“Este país adora el olor de la sangre—y se ve atraído por la sangre como sabuesos que husmean en busca de cadáveres—y desconoce sus límites—y expande sus límites sin importarle el peligro, hasta que el asesino se convierte en hombre bomba. En su ansia por dinero ensuciado de sangre, el asesino termina por suicidarse al no encontrar más dinero sangriento con que alimentar sus entrañas. Digo esto con amor en las entrañas por un país donde los bomberos buscaban supervivientes tras el once de septiembre de 2001. Son mis pensamientos supervivientes de ese atentado terrorista—los rescataron de la bolsa de aire donde un pájaro había puesto un huevo.”Giannina Braschi
“Huevos son los meses y también los días… Y huevo soy y seré y huevo somos y seremos. Huevos fritos. O huevos podridos. Huevos pasados por agua. O huevos en revoltillo. O huevos hervidos. O huevos redondos. Huevos. Huevos. Huevos.”Giannina Braschi
“En el último piso del Empire State se ha parado un pastor a cantar y a bailar. Qué cosa más grande. Que la ciudad de Nueva York haya sido invadida por tantos pastores. Que ya no se trabaja y que sólo se canta y se baila. Y que los periódicos, el New York Times, en titulares, y el Daily News griten: Nueva York. Nueva York. Nueva York. Escúchenlo. Óiganlo en la radio. Y en la [televisión]]. Escuchen el altoparlante. Escúchenlo. Ya han muerto los fantoches. Y el soldadito de plomo. Los pastores han invadido a Nueva York. Han conquistado a Nueva York. Han colonizado a Nueva York. El especial del día en el restaurante más caro de Nueva York es bellota de oro. Es huevo. Es manzana. Es pájaro. Pescado. Melodía. Poesía. Y epigrama. Ya sólo se canta. Ya sólo se baila. Ya sólo se hace lo que nos da la real gana. Lo que nos da la real gana. Lo que nos da la realísma gana.”Giannina Braschi