Frases de Alexis De Tocqueville

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Alexis De Tocqueville

Fecha de nacimiento: 29. Julio 1805
Fecha de muerte: 16. Abril 1859
Otros nombres: Visconte Alexis de Tocqueville, Алексис де Токвиль

Alexis Henri Charles de Clérel, vizconde de Tocqueville , fue un pensador, jurista, político e historiador francés, precursor de la sociología clásica y uno de los más importantes ideólogos del liberalismo; bisnieto del también político y ministro de Luis XVI, Guillaume-Chrétien de Lamoignon de Malesherbes.

Frases Alexis De Tocqueville





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Alexis De Tocqueville 16
pensador, jurista, político, e historiador francés 1805 – 1859








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pensador, jurista, político, e historiador francés 1805 – 1859
„En mi opinión, la cuestión de la abolición de la esclavitud no es solamente una cuestión de interés para Francia, sino además una cuestión de honor. Se ha dicho mucho que la abolición de la esclavitud se debía sólo al cristianismo. Dios me guarde de apartarme del respeto que debo a esta santa doctrina, pero por eso es muy necesario que yo lo diga, Señores, la emancipación tal como la vemos incluso en las islas inglesas, es producto de una idea francesa (…) Digo que somos nosotros quienes, destruyendo en todo el mundo el principio de las castas, de las clases, reencontrando, como se ha dicho, los títulos del género humano que estaban perdidos, somos nosotros quienes volcando en todo el mundo la noción de igualdad de todos los hombres ante la ley, igual que el cristianismo había creado la idea de todos los hombres ante Dios, digo que somos nosotros los verdaderos autores de la abolición de la esclavitud. El cristianismo, hace doscientos años, eso es cierto, destruyó la servidumbre en el mundo, pero después la había dejado renacer. Todavía hace cincuenta años, el cristianismo dormía al lado de la esclavitud y dejaba, sin reclamar, que pesara sobre una parte de la especie humana. Somos nosotros, Señores, quienes lo hemos despertado; es del movimiento de nuestras ideas de lo que ha surgido ese movimiento admirable de celo religioso, en el que vemos los efectos en las colonias inglesas; somos nosotros quienes hemos hecho ver a los hombres religiosos lo que había de horrible y al mismo tiempo lo que se podría destruir en la esclavitud; somos nosotros quienes les hemos mostrado que la esclavitud no era solamente contraria a las leyes de Dios, sino que debía desaparecer de las leyes humanas. En una palabra, somos nosotros, quienes hemos creado la creencia que la filantropía religiosa de los Ingleses ha realizado tan noblemente, tan felizmente. Y subrayad, Señores, no solamente la abolición de la esclavitud, sino la idea de la abolición de la esclavitud, esta gran y santa idea ha surgido del mismo fondo del espíritu moderno francés; mejor aún la ven sostenerse más o menos del espíritu de la nación, según que la propia nación sienta más o menos avivar o apagar en su corazón los grandes principios de la Revolución.“

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pensador, jurista, político, e historiador francés 1805 – 1859
„Vuestra doctrina es (…) una suerte de fatalismo, de predestinación si Vd. quiere; diferente no obstante de la de de San Agustín, jansenistas y calvinistas (estos últimos son los que se os parecen más por lo absoluto de la doctrina), respecto de que en la de Vd. hay un lazo muy estrecho entre el hecho de la predestinación y la materia. Así Vd. habla sin cesar de razas que se regeneran o se deterioran, que toman o pierden capacidades sociales que ellas no tenían por una transfusión de sangre diferente, creo que son sus propias expresiones. Esa predestinación me parece, os lo confesaré, cocina de puro materialismo. (…) ¿Qué interés puede haber en persuadir a pueblos viles que viven en la barbarie, en la molicie o en la servidumbre, que siendo tales por la naturaleza de su raza no hay nada que hacer para mejorar su condición, cambiar sus costumbres o modificar su gobierno? ¿No ve Vd. que de su doctrina nacen naturalmente todos los males que la inigualdad permanente alumbra, el orgullo, la violencia, el menosprecio del semejante, la tiranía y lo abyecto bajo todas sus formas? ¿Cómo me habla Vd., querido amigo, de distinciones a hacer entre las cualidades que hacen practicar las verdades morales y lo que Vd. llama la aptitud social? ¿Es que son cosas diferentes? Cuando se ha visto desde hace algún tiempo y desde algo cerca la forma en que se conducen las cosas públicas ¿cree Vd. que no se está perfectamente convencido de que ellas se consiguen precisamente por los mismos medios con que se consiguen en la vida privada? ¿que el valor, la energía, la honestidad, la previsión, el buen sentido son las verdaderas razones de la prosperidad de los imperios como la de las familias y que, en una palabra, el destino del hombre sea como individuo, sea como nación, es lo que él quiera? Me paro aquí; permita, os lo ruego, que dejemos ahí esta discusión. Estamos separados por un espacio demasiado grande para que la discusión pueda ser fructífera. Hay un mundo intelectual entre vuestra doctrina y la mía.“







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