“mayor de la zarina y encargada de cuidar del palacio tras su partida, las hambrientas criaturas emergieron de entre las sombras como si de espectros se tratara y se lanzaron sobre ella buscando su atención. Pero las cuarenta puertas de las habitaciones interiores donde estaban los animales se habían sellado. En el desierto parque Alexander solo quedaban los gatos: el último remanente de una familia que ya se había adentrado cientos de kilómetros en Siberia oriental.”Helen Rappaport Las hermanas Romanov