Frases de Cornelio Saavedra

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Cornelio Saavedra

Fecha de nacimiento: 15. Septiembre 1759
Fecha de muerte: 29. Marzo 1829

Cornelio Judas Tadeo de Saavedra y Rodríguez fue un militar y estadista rioplatense que tuvo una destacada participación en las Invasiones Inglesas, fue jefe del Regimiento de Patricios, intervino decisivamente en la Revolución de Mayo, fue el presidente de la Primera Junta de gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, así como también el primer presidente de la Junta Grande en la que aquella se transformó.

Designado General en Jefe del Ejército del Norte, su partida fue aprovechada por opositores que reemplazaron a la Junta Grande por el Primer Triunvirato, destituyéndolo y cursando órdenes de arresto en su contra debiendo permanecer alejado de Buenos Aires hasta que los cargos fueron retirados en 1818.


„Con las más repetidas instancias, solicité al tiempo del recibimiento se me excuse de aquel nuevo empleo, no sólo por falta de experiencia y de luces para desempeñarlo, sino también porque habiendo dado tan públicamente la cara en la revolución de aquellos días no quería se creyese había tenido particular interés en adquirir empleos y honores por aquel medio. A pesar de mis reclamos no se hizo lugar a mi separación. El mismo Cisneros fue uno de los que me persuadieron aceptase el nombramiento por dar gusto al pueblo. Tuve al fin que rendir mi obediencia y fui recibido de presidente y vocal de la excelentísima Junta (...) Por política fue preciso cubrir a la junta con el manto del señor Fernando VII a cuyo nombre se estableció y bajo de él expedía sus providencias y mandatos.“

„(...) y no quede duda de que es el pueblo el que confiere la autoridad o mando.“


„Nota: Voto de Cornelio Saavedra en el Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810“

„Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego...“

„Felipe Pigna / Los mitos de la Argentina“ Grupo editorial Norma, 2007

„Los hijos de Buenos Aires con estos hechos ya querían se realizase la separación del mando de Cisneros, y se reasumiesen por los americanos. Se hicieron varias reuniones, se hablaba con calor de estos proyectos y se quería atropellar por todo. Yo, siempre, fui opositor a estas ideas. Toda mi resolución o dictamen era decirles: ‘Paisanos y señores, aún no es tiempo; (...) dejen que las brevas maduren y entonces las comeremos’. A la verdad, quién era en aquel tiempo el que no juzgase que Napoleón triunfaría y realizaría sus planes con la España? Esto era lo que yo esperaba muy en breve, la oportunidad o tiempo que creía conveniente para dar el grito de libertad en esas partes. Esta era la breva que decía era útil para esperar que madurase (...) Efectivamente así sucedió. El mismo Cisneros, el 18 de mayo del año 1810 anunció al público por su proclama, que sólo Cádiz y la isla de León se hallaban libres del yugo de Napoleón. Yo me hallaba ese día en el pueblo de San Isidro; don Juan José Viamonte, sargento mayor que era de mi cuerpo, me escribió diciendo era preciso regresase a la ciudad sin demora, porque había novedades; en consecuencia, así lo ejecuté. Cuando me presenté en su casa, encontré en ella una porción de oficiales y otros paisanos, cuyo saludo fue preguntándome: ‘¿Aún dirá usted que no es tiempo? (...)’. Entonces me pusieron en las manos la proclama de aquel día. Luego que la leí, les dije: ‘Señores, ahora digo que no es sólo tiempo, sino que no se debe perder una sola hora’.“ ...

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