Frases sobre el pescado

Una colección de frases y citas sobre el tema del pez, agua, ser, veces.

Mejores frases sobre el pescado

William Blake Foto
Henry David Thoreau Foto

„El tiempo no es sino la corriente en la que estoy pescando.“

—  Henry David Thoreau escritor, poeta y filósofo estadounidense 1817 - 1862

Sin fuentes

Benjamin Franklin Foto

„El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.“

—  Benjamin Franklin político, científico e inventor estadounidense 1706 - 1790

Fuente: [Palomo Triguero] (2013), p. 120.

William Claude Fields Foto
Frank Herbert Foto
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
Robert E. Lee Foto

„La educación de un hombre nunca está completa hasta que muere.“

—  Robert E. Lee General de los Estados Confederados de América. 1807 - 1870

Terry Pratchett Foto

„Rincewind era dado a la magia como los peces al alpinismo.“

—  Terry Pratchett escritor británico de fantasía y ciencia ficción 1948 - 2015

Albert Einstein Foto

„¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida?“

—  Albert Einstein físico germano-estadounidense, creador de la teoría de la relatividad 1879 - 1955

Ramón Gómez De La Serna Foto
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
Ovidio Foto

„Deja caer siempre tu anzuelo; en el lugar en el que menos esperes, habrá peces.“
Casus ubique valet; semper tibi pendeat hamus Quo minime credas gurgite, piscis erit.

—  Ovidio poeta en lengua latina -43 - 17 a.C.

Todas frases sobre el pescado

Un total de 94 citas pez, filtro:

Bertolt Brecht Foto
Martin Luther King Foto
Julio Cortázar Foto

„Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.“

—  Julio Cortázar, libro Rayuela

Rayuela

Joaquín Sabina Foto
Jorge Luis Borges Foto

„(…) Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.“

—  Jorge Luis Borges, El Hacedor

El hacedor
Variante: Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.

Herman Melville Foto

„Primero está Aries o el carnero, representa la lujuria de la cual todos fuimos engendrados. Después sigue Taurus o el toro, que nos muestra como vamos creciendo y volviéndonos fuertes. Luego viene Géminis o los mellizos, o sea, la Virtud y el Vicio; en la juventud tratamos de alcanzar la Virtud pero llega Cáncer, o el cangrejo, y nos arrastra hacia atrás. Cuando vamos dejando detrás la Virtud nos encuentra Leo, un rugiente león, que nos marca ya la mitad de la senda. Da unas cuántas dentelladas y zarpazos, creemos que no seguiremos adelante, pero llega Virgo, la virgen, el amor de nuestra vida. Nos casamos, pensamos en ser felices juntos por siempre, pero llega Libra, la balanza que todo lo mide. Pondera nuestra felicidad y la encuentra deficitaria, y cuando nos hayamos tristes a causa de esta cuestión… ¡Señor! Escorpio, o escorpión, nos hace dar un salto repentino, pues nos pincha por detrás. Todavía nos estamos curando de la herida cuando llega el flechazo, es Sagitario, el arquero, que se está divirtiendo. Mientras estamos arrancándonos el dardo llega Capricornio, o el macho cabrío. Completamente lanzado, llega como un huracán y nos hecha de cabeza lejos de nuestro hogar. Luego Acuario, o el portador de agua, nos arroja su diluvio ahogándonos. Y damos la vuelta completa con Piscis, o los peces, que finalmente nos llevan a descansar.“

—  Herman Melville, libro Moby Dick

Fuente: Moby-Dick. Cap. «El doblón», 1851.

