“Porque ocurre que cuando se tienen los nervios templados, todo lo que se haga o todo lo que se diga adquiere como un aire de sensatez, de ecuanimidad; mientras que en los estados de ánimo algo precipitados, algo reconcentrados o pensativos, las cosas que hacemos parecen como locuras, como hazañas de anormales, de lunáticos, de desequilibrados. Una se muere lenta, pero inexorablemente, como la humanidad entera. No hace falta estar enferma; basta con haber nacido.”Camilo José Cela libro Pabellón de reposoPabellón de reposo