“[…] y así les ocurre a los seguidores de los demás dioses. Cada hombre se esfuerza por honrar e imitar en su vida al dios a cuyo coro pertenecía, mientras permanece incorrupto en su primera encarnación; y en la manera que ha aprendido se muestra ante su amado y ante los demás.Así, cada uno escoge de entre los hermosos un amor que corresponde a su índole; y entonces, como si su elegido fuera su dios, lo eleva y lo viste para la adoración […] y esta ansia por descubrir la esencia de su propio dios en sí mismos es recompensada, pues están obligados a mirar al dios sin vacilación, y cuando la memoria lo retiene, su respiración los inspira y comparten sus atributos y su vida, en la medida en que un hombre puede participar de la divinidad. Y por estas bendiciones dan gracias al amado y lo aman todavía más […] y llena el alma del amado […]Por lo tanto está enamorado, pero no sabe de quién; no sabe qué le ha sucedido, no lo entiende. Se ve en su amante como en un espejo, sin saber a quién ve. Y cuando están juntos también él se ve liberado del dolor, y cuando están separados añora como él es añorado; pues reflejada en su corazón está la imagen del amor, que es la respuesta del amor. Pero lo llama y lo considera no amor sino amistad […]”Mary Renault libro El aurigaThe Charioteer
“En él creció una tensión que se fue transformando en la rabiosa aflicción rebelde del hombre-niño que busca la fuerza de un hombre en el ruido y la furia.”Mary Renault libro El aurigaThe Charioteer
“[…] Digamos entonces que el alma se asemeja al poder conjunto de un tronco de corceles alados y un auriga. Pues bien, los caballos y los cocheros de los dioses son del mismo genio y de la misma casta, pero los de los hombres son distintos […]”Mary Renault libro El aurigaThe Charioteer
“¿Sabes? Mi padre no le era fiel a mi madre. A ella le sabía muy mal, pero ahora ya está bien.―No es lo mismo en una mujer. Es su sino y la naturaleza las ha hecho para aguantarlo, pero la naturaleza del hombre es distinta.”Mary Renault libro El aurigaThe Charioteer