„Lo central es que yo me niego a que en política haya que violarse a todo el mundo. Con Álvaro (Escobar) nos reíamos, la impresión que teníamos es que algunos andaban con el pico (pene) afuera, erecto, tratando de ensartarte a la primera. Tú vas caminando y puff, entonces dicen “Perdón, es que me ensarté”. No todos, pero tienes la sensación de que algunos andan con el marrueco abierto, con los pantalones abajo. Eso a mí me dolió mucho cuando llegué al Congreso. Le pasó al Álvaro también. ¿Por qué chucha hay que aceptar, cuando entras en la política, que todo lo que dices es sospechoso? Esa es la tesis de Schopenhauer. Y a propósito de pedantería, él tiene una frase muy buena: dijo que odiaba a los políticos porque siempre tenían un interés personal, que nunca una conversación era posible porque siempre trataban de sacarte algo. Yo me niego, y con Álvaro tenemos una gran amistad por eso, porque ninguno de los dos se utiliza, los dos nos protegemos en este punto.“

— Marco Enríquez-Ominami

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