es imitación de la naturaleza.”
Omnis ars naturae imitatio est.
“Vive con los hombres como si Dios te viese; háblale a Dios como si los hombres te oyeran.”
sic vive cum hominibus tamquam deus videat, si loquere cum deo tamquam homines audiant.
Fuente: Cartas de Séneca a Lucilio, Carta X.
“Pobre no es el que tiene poco, sino el que mucho desea.”
Non qui parum habet, sed qui plus cupit, pauper est.
Fuente: Cartas de Séneca a Lucilio, Carta II.
“Si eres sabio, mezcla estos dos elementos: no esperes sin desesperar, ni desesperes sin esperanza.”
Si sapis, alterum alteri misce: nec speraveris sine desperatione nec desperaveris sine spe.
“A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde.”
Fuente: [Sarmiento], J. M. Mil y una frases célebres. Editorial Planet House Editorials, 2016.
“Cuando el sol se eclipsa para desaparecer, se ve mejor su grandeza.”
Fuente: [Ardila], Sandra. El libro de los valores/The Book of Values. Ediciones Robinbook, 2005. ISBN 9788493423056, p. 157.
“Incierto es el lugar en donde la muerte te espera; espérala, pues, en todo lugar.”
Fuente: [Palomo Triguero] (2013), p. 202.
“Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía.”
Fuente: [Palomo Triguero] (2013), p. 168.
Fuente: Cartas de Séneca a Lucilio, Carta XXI.