Frases de secreto

Una colección de frases y citas sobre el tema del secreto, secreto, vida, vida.

Mejores frases de secreto

Robert Baden-Powell Foto

„Una sonrisa es la llave secreta que abre muchos corazones.“

—  Robert Baden-Powell militar británico, fundador del Movimiento Scout 1857 - 1941

Mark Twain Foto
Ernest Hemingway Foto
Tim Harford Foto

„Este capuchino secreto es, además, más barato. Entonces“

—  Tim Harford 1973

El economista camuflado: La economía de las pequeñas cosas

Andrew Carnegie Foto

„El secreto de mi éxito fue rodearme de personas mejores que yo.“

—  Andrew Carnegie empresario y filántropo estadounidense 1835 - 1919

Manuel Azaña Foto

„En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro.“

—  Manuel Azaña político español 1880 - 1940

Sin fuente

Otto Von Bismarck Foto
José Saramago Foto

„La mejor manera de defender los secretos propios es respetando los ajenos.“

—  José Saramago escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués 1922 - 2010

Citas ordenadas
Variante: La mejor manera de defender los secretos propios es respetando los ajenos

Jennifer Niven Foto
Oscar Wilde Foto

„El misterio del amor es mayor que el misterio de la muerte.“

—  Oscar Wilde escritor irlandés 1854 - 1900

Sin fuentes

Todas frases de secreto

Un total de 556 citas de secreto, filtro:

Maximilien Robespierre Foto
George Carlin Foto
André Gide Foto
Patrick Rothfuss Foto
Reinaldo Arenas Foto
Ludwig Van Beethoven Foto
Sarah Dessen Foto
Fernando González Ochoa Foto
Mario Benedetti Foto
Tupac Shakur Foto

„La práctica me hará dueño auténtico del secreto, no sólo su conocimiento como lo creen los flojos.“

—  Tupac Shakur músico estadounidense 1971 - 1996

Sin fuentes

Enrique Bunbury Foto
Robin S. Sharma Foto

„El secreto de la felicidad es simple: averigua qué es lo que te gusta hacer y dirige todas tus energías en esa dirección.“

—  Robin S. Sharma, libro El monje que vendió su ferrari

The Monk Who Sold His Ferrari: A Fable About Fulfilling Your Dreams Reaching Your Destiny

Clive Staples Lewis Foto
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
Lewis Carroll Foto
Fernando Savater Foto
Jean de La Bruyere Foto

„El hombre guarda mejor el secreto ajeno que el suyo; la mujer, por el contrario guarda mejor su secreto que el ajeno.“

—  Jean de La Bruyere 1645 - 1696

Fuente: [Ortega Blake] (2013), p. 3746.
Fuente: Antología (1988), p. 136.