Javier Cercas Foto

„lo que la convivencia prolongada entre dos personas sobre todo segrega es una relación de dependencia entre ellas. Me digo también que muy pocas veces esa relación está basada en el amor, un sentimiento que, en el mejor de los casos, dura lo que dura una aparición (lo dijo La Rochefoucauld y lo repite Marcelo y es verdad: el amor es como los fantasmas: todo el mundo habla de él pero nadie lo ha visto); tampoco está basada, contra lo que suele pensarse, en el miedo a la soledad, porque la verdad es que casi siempre estamos solos. No: lo más probable es que esa relación de dependencia se funde en una serie de vínculos de apariencia insignificante pero de enorme poder, un sistema de signos que no está sujeto a nuestra voluntad ni a ninguna ley previsible sino a la química azarosa de dos idiosincrasias dispares, y que (como el acuario para el pez que vive en él) constituye una especie de ecosistema o de mundo en miniatura, un ecosistema que posee sus reglas, dimensiones y seguridades, regido por apelativos que sólo en la intimidad compartida no resultan ridículos y palabras de secreto significado y erizado de cotidianas incomodidades y obligaciones que también son ritos, ceremonias y gestos, hábitos y formas ocultas de complicidad. Lo curioso es que, mientras la convivencia dura, el desagrado pequeño pero permanente de estos vínculos parece el peaje que hay que pagar para instalarse en el matrimonio como en una casa a medida, razonablemente confortable y acogedora, pero, una vez que la convivencia se rompe, una nostalgia embrutecida por el desamparo suele convertirlos en condición sine qua non del matrimonio, de manera que abandonan su ingrata categoría de peajes para convertirse en los lugares preferidos de la casa y en la fuente de todas las felicidades que depara. Por eso, tal vez más difícil que prescindir de la persona amada es prescindir de esos vínculos, de ese sistema de signos, de ese mundo en miniatura sin sentir el mismo vértigo de orfandad, de intemperie y de asfixia que siente el pez cuando lo sacan del acuario.“

—  Javier Cercas, libro El vientre de la ballena

El vientre de la ballena

Milan Kundera Foto
Pablo Neruda Foto
Ismail Kadare Foto
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
Katsushika Hokusai Foto
Ovidio Foto
Roberto Iniesta Foto
Nicholas Sparks Foto
Mika Waltari Foto
Victor Hugo Foto

„«Venían del muelle Morland, sin corbatas, sin sombreros, sofocados, mojados por la lluvia, con los ojos brillantes. Gavroche les abordó con calma.
- ¿Adónde vamos? - preguntó.
- Ven - contestó Courfeyrac.
Detrás de Feuilly marchaba, o más bien saltada Bahorel, como un pez en el agua del motín. Llevaba un chaleco carmesí y profería palabras de esas que lo rompen todo. Su chaleco impresionó a un transeúnte, que gritó asustado:
- ¡Aquí están los rojos!
- ¡El rojo, los rojos! - replicó Bahorel -. ¡Vaya un temor gracioso, burgués! Por lo que a mí respecta, no tiemblo ante una amapola, la caperucita roja no me inspira pavor alguno. Créame, burgués, dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos.»“

—  Victor Hugo, libro Los miserables

Les Misérables
Variante: Venían del muelle Morland, sin corbatas, sin sombreros, sofocados, mojados por la lluvia, con los ojos brillantes. Gavroche les abordó con calma.
- ¿Adónde vamos? - preguntó.
- Ven - contestó Courfeyrac.
Detrás de Feuilly marchaba, o más bien saltada Bahorel, como un pez en el agua del motín. Llevaba un chaleco carmesí y profería palabras de esas que lo rompen todo. Su chaleco impresionó a un transeúnte, que gritó asustado:
- ¡Aquí están los rojos!
- ¡El rojo, los rojos! - replicó Bahorel -. ¡Vaya un temor gracioso, burgués! Por lo que a mí respecta, no tiemblo ante una amapola, la caperucita roja no me inspira pavor alguno. Créame, burgués, dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos.

