Citas sobre la naturaleza y los animales.

Temas relacionados
Ricardo Flores Magón Foto
Emil Cioran Foto
Alejandra Pizarnik Foto

“Mira las flores hasta sentir tu inocencia.”

Alejandra Pizarnik (1936–1972) poeta argentina

Fuente: Frase extraía de los archivos inéditos de Alejandra Pizarnik, retomada en su Antología.

Omar Torrijos Foto

“Si se nos impide emprender cambios pacíficos, estamos empujando a nuestros Pueblos a que propicien cambios violentos.”

Omar Torrijos (1929–1981) Lider militar de Panamá

Discurso ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas. Panamá, 15 de Marzo de 1973

Omar Torrijos Foto

“No hay Pueblos malos, hay gobernantes malos.”

Omar Torrijos (1929–1981) Lider militar de Panamá

Discurso en Panamá. 11 de Octubre de 1971

Gertrude Belle Elion Foto
Baltasar Gracián Foto
Mariano Moreno Foto
Mariano Moreno Foto
Ray Bradbury Foto
Diógenes de Sinope Foto
Adolf Hitler Foto

“Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos.”

Adolf Hitler (1889–1945) Führer y Canciller Imperial de Alemania. Líder del Partido Nazi

Fuente: El enemigo de los pueblos, párrafo 6º.

Edvard Munch Foto

“De mi cuerpo podrido, las flores crecerán y yo estoy en ellas, y eso es la eternidad.”

Edvard Munch (1863–1944) pintor noruego

Original: «From my rotting body, flowers shall grow and I am in them, and that is eternity».
Fuente: Rohrer, Todd Andrew. Subconscious Demons and Conscious Delights, p. 28. Editorial iUniverse, 2009. ISBN 9781440153600 https://books.google.es/books?id=EzWhvTKuzTwC&pg=PA28&dq=From+my+rotting+body,+flowers+shall+grow+and+I+am+in+them,+and+that+is+eternity.&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjUqvrXpeHgAhVNzhoKHdaLC3EQ6AEIKDAA#v=onepage&q=From%20my%20rotting%20body%2C%20flowers%20shall%20grow%20and%20I%20am%20in%20them%2C%20and%20that%20is%20eternity.&f=false En Google Books.

Octavio Paz Foto
Pachacútec Foto
Alejandra Pizarnik Foto

“Mátenme al alba. Con cuchillos [ilegible] y con cuchillas oxidadas. Estaré en cuclillas esperando. Salva tu amor. No lo salves. Desafección y mierda violenta que aprendió a expresarse en nuestros días mediante fórmulas atroces como «hacer el amor» y «asumir la responsabilidad» y «negar el pasado» y «el hombre es lo que se hace». No hay más que la memoria, maravilla sin igual, horror sin semejanza. Hace mucho que me entregué a las sombras. Y no me contenta mi destino sombrío, mi destino asombrado. Me han asolado, me han agostado. Libérame de ti pues te amo y no estás. No me hables. No te apostes en mis rincones preferidos. Estás aquí. Me deliras. Me cortas las cintas de colores que me aliaban a las niñas que fui. Me abandonas loca furiosa, comiendo sombras furiosamente, girando convulsa con las manos espantadas, revolcándome en tu huida hasta los atroces orgasmos y gritos de bestia asesinada. Pero te amo. A ti te asumo, ante ti sin pasado ni relojes ni sonidos. Sucia y susurrante, leve, ingrávida, llena de sangre y de sustancias sexuales, húmeda, mojada, reventando de calor, de sangre que pide. Me dañas la columna vertebral, tantos días despeñada sobre tu cuerpo imaginado. Me dañas la cabeza que di contra las paredes porque no sabía qué hacer salvo esto: que debía golpearme y castigarme ya que tú no venías. Con tu sonrisa de paraíso exactamente situado en el tiempo y en el espacio. Con tus ojos que sonríen antes que tus labios. En tus ojos encuentro mi persona súbitamente reconstruida. En tus ojos se acumulan mis fragmentos que se unen apenas me miras. En tus ojos vivo una vida de aire puro, de respiración fiel. En tus ojos no necesito del conocimiento, no necesito del lenguaje. En tus ojos me siento y sonrío y hay una niña azul en el jardín de un castillo. Ahora que no estás me atrae la caída, la mierda, lo abyecto, lo denigrante. Salgo a la calle y siento la suciedad, la ruina. Entro en los bares más siniestros y tomo un vino como sangre coagulada, como menstruación, y me rodean brujas negras, perros sarnosos, viejos mutilados y jóvenes putos de ambos sexos. Yo bebo y me miro en el espejo lleno de mierda de moscas. Después no me veo más. Después hablo en no sé cuál idioma. Hablo con estos desechos que no me echan, ellos me aceptan, me incorporan, me reconocen. Recito poemas. Discuto cuestiones inverosímiles. Acaricio a los perros y me chupo las manos. Sonrío a los mutilados. Me dejo tocar, palpar, manos en mi cuerpo adolescente que tanto te gustaba por ser ceñido y firme y suave. («La lisura de tu vientre, tus caderas de efebo solar, tu cintura hecha a la medida de mis manos cerrándose, tus pechos de niña salvaje que los deja desnudos aun cuando llueve, tu sexo y tus gritos rítmicos, que deshacían la ciudad y me llevaban a una selva musical en donde todo confabulaba para que los cuerpos se reconozcan y se amen con sonidos de leves tambores incesantes. Esas noches en que hacíamos el amor debajo de las grandes palabras que perdían su sentido, porque no había más que nuestros cuerpos rítmicos y esenciales… Y ahora llueve y tengo náuseas y vomito casi todo el día y siempre que hay un olor espantoso en la calle, un olor a paquete olvidado, a muerto olvidado. Y tengo miedo. Eso quería decir: que no estás y tengo miedo.»)”

Alejandra Pizarnik (1936–1972) poeta argentina

Diarios: edición definitiva

Gabriel García Márquez Foto