„Si viene el Huáscar, lo abordo.“

Según refiere el mismo Almirante Williams Rebolledo, fue dicho por Prat al recibir instrucciones.
Fuente: Citado en Bulnes, Gonzalo. Guerra del Pacífico, volumen 1. 4ª Edición. Editorial del Pacífico, 1979. p. 172.
Fuente: Citado en Ekdahl, Wilhelm. Historia militar de la guerra del Pacifico entre Chile, Perú y Bolivia (1879-1883). Editor Soc. imp. i lit. universo, 1917. p. 228.

Última actualización 21 de Mayo de 2020. Historia
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marino y abogado chileno 1848 - 1879

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„La mujer camina en su evolución, adquiere personalidad día por día, anda y se esfuerza, aborda de frente los problemas, da la cara a la vida.“

—  María Zambrano Filósofa y ensayista española 1905 - 1991

Reflexiones, recuerdos y pensamientos
Fuente: 100 citas de mujeres andaluzas. Instituto Andaluz de la Mujer. Consejería para la Igualdad y Bienestar Social. Junta de Andalucía. Sevilla, 2009; pp. 110-111.

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„«Venían del muelle Morland, sin corbatas, sin sombreros, sofocados, mojados por la lluvia, con los ojos brillantes. Gavroche les abordó con calma.
- ¿Adónde vamos? - preguntó.
- Ven - contestó Courfeyrac.
Detrás de Feuilly marchaba, o más bien saltada Bahorel, como un pez en el agua del motín. Llevaba un chaleco carmesí y profería palabras de esas que lo rompen todo. Su chaleco impresionó a un transeúnte, que gritó asustado:
- ¡Aquí están los rojos!
- ¡El rojo, los rojos! - replicó Bahorel -. ¡Vaya un temor gracioso, burgués! Por lo que a mí respecta, no tiemblo ante una amapola, la caperucita roja no me inspira pavor alguno. Créame, burgués, dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos.»“

—  Victor Hugo, libro Los miserables

Les Misérables
Variante: Venían del muelle Morland, sin corbatas, sin sombreros, sofocados, mojados por la lluvia, con los ojos brillantes. Gavroche les abordó con calma.
- ¿Adónde vamos? - preguntó.
- Ven - contestó Courfeyrac.
Detrás de Feuilly marchaba, o más bien saltada Bahorel, como un pez en el agua del motín. Llevaba un chaleco carmesí y profería palabras de esas que lo rompen todo. Su chaleco impresionó a un transeúnte, que gritó asustado:
- ¡Aquí están los rojos!
- ¡El rojo, los rojos! - replicó Bahorel -. ¡Vaya un temor gracioso, burgués! Por lo que a mí respecta, no tiemblo ante una amapola, la caperucita roja no me inspira pavor alguno. Créame, burgués, dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos.

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