Patrick Rothfuss Foto
Isabel Allende Foto

„Blanca, en cambio, se había acostumbrado a vivir sola. Terminó por encontrar paz
en sus quehaceres de la gran casa, en su taller de cerámica y en sus Nacimientos de
animales inventados, donde lo único que correspondía a las leyes de la biología era la
Sagrada Familia perdida en una multitud de monstruos. El único hombre de su vida era
Pedro Tercero, pues tenía vocación para un solo amor. La fuerza de ese
inconmovible sentimiento la salvó de la mediocridad y de la tristeza de su destino.
Permanecía fiel aun en los momentos en que él se perdía detrás de algunas ninfas de
pelo lacio y huesos largos, sin amarlo menos por ello. Al principio creía morir cada vez
que se alejaba, pero pronto se dio cuenta de que sus ausencias duraban lo que un
suspiro y que invariablemente regresaba más enamorado y más dulce. Blanca prefería
esos encuentros furtivos con su amante en hoteles de cita, a la rutina de una vida en
común, al cansancio de un matrimonio y a la pesadumbre de envejecer juntos
compartiendo las penurias de fin de mes, el mal olor en la boca al despertar, el tedio
de los domingos y los achaques de la edad. Era una romántica incurable. Alguna vez
tuvo la tentación de tomar su maleta de payaso y lo que quedaba de las joyas del
calcetín, e irse con su hija a vivir con él, pero siempre se acobardaba. Tal vez temía
que ese grandioso amor, que había resistido tantas pruebas, no pudiera sobrevivir a la
más terrible de todas: la convivencia. Alba estaba creciendo muy rápido y comprendía
que no le iba a durar mucho el buen pretexto de velar por su hija para postergar las
exigencias de su amante, pero prefería siempre dejar la decisión para más adelante.
En realidad, tanto como temía la rutina, la horrorizaba el estilo de vida de Pedro
Tercero, su modesta casita de tablas y calaminas en una población obrera, entre
cientos de otras tan pobres como la suya, con piso de tierra apisonada, sin agua y con
un solo bombillo colgando del techo. Por ella, él salió de la población y se mudó a un
departamento en el centro, ascendiendo así, sin proponérselo, a una clase media a la
cual nunca tuvo aspiración de pertenecer. Pero tampoco eso fue suficiente para Blanca.
El departamento le pareció sórdido, oscuro, estrecho y el edificio promiscuo. Decía que
no podía permitir que Alba creciera allí, jugando con otros niños en la calle y en las
escaleras, educándose en una escuela pública. Así se le pasó la juventud y entró en la
madurez, resignada a que los únicos momentos de placer eran cuando salía
disimuladamente con su mejor ropa, su perfume y las enaguas de mujerzuela que a
Pedro Tercero cautivaban y que ella escondía, arrebolada de vergüenza, en lo más
secreto de su ropero, pensando en las explicaciones que tendría que dar si alguien las
descubría. Esa mujer práctica y terrenal para todos los aspectos de la existencia,
sublimó su pasión de infancia, viviéndola trágicamente. La alimentó de fantasías, la idealizó, la defendió con fiereza, la depuró de las verdades prosaicas y pudo convertirla
en un amor de novela.“

—  Isabel Allende, libro La casa de los espíritus

The House of the Spirits

Elena Poniatowska Foto
Clarice Lispector Foto

„Mira a todos a tu alrededor y ve lo que hemos hecho de nosotros y de eso considerado como victoria nuestra de cada día. No hemos amado por encima de todas las cosas. No hemos aceptado lo que no se entiende porque no queremos pasar por tontos. Hemos amontonado cosas y seguridades por no tenernos el uno al otro. No tenemos ninguna alegría que no haya sido catalogada. Hemos construido catedrales y nos hemos quedado del lado de afuera, pues las catedrales que nosotros mismos construimos tememos que sean trampas. No nos hemos entregado a nosotros mismos, pues eso sería el comienzo de una vida larga y la tememos. Hemos evitado caer de rodillas delante del primero de nosotros que por amor diga: tienes miedo. Hemos organizado asociaciones y clubs sonrientes donde se sirve con o sin soda. Hemos tratado de salvarnos, pero sin usar la palabra salvación para no avergonzarnos de ser inocentes. No hemos usado la palabra amor para no tener que reconocer su contextura de odio, de amor, de celos y de tantos otros opuestos. Hemos mantenido en secreto nuestra muerte para hacer posible nuestra vida. Muchos de nosotros hacen arte por no saber cómo es la otra cosa. Hemos disfrazado con falso amor nuestra indiferencia, sabiendo que nuestra indiferencia es angustia disfrazada. Hemos disfrazado con el pequeño miedo el gran miedo mayor y por eso nunca hablamos de lo que realmente importa. Hablar de lo que realmente importa es considerado una indiscreción. No hemos adorado por tener la sensata mezquindad de acordarnos a tiempo de los falsos dioses. No hemos sido puros e ingenuos para no reírnos de nosotros mismos y para que al fin del día podamos decir «al menos no fui tonto» y así no quedarnos perplejos antes de apagar la luz. Hemos sonreído en público de lo que no sonreiríamos cuando nos quedásemos solos. Hemos llamado debilidad a nuestro candor. Nos hemos temido uno al otro, por encima de todo. Y todo eso lo consideramos victoria nuestra de cada día.“

—  Clarice Lispector escritora ucraniana-brasileña 1920 - 1977

Aprendizaje o El libro de los placeres

Aleksandr Solzhenitsyn Foto
Maria Montessori Foto
Madeline Miller Foto
Patrick Rothfuss Foto
Gabriel García Márquez Foto

„El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.“

—  Gabriel García Márquez, libro Cien años de soledad

Cien Anos De