“Una dama novelista me dijo una vez, que escribir novelas era arte de caníbales, pues uno mezcla con frecuencia pequeñas porciones de sus amigos y sus enemigos, los sazona con imaginación y permite que todo eso se cocine en un sabroso guiso”Diana Gabaldon Voyager
“Una vez que hayas escogido a un hombre, no trates de cambiarlo. No se puede. Pero lo más importante es no permitir que trate de cambiarte a ti. Tampoco se puede, pero los hombres siempre lo intentan.”Diana Gabaldon Voyager
“Dije: «Señor, si alguna vez en mi vida he tenido valor, dámelo ahora. Permíteme ser lo bastante valiente para no caer de rodillas y rogarle que se quede». –Jamie Fraser.”Diana Gabaldon
“Vi a mi madre en su ataúd—dijo por fin—. Las mujeres le habían trenzado el pelo para que tuviera un aspecto decoroso, pero mi padre no lo permitió. Quería verla por última vez tal como era para él. Fue personalmente al ataúd, le deshizo las trenzas y extendió la cabellera con las manos, cubriendo la almohada.Hizo una pausa; su pulgar quedó inmóvil.—Yo estaba allí, quieto en el rincón. Cuando todos salieron para recibir al cura me acerqué sigilosamente. Era la primera vez que veía a una persona muerta.—Dejé que mis dedos se cerraran sobre su antebrazo.— Una mañana mi madre me dio un beso en la frente; luego volvió a colocarme la horquilla que se me había desprendido de mi pelo ensortijado y salió. Jamás volví a verla. La velaron con el ataúd cerrado.—¿Era…ella?—No.—Contemplaba el fuego con los ojos entornados—. No del todo. Se le parecía, pero nada más. Como si alguien la hubiera tallado en madera de abedul. Pero su pelo… eso aún tenía vida. Eso todavía era…ella.Lo oí tragar saliva y carraspear un poco.—La cabellera le cruzaba el pecho, cubriendo al niño que yacía con ella. Pensé que a él no le gustaría sofocarse de ese modo. Y retiré las guedejas rojas para dejarlo a la vista. Mi hermanito, acurrucado en sus brazos, con la cabeza en su seno, abrigado y en sombras bajo la cortina de pelo. Y enseguida pensé que no, que estaría más contento si lo dejaba así. Y volví a alisar la cabellera de mi madre para cubrirle la cabeza.Su pecho se elevó bajo mi mejilla. Deslizó lentamente las manos por mi pelo.—No tenía una sola cana, Sassenach. Ni una.Ellen Fraser había muerto de parto a los treinta y ocho años. Mi madre, a los treinta y dos. Y yo… yo tenía la riqueza de todos esos años largos que ellas habían perdido. Y más aún.—Para mí es un gozo ver cómo te tocan los años, Sassenach—susurró—, pues significa que vives.”Diana Gabaldon The Fiery Cross
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?“¿Alguna vez se detiene? ¿El desearte?" "Incluso cuando acabo de dejarte. Te deseo tanto que siento el pecho apretado y me duelen los dedos de querer tocarte de nuevo.— Diana Gabaldon Fuente: Outlander”Diana Gabaldon
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?“Ahora no tenemos nada entre nosotros, excepto... el respeto, tal vez. Y creo que el respeto tiene tal vez espacio para los secretos, pero no para las mentiras.— Diana Gabaldon Fuente: Outlander”Diana Gabaldon