Pablo Neruda Foto
Anne Sexton Foto
Ernest Hemingway Foto
Douglas Adams Foto
William Shakespeare Foto
Albert Einstein Foto
John Lennon Foto
George Bush Foto

„Sé que los seres humanos y los peces podrán coexistir en paz.“

—  George Bush 43.º presidente de Estados Unidos de América, del 2001 al 2009 1946

Saginaw, 29-09-2000.
Etapa como gobernador de Texas

Alexander Fleming Foto
Friedrich Nietzsche Foto

„Si nada picó la culpa no fue mía, faltaban los peces.“

—  Friedrich Nietzsche, libro Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es

Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es (1889)

Mijaíl Bulgákov Foto

„Si algún escritor intentara demostrar que la libertad no le es necesaria, se asemejaría a un pez que asegurara públicamente que el agua no le es imprescindible.“

—  Mijaíl Bulgákov escritor de la Unión Soviética 1891 - 1940

Fuente: Citado en El País (2010).
Fuente: Estefanía, Joaquín. A Satán, atentamente, sus víctimas. Publicado en El País el 13 de febrero de 2010. https://elpais.com/diario/2010/02/13/cultura/1266015601_850215.html Consultado el 18 de febrero de 2019.

Martin Amis Foto
Roberto Iniesta Foto
Taylor Swift Foto
Jacques-Yves Cousteau Foto
Andréi Amalrik Foto
Jaume Perich Foto
Joaquín Sabina Foto
Luis Alberto Spinetta Foto
Federico Jiménez Losantos Foto
Federico Jiménez Losantos Foto
Chuck Palahniuk Foto
Francisca Valenzuela Foto

„Si hay tantos peces en el mar porque siempre pesco el que no me deja nada o uno que le cuelgan muchas más.“

—  Francisca Valenzuela Cantante chilena 1987

F. Valenzuela - Peces.
Citas de sus canciones, Muérdete La Lengua (Feria/La Oreja, 2007)

Charly García Foto

„Aprendi a usar el viejo truco de los beatles: dejar que hable. El pez por la boca muere. Say No More.“

—  Charly García músico, compositor, multiinstrumentista, arreglista autor, cantautor y productor argentino 1951

junio de 1999

Eduardo Galeano Foto
Confucio Foto
Andreu Buenafuente Foto
Alejandro Casona Foto

„Los peces son los únicos seres que al morir, suben.“

—  Alejandro Casona dramaturgo español 1903 - 1965

Radio Mineria, Chile, 1962)

Nacho Vegas Foto
Alanis Morissette Foto
Fito Cabrales Foto

„Hay un pequeño diálogo encantador entre los dichos y parábolas del sabio taoísta Chuang-tzu, que vivió alrededor de 300 a. C. Se titula La alegría del pez:

Un día, Chuang-tzu se paseaba con su amigo Hui-tzu por el puente sobre el río Hao. Chuang-tzu dijo:
- Cuán alegremente saltan y juegan los ágiles peces! Esta es la alegría del pez.
Hui-tzu comentó:
- No eres un pez, así que ¿cómo puedes saber acerca de la alegría del pez?
Hui-tzu contestó:
- No soy tú, por lo que no puedo conocerte del todo. Pero sigue siendo cierto que no eres un pez; por tanto, está perfectamente claro que no puedes saber acerca de la alegría del pez.
Chuang-tzu dijo:
- Volvamos al punto de partida, por favor. Tú dijiste ""¿Cómo puedes saber acerca de la alegría del pez?"" Pero tú ya lo sabías y aún así preguntaste. Conozco la alegría del pez por mi propia alegría al contemplarlos desde el puente.



La conversación debe de haber sido proverbial en China, pues unos mil años más tarde, el gran poeta Po Chü-i (772-846) escribió dos breves estrofas de un comentario escéptico titulado Reflexiones junto al estanque:

En vano Chuan y Hui discutieron en el puente sobre el Hao:
Las mentes humanas no conocen necesariamente las mentes de otras criaturas
Una nutria viene atrapando peces, el pez salta:
¡Esto no es placer de peces, es sobresalto de peces!
El agua es poco profunda, los peces escasos, la garceta blanca está hambrienta:
Concentrada, los ojos muy abiertos, espera a los peces.
Desde fuera parece tranquila, pero por dentro está tensa:
Las cosas no son lo que parece, pero ¿quién lo sabría?


