“La lista de mis miedos (en desorden): A la muerte. A los aviones. A la locura. A las enfermedades. A las amputaciones. A los barcos. A la velocidad. A la altura. Al mar. A los tiburones, osos, serpientes, arañas, perros desconocidos. A los desconocidos. A las ciudades, barrios, calles desconocidas. A los suburbios. A los ascensores. A la miseria. A las operaciones médicas, a las operaciones financieras. A las armas. A los dentistas.”Sergio Bizzio Era el cielo
“A la pérdida del olfato (una cosa terrible, vi un documental sobre el tema el otro día. Vera, Vera, vamos, Vera, vení). A la policía. A los estadios de fútbol. A las tormentas eléctricas. A la soledad. A las muchedumbres. A la violencia. A la vejez. Al sida, al cáncer (entra en enfermedad). A la impotencia (¿entra en soledad?). A los ladrones. A la electricidad. A sufrir (entran todos los miedos juntos y se agrega el amor).”Sergio Bizzio Era el cielo
“Podía oírlo hasta dormido (cuando yo dormía). Tenía miedo de que se ahogara, que perdiera demasiado peso o que tuviera alguna enfermedad; cuando empezó a gatear tuve miedo de que pusiera un dedo en un enchufe, que se tragara un encendedor, que se metiera algo en el oído; cuando empezó a caminar temí que se golpeara con la punta de una mesa, que cayera del balcón, que se metiera en el lavarropas; cuando empezó a ir al colegio tuve miedo de que un extraño lo robara, que lo abusara el profesor de flauta… La lista era infinita. Un hijo es una industria de producir terror.”Sergio Bizzio Era el cielo