Citas sobre la vida y las personas.

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“Educar es elevar al hombre al nivel de su tiempo.”

José Martí (1853–1895) escritor y político cubano, precursor de la independencia de su país

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“Cegado por mi destino olvidado.”

Enrique Bunbury (1967) músico español

Olvidado, Héroes del Silencio.
Con Héroes del Silencio, El mar no cesa

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“En España no hay tantos locos.”

Francisco Franco (1892–1975) general y dictador español

Cuando el ministro de Hacienda le apremiaba para que dictase una ley de Sucesión comparando la situación española y el caos que se podría desencadenar si ocurriese un magnicidio como el de Kennedy en Norteamérica cinco años antes.(Consejo de Ministros, 1972).

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“El sufrir es muy largo y no puede dividirse por los estaciones del año. Sólo nos es posible señalar su presencia y advertir su retorno. Para nosotros el tiempo no avanza: gira. Parece formar un círculo alrededor de este eje: el dolor. La paralizadora inmovilidad de una vida regulada, hasta en sus más ínfimos detalles, por una rutina inmutable, de suerte que conforme, bebemos, nos paseamos, dormimos y rezamos – o por lo menos, nos arrodillamos para rezar – conforme a los inflexibles dictados de un reglamento de hierro; esa inmovilidad que hace que cada día sea, con todos sus horrores, y hasta en sus más pequeños detalles, idéntico a sus hermanos, parece comunicarse a aquellas fuerzas exteriores, cuya existencia es una perpetua variación. Nada sabemos de la siembra ni de las cosechas, de los segadores doblados sobre las espigas o de los vendimiadores deslizándose entre las vides; de la hierba del jardín, ornada con el blanco manto de las flores caídas, sobre la cual se hallan esparcidos los frutos maduros. Nada sabemos, nada podemos saber.

Para nosotros sólo hay una estación, la del dolor. Parece incluso como si nos hubieran arrebatado hasta el sol y la luna. Fuera podrá brillar el día con tonos azulados o dorados, pero la luz que se filtra por el espeso cristal del ventanillo con barrotes de hierro bajo el cual nos hallamos sentados, es mísera y mortecina. En nuestra celda vecina reina constantemente la penumbra, y la noche invade siempre nuestro corazón. Y todo movimiento se detiene, igual que en el girar del tiempo, en la esfera del pensamiento.”

De Profundis