Lo que dice el poeta es que si él hubiera estado en el puente, habría advertido al sabio que no se fiase demasiado de su intuición. La fuerza de las convicciones subjetivas no es un salvavidas contra los errores. nunca sabemos realmente si tenemos razón, pero a veces sabemos que estábamos equivocados.


Extraído de: E. H. GOMBRICH. Temas de nuestro tiempo. Propuestas del siglo XX. Acerca del saber y del Arte.
Debate, 1997.
p. 56 - 57
(Topics of our Time)“

—  E.H. Gombrich

Topics of Our Time

Malcolm Gladwell Foto
Mathias Malzieu Foto

„Nieva sobre Edimburgo el 16 de abril de 1874. Un frío gélido azota la ciudad. Los viejos especulan que podría tratarse del día más frío de la historia. Diríase que el sol ha desaparecido para siempre. El viento es cortante; los copos de nieve son más ligeros que el aire.
¡Blanco! ¡Blanco! ¡Blanco!
Explosión sorda. No se ve más que eso. Las casas parecen locomotoras de vapor, sus chimeneas desprenden un humo grisáceo que hace crepitar el cielo de acero. Las pequeñas callejuelas de Edimburgo se metamorfosean. Las fuentes se transforman en jarrones helados que sujetan ramilletes de hielo. El viejo río se ha disfrazado de lago de azúcar glaseado y se extiende hasta el mar. Las olas resuenan como cristales rotos. La escarcha cae cubriendo de lentejuelas a los gatos. Los árboles parecen grandes hadas que visten camisón blanco, estiran sus ramas, bostezan a la luna y observan cómo derrapan los coches de caballos sobre los adoquines. El frío es tan intenso que los pájaros se congelan en pleno vuelo antes de caer estrellados contra el suelo. El sonido que emiten al fallecer es dulce, a pesar de que se trata del ruido de la muerte. Es el día más frío de la historia. Y hoy es el día de mi nacimiento. […]
Fuera nieva con auténtica ferocidad. La hiedra plateada trepa hasta esconderse bajo los tejados. Las rosas translúcidas se inclinan hacia las ventanas, sonrojando las avenidas, los gatos se transforman en gárgolas, con las garras afiladas. En el río, los peces se detienen con una mueca de sorpresa. Todo el mundo está encantado por la mano de un soplador de vidrio que congela la ciudad, expirando un frío que mordisquea las orejas. En escasos segundos, los pocos valientes que salen al exterior se encuentran paralizados, como si un dios cualquiera acabara de tomarles una foto. Los transeúntes, llevados por el impulso de su trote, se deslizan por el hielo a modo de baile. Son figuras hermosas, cada una en su estilo, ángeles retorcidos con bufandas suspendidas en el aire, bailarinas de caja de música en sus compases finales, perdiendo velocidad al ritmo de su ultimísimo suspiro.
Por todas partes, paseantes congelados o en proceso de estarlo se quedan atrapados. Solo los relojes siguen haciendo batir el corazón de la ciudad como si nada ocurriera.“

—  Mathias Malzieu obras 1974

Gloria Fuertes Foto

„Estaba el señor don Libro
sentadito en su sillón,
con un ojo pasaba la hoja
con el otro ve televisión.

Estaba el señor don Libro
aburrido en su sillón,
esperando a que viniera…(a leerlo)
algún pequeño lector.

Don Libro era un tío sabio,
que sabía de Luna y de Sol,
que sabía de tierras y mares,
de historias y aves,
de peces de todo color.

Estaba el señor don Libro,
tiritando de frío en su sillón,
vino un niño, lo cogió en sus manos
y el libro entró en calor.“

—  Gloria Fuertes poetisa española 1917 - 1998

Variante: Don Libro está helado

Estaba el señor don Libro
sentadito en su sillón,
con un ojo pasaba la hoja
con el otro ve televisión.

Estaba el señor don Libro
aburrido en su sillón,
esperando a que viniera...(a leerlo)
algún pequeño lector.

Don Libro era un tío sabio,
que sabía de Luna y de Sol,
que sabía de tierras y mares,
de historias y aves,
de peces de todo color.

