Frases sobre la luz

Una colección de frases y citas sobre el tema del ligera, luz, ser, puede.

Mejores frases sobre la luz

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„Un ligero viento recorrió el maíz; Y toda la naturaleza rió bajo el sol.“

—  Anne Brontë, libro La inquilina de Wildfell Hall

La inquilina de Wildfell Hall (1848)

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„Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.“

—  Pablo Neruda, libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada

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Variante: Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos
Fuente: Twenty Love Poems and a Song of Despair

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„La mujer ligera hace pesado al marido.“

—  William Shakespeare escritor inglés 1564 - 1616

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„Que después de un combate demasiado ligero, no parezca ligero el galardón.“

—  William Shakespeare escritor inglés 1564 - 1616

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„Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer; no has amado.“

—  William Shakespeare escritor inglés 1564 - 1616

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Todas frases sobre la luz

Un total de 165 citas ligero, filtro:

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„Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado. –William Shakespeare“

—  Amado Nervo poeta y prosista mexicano 1870 - 1919

200 Poemas de Amor

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„Hay experiencias de las que la mayoría de nosotros no se atreven a hablar, porque no se ajustan a la realidad cotidiana y desafían toda explicación racional. No se trata de particulares ocurrencias externas, sino más bien de acontecimientos de nuestra vida interior, que generalmente son descartados como invenciones de la imaginación y excluidos de nuestra memoria. De repente, el punto de vista familiar de nuestro entorno se transforma de una manera extraña, deliciosa, o alarmante: se nos aparece bajo una nueva luz, adquiere un significado especial. Esta experiencia puede ser tan ligera y fugaz como un soplo de aire, o puede que se grabe profundamente en nuestras mentes.
Un encantamiento de ese tipo, que yo experimenté en la infancia, se ha mantenido muy vivo en mi memoria desde entonces. Sucedió una mañana de mayo - se me ha olvidado el año - pero todavía puedo señalar el lugar exacto donde ocurrió, en una pista forestal en Martinsberg, junto a Baden, Suiza. Mientras caminaba por los bosques verdes, llenos de cantos de pájaros e iluminados por el sol de la mañana, todo a la vez se apareció bajo una luz extrañamente clara. ¿No sería algo que yo no hubiera sido capaz de percibir antes? ¿Estaba descubriendo de repente el bosque de primavera, tal como parecía en realidad? Brillaba con el resplandor más bello, hablando al corazón, como si quisiera acompañarme en su majestuosidad. Estaba lleno de una sensación indescriptible de alegría, unidad y maravillosa seguridad.
No tengo idea de cuánto tiempo me quedé allí fascinado. Pero recuerdo la preocupación que sentí cuando el resplandor se disolvió lentamente y yo caminaba: ¿cómo podía una visión que era tan real y convincente, tan directa y profundamente sentida - como podía terminar tan pronto? ¿Y cómo podría yo hablarle a nadie sobre esto, ya que mi alegría desbordante me obligaba a hacerlo, ya que sabía que no había palabras para describir lo que había visto? Parecía extraño que yo, como un niño, hubiera visto algo tan maravilloso, algo que los adultos, obviamente, no perciben - porque yo nunca había oído hablar de ello.
Cuando todavía era un niño, viví algunos otros de estos momentos de profunda euforia en mis paseos por bosques y prados. Fueron estas experiencias las que dieron forma a las líneas principales de mi visión del mundo y me convencieron de la existencia de una realidad milagrosa, impactante, insondable, que estaba oculto a la visión cotidiana.“

—  Albert Hofmann químico suizo 1906 - 2008

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„Ciegos humanos, semejantes a la hoja ligera, impotentes criaturas hechas de barro deleznable, míseros mortales que, privados de alas, pasáis vuestra vida fugaz como vanas sombras o ensueños mentirosos.“

—  Aristofanés, Las aves

Fuente: Kerényi, Karl; Ortiz-Osés, Andrés. Arquetipos y símbolos colectivos: Círculo Eranos I. Edición ilustrada. Anthropos Editorial, 1994. ISBN 9788476584354. p. 37.
Fuente: Las aves.
Fuente: Aristófanes. Las aves. NoBooks Editorial, 2011.

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„Cuando el ánimo está en suspenso, un ligero impulso lo hace inclinarse acá o allá.“

—  Terencio -185 - -159 a.C.

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Variante: Cuando el ánimo está en suspenso, un ligero impulso le hace inclinarse a un lodo o a otro.

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„Ese es todo el punto de una aventura. Empacar ligero y resolver el resto cuando lo necesite.“

—  Jenny Han escritora estadounidense 1980

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„La lluvia ligera suele tener duración larga, pero las grandes tempestades son repentinas.“

—  William Shakespeare escritor inglés 1564 - 1616

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„Las leyes son semejantes a las telas de araña: contienen lo débil y lo ligero, y son deshechas y traspasadas por lo fuerte y lo poderoso.“

—  Solón filósofo político ateniense de la antigüedad -638 - -558 a.C.

Fuente: Gutiérrez Andrade, Mario. Antología de pensamientos, apotegmas, proverbios, refranes, reflexiones, parábolas y axiomas de hombres célebres. Editorial Gisbert y Cía., 1988. p. 235.

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„El amor no sólo debe ser una llama, sino una luz.“

—  Henry David Thoreau escritor, poeta y filósofo estadounidense 1817 - 1862

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„El banquero es un señor que nos presta el paraguas cuando hay sol y nos lo exige cuando empieza a llover.“

—  Mark Twain escritor estadounidense 1835 - 1910

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Citas atribuidas

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„Ligeras horas del ligero tiempo
para mí perezosas y cansadas.“

—  Miguel de Cervantes, libro La Galatea

Fuente: La galatea.
Fuente: [Cervantes Saavedra], Miguel de. La galatea. Miguel de Cervantes. Editorial NoBooks Editorial, 2014. https://books.google.es/books?id=KA3XCgAAQBAJ&pg=PT212&dq=Ligeras+horas+del+ligero+tiempo+para+m%C3%AD+perezosas+y+cansadas&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwj7-tjQ7IbfAhVQXRoKHVp3DDIQ6AEIOTAD#v=onepage&q=Ligeras%20horas%20del%20ligero%20tiempo%20para%20m%C3%AD%20perezosas%20y%20cansadas&f=false

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„Decir que el hombre es una mezcla de fuerza y de debilidad, de luz y de ceguera, no es hacer su proceso: es definirlo.“

—  Denis Diderot escritor, filósofo y enciclopedista francés 1713 - 1784

Fuente: [Señor] (1997), p. 282.

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„Mis críticas son ligeras y sin hiel, porque no la hay en mi corazón, y la detesto en literatura.“

—  Fernán Caballero novelista española 1796 - 1877

Fuente: [Caballero], Fernán; [Comellas Aguirrezábal], Mercedes. Obras escogidas. Editor Fundación José Manuel Lara, 2010. ISBN 9788496824676, p. 556.

„A veces de noche, enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad.“

—  Antonio Porchia 1885 - 1968

Variante: A veces, de noche, enciendo una luz, para no ver.

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„Si se aprueba, esta ley dañará la Internet libre y abierta y traerá nuevas herramientas para la censura de portales internacionales en Estados Unidos […] Será la primera vez que la Wikipedia en inglés lidera una protesta de esta envergadura y se trata de una decisión que no hemos tomado a la ligera.“

—  Jimmy Wales fundador de Wikipedia 1966

17 de enero de 2012, sobre el apagón de la Wikipedia en inglés.
Fuente: La Nación https://archive.is/20130104051314/www.nacion.com/2012-01-17/Tecnologia/Wikipedia-en-ingles-cerrara-manana-en-protesta-por-plan-antipirateria.aspx

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„Desconfío de las iniciativas de Ribbentrop. Él es vano, ligero, locuaz.“

—  Galeazzo Ciano político italiano 1903 - 1944

1948: p. 275
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„Sos ligero vos, eh.“

—  Doctor Tangalanga Humorista Argentino 1916 - 2013

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„La oscuridad no puede conducirte fuera de la oscuridad;
sólo la luz puede hacer eso.
El odio no puede conducirte fuera del odio;
sólo el amor puede hacer eso.“

—  Martin Luther King líder del movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos de América 1929 - 1968

Variante: «La oscuridad no puede conducirte fuera de la oscuridad: sólo la luz puede hacer eso.
El odio no puede conducirte fuera del odio; sólo el amor puede hacer eso»

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„La verdad es que nunca he sido niño y por eso estoy convencido de que en mi quedará siempre un componente infantil. He crecido en edad y estatura, pero la esencia no ha variado. Hacer mataperradas me produce exactamente el mismo placer que hace años, aunque en realidad nunca llegué a hacer mataperradas. Una vez, de pequeño, le hice a mi hermano un agujero en la cabeza, pero aquello fue un incidente, no una mataperrada. Cierto es que he cometido miles de diabluras y chiquilladas, pero la idea me interesaba siempre más que la cosa en sí. Desde muy temprano fui descubriendo en todo, incluso en las mataperradas, un sentido profundo. No me he desarrollado. Esto, naturalmente, es sólo una idea mía. Tal vez nunca llegue a echar ramas ni hojas. De mi esencia y mis orígenes emanará algún día quién sabe qué perfume, me convertiré en flor y exhalaré un ligero aroma, como para mi propio placer, y luego inclinaré la cabeza, esa que Kraus denomina cabezota necia y presuntuosa. Mis brazos y mis piernas se irán debilitando extrañamente, mi espíritu, mi orgullo, mi carácter, todo, todo se quebrará y marchitará, y yo estaré muerto; bueno, no exactamente, muerto sólo en cierto modo, y tal vez siga viviendo y vegetando así durante sesenta años. Me haré viejo. Pero no me tengo ni me infundo miedo a mí mismo. Tampoco siento el menor respeto por mi Yo, me limito a mirarlo y él me deja totalmente frío. ¡Oh, entrar en calor! ¡Qué maravilla! Siempre seré capaz de entrar en calor, pues nada personal ni egoísta me impedirá jamás interesarme, apasionarme o ser partícipe. ¡Qué feliz soy de no poder descubrir nada digno de consideración o estima en mi persona! Ser humilde y seguir siéndolo. Y si alguna mano, una circunstancia, una ola me levantasen y llevasen hasta las alturas donde imperan el poder y la influencia, yo mismo destrozaría las circunstancias que me hubieran favorecido y me arrojaría a las tinieblas de lo bajo e insignificante. Sólo puedo respirar en las regiones inferiores.“

—  Robert Walser, libro Jakob von Gunten

Jakob von Gunten
Variante: La verdad es que nunca he sido niño y por eso estoy convencido de que en mi quedará siempre un componente infantil. He crecido en edad y estatura, pero la esencia no ha variado. Hacer mataperradas me produce exactamente el mismo placer que hace años, aunque en realidad nunca llegué a hacer mataperradas. Una vez, de pequeño, le hice a mi hermano un agujero en la cabeza, pero aquello fue un incidente, no una mataperrada. Cierto es que he cometido miles de diabluras y chiquilladas, pero la idea me interesaba siempre más que la cosa en sí. Desde muy temprano fui descubriendo en todo, incluso en las mataperradas, un sentido profundo. No me he desarrollado. Esto, naturalmente, es sólo una idea mía. Tal vez nunca llegue a echar ramas ni hojas. De mi esencia y mis orígenes emanará algún día quién sabe qué perfume, me convertiré en flor y exhalaré un ligero aroma, como para mi propio placer, y luego inclinaré la cabeza, esa que Kraus denomina cabezota necia y presuntuosa. Mis brazos y mis piernas se irán debilitando extrañamente, mi espíritu, mi orgullo, mi carácter, todo, todo se quebrará y marchitará, y yo estaré muerto; bueno, no exactamente, muerto sólo en cierto modo, y ta}l vez siga viviendo y vegetando así durante sesenta años. Me haré viejo. Pero no me tengo ni me infundo miedo a mí mismo. Tampoco siento el menor respeto por mi Yo, me limito a mirarlo y él me deja totalmente frío. ¡Oh, entrar en calor! ¡Qué maravilla! Siempre seré capaz de entrar en calor, pues nada personal ni egoísta me impedirá jamás interesarme, apasionarme o ser partícipe. ¡Qué feliz soy de no poder descubrir nada digno de consideración o estima en mi persona! Ser humilde y seguir siéndolo. Y si alguna mano, una circunstancia, una ola me levantasen y llevasen hasta las alturas donde imperan el poder y la influencia, yo mismo destrozaría las circunstancias que me hubieran favorecido y me arrojaría a las tinieblas de lo bajo e insignificante. Sólo puedo respirar en las regiones inferiores.

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„Dos hombres acaban de morir: Dios había dicho: "Durante la vida de esos hombres, se pondrá en un saco cada una de sus buenas acciones, y a su muerte, se pesarán los sacos". Cuando estos hombres llegaron a su última hora, Dios se hizo llevar los dos sacos; el uno era grande, ancho, bien lleno, resonaba el metal que lo llenaba; el otro era pequeño, y tan delgado, que se veían los escasos cuartos que contenía; cada uno de estos hombres reconoció el suyo. Este es el mío, dijo el primero, lo reconozco, he sido rico y he dado mucho. Este es el mío, dijo el otro, yo siempre he sido pobre, ¡ay de mí!; casi no tenía nada para distribuir. Pero, ¡oh sorpresa!, puestos los dos sacos en la balanza, el más grande se volvió ligero y el más pequeño pesó tanto, que hizo caer mucho la balanza de su parte. Entonces Dios dijo al rico: Tú has dado mucho, verdad es, pero has dado por ostentación y para ver figurar tu nombre en todos los templos del orgullo, y dando, no te has privado de nada; ve a la izquierda y puedes estar contento si tu limosna se toma en cuenta por alguna cosa. Después dijo al pobre: Tú has dado muy poco, amigo mío; pero cada uno de los cuartos que están en la balanza, representa una privación para ti; si no has hecho limosna, has hecho caridad, y lo mejor es que la has hecho naturalmente, sin pensar que se tomaría en cuenta; tú has sido indulgente, no has juzgado a tu semejante, y aun le has disimulado todas sus acciones; pasa a la derecha y ve a recibir tu recompensa". (Un espíritu protector. Lyon, 1861).“

—  Allan Kardec 1804 - 1869

El Evangelio segun los Espiritus

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„Nieva sobre Edimburgo el 16 de abril de 1874. Un frío gélido azota la ciudad. Los viejos especulan que podría tratarse del día más frío de la historia. Diríase que el sol ha desaparecido para siempre. El viento es cortante; los copos de nieve son más ligeros que el aire.
¡Blanco! ¡Blanco! ¡Blanco!
Explosión sorda. No se ve más que eso. Las casas parecen locomotoras de vapor, sus chimeneas desprenden un humo grisáceo que hace crepitar el cielo de acero. Las pequeñas callejuelas de Edimburgo se metamorfosean. Las fuentes se transforman en jarrones helados que sujetan ramilletes de hielo. El viejo río se ha disfrazado de lago de azúcar glaseado y se extiende hasta el mar. Las olas resuenan como cristales rotos. La escarcha cae cubriendo de lentejuelas a los gatos. Los árboles parecen grandes hadas que visten camisón blanco, estiran sus ramas, bostezan a la luna y observan cómo derrapan los coches de caballos sobre los adoquines. El frío es tan intenso que los pájaros se congelan en pleno vuelo antes de caer estrellados contra el suelo. El sonido que emiten al fallecer es dulce, a pesar de que se trata del ruido de la muerte. Es el día más frío de la historia. Y hoy es el día de mi nacimiento. […]
Fuera nieva con auténtica ferocidad. La hiedra plateada trepa hasta esconderse bajo los tejados. Las rosas translúcidas se inclinan hacia las ventanas, sonrojando las avenidas, los gatos se transforman en gárgolas, con las garras afiladas. En el río, los peces se detienen con una mueca de sorpresa. Todo el mundo está encantado por la mano de un soplador de vidrio que congela la ciudad, expirando un frío que mordisquea las orejas. En escasos segundos, los pocos valientes que salen al exterior se encuentran paralizados, como si un dios cualquiera acabara de tomarles una foto. Los transeúntes, llevados por el impulso de su trote, se deslizan por el hielo a modo de baile. Son figuras hermosas, cada una en su estilo, ángeles retorcidos con bufandas suspendidas en el aire, bailarinas de caja de música en sus compases finales, perdiendo velocidad al ritmo de su ultimísimo suspiro.
Por todas partes, paseantes congelados o en proceso de estarlo se quedan atrapados. Solo los relojes siguen haciendo batir el corazón de la ciudad como si nada ocurriera.“

—  Mathias Malzieu obras 1974

„Es indispensable tomar las cosas más a la ligera, eliminar el dramatismo y optar por la felicidad; crear un ambiente familiar lleno de risas, diversión y un poco de la simple trivialidad cotidiana de la vida.“

—  Gerald Newmark

Como Criar Niños Emocionalmente Sanos: Satisfaciendo Sus Cinco Necesidades Vitales Y También Las de los Padres! Edición Actualizada

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