Estaba el señor don Libro,
tiritando de frío en su sillón,
vino un niño, lo cogió en sus manos
y el libro entró en calor.

Jorge Luis Borges Foto
Daniel Handler Foto
Rosa Montero Foto
Cheryl Strayed Foto
William Ospina Foto
Julio Cortázar Foto
Stephen King Foto
Orson Scott Card Foto
Fernando Pessoa Foto

„Hablar es tener demasiada consideración por los demás. Por la boca mueren los peces y Oscar Wilde.“

—  Fernando Pessoa poeta portugués 1888 - 1935

Plural de nadie: Aforismos

Julio Cortázar Foto
Susan Elizabeth Phillips Foto
Kathy Reichs Foto
Herman Melville Foto
Kim Harrison Foto
Ray Bradbury Foto
Henry David Thoreau Foto

„¡La laguna de Flint! Nuestra nomenclatura es pobre. ¿Qué derecho tenía el sucio y estúpido granjero, cuya granja lindaba con esta agua celestial, a darle su nombre tras haber desnudado sin piedad sus riberas? No es para mi el nombre de un avaro que prefería la resplandeciente superficie de un dólar o de un centavo nuevo, en la que podía ver su propia cara dura; que consideraba intrusos a los mismos patos salvajes que anidaban allí y cuyos dedos habían crecido hasta convertirse en garras curvas y callosas por el hábito de agarrar las cosas como una arpía. No voy allí a ver ni a oír hablar de alguien que nunca ha 'visto' (palabra enfatizada en cursiva) la laguna, ni se ha bañado en ella, ni la ha amado, ni protegido, ni pronunciado una palabra a su favor, ni agradecido a Dios que la creara. Démosle más bien el nombre de los peces que nadan en ella, de las aves salvajes o los cuadrúpedos que la frecuentan, de las flores silvestres que crecen en sus orillas o de algún hombre o niño salvaje cuya historia se haya entretejido con la de la laguna, no el de aquel que no podría mostrar otro título que el hecho de que otro vecino de mentalidad semejante o la cámara legislativa se lo hayan otorgado a él, que sólo pensaba en su valor monetario y cuya presencia ha sido nefasta para la orilla, que esquilmó la tierra a su alrededor y habría agotado el agua, que lamentaba que no fuera una pradera de heno inglés o de arándanos. A su parecer, nada había que salvar en la laguna y la habría drenado y venido por el légamo del fondo. La laguna no movía su molino ni era, para él, un privilegio contemplarla. No respeto su trabajo ni su granja, donde todo está tasado. Ese hombre sería capaz de llevar el paisaje y a su Dios y al mercado si pudiera obtener algo a cambio; su Dios es el mercado, por eso va allí; nada crece libremente en su granja: sus campos no dan cosechas, sus prados no dan flores, sus árboles no dan fruto, sino dólares. No ama la belleza de sus frutos; sus frutos no están maduros para él hasta que se convierten en dólares.“

—  Henry David Thoreau, Walden

Walden

Jonathan Safran Foer Foto
Federico García Lorca Foto
Julio Cortázar Foto
Oscar Wilde Foto
Ngũgĩ wa Thiong'o Foto
Julio Cortázar Foto

„Se puede partir de cualquier cosa, una caja de fósforos,
un golpe de viento en el tejado, el estudio número 3 de
Scriabin, un grito allá abajo en la calle, esa foto del
Newsweek, el cuento del gato con botas,

el riesgo está en eso, en que se puede partir de cualquier
cosa pero después hay que llegar, no se sabe bien a qué
pero llegar,

llegar no se sabe bien a qué, y el riesgo está en que en
una hora final descubras que caminaste volaste corriste
reptaste quisiste esperaste luchaste y entonces, entre
tus manos tendidas en el esfuerzo último, un premio literario
o una mujer biliosa o un hombre lleno de departamentos y
de caspa

en vez del pez, en vez del pájaro, en vez de una respuesta
con fragancia de helechos mojados, pelo crespo de un
niño, hocico de cachorro o simplemente un sentimiento
de reunión, de amigos en torno al fuego, de un tango que
sin énfasis resume la suma de los actos, la pobre hermosa
saga de ser hombre.

No hay discurso del método, hermano, todos los mapas
mienten salvo el del corazón, pero dónde está el norte en
este corazón vuelto a los rumbos de la vida, dónde el oeste,
dónde el sur. Dónde está el sur en este corazón golpeado por
la muerte, debatiéndose entre perros de uniforme y
horarios de oficina, entre amores de interregno y duelos
despedidos por tarjeta,
dónde está la autopista que lleve a un Katmandú sin
cáñamo, a un Shangri-La sin pactos de renuncia, dónde
está el sur libre de hienas, el viento de la costa sin
cenizas de uranio,

de nada te valdrá mirar en torno, no hay dónde ahí
afuera, apenas esos dóndes que te inventan con plexiglás
y Guía Azul. El dónde es un pez secreto, el dónde es eso
que en plena noche te sume en la maraña turbia de las
pesadillas donde (donde del dónde) acaso un amigo muerto
o una mujer perdida al otro lado de canales y de nieblas
te inducen lentamente a la peor de las abominaciones, a la
traición o a la renuncia, y cuando brotas de ese pantano
viscoso con un grito que te tira de este lado, el dónde
estaba ahí, había estado ahí en su contrapartida absoluta
para mostrarte el camino, para orientar esa mano que
ahora solamente buscará un vaso de agua y un calmante,

porque el dónde está aquí y el sur es esto, el mapa con
las rutas en ese temblor de náusea que te sube hasta la
garganta, mapa del corazón tan pocas veces escuchado,
punto de partida que es llegada.

Y en la vigilia está también el sur del corazón, agobiado
de teléfonos y primeras planas, encharcado en lo cotidiano.
Quisieras irte, quisieras correr, sabes que se puede
partir de cualquier cosa, de una caja de fósforos, de un
golpe de viento en el tejado, del estudio número 3 de
Scriabin, para llegar no sabes bien a qué pero llegar.“

—  Julio Cortázar escritor argentino 1914 - 1984

Irène Némirovsky Foto
Roberto Arlt Foto
Julio Cortázar Foto
Milan Kundera Foto
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
Anaïs Nin Foto
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
Dr. Seuss Foto

„Mi pez se murió porque le di de comer y luego le saqué hora y media a hacer la digestión.“

—  Luis Álvaro comediante español 1979

En el monólogo "La hormiga atómica tiene cáncer"
Citas en Especiales de Comedy Central, La hormiga atómica tiene cáncer (2010)

„Si está vivo es pez, si está muerto es pescado. Es como el gato: si está vivo es gato y si está muerto es cerdo agridulce.“

—  Luis Álvaro comediante español 1979

En el monólogo "La hormiga atómica tiene cáncer"
Citas en Especiales de Comedy Central, La hormiga atómica tiene cáncer (2010)

Nacho Vegas Foto

„Como buen occidental, sé nadar igual que un pez, un pez en un mar de mediocridad.“

—  Nacho Vegas cantante español 1974

de "Nuevos planes, idénticas estrategias", Desaparezca aquí.

Lucian Blaga Foto

„Un niño quería sacar un pez del agua para que no se ahogara.“

—  Lucian Blaga poeta, dramaturgo y filósofo rumano 1895 - 1961

Fuente: [Albaigès Olivart] (1997), p. 408 [una errata da como autor a una inexistente “Lucía Blaga”]

Alan García Foto
Ramón Gómez De La Serna Foto

„El pez más difícil de pescar es el jabón dentro del agua.“

—  Ramón Gómez De La Serna escritor y periodista español 1888 - 1963

Greguerías, En Greguerías: Selección 1910-1960
Fuente: Página 63.

Julio Cortázar Foto
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
William Faulkner Foto

„Mi madre es un pez.“

—  William Faulkner narrador y poeta estadounidense 1897 - 1962

Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
Thomas Alva Edison Foto
John Green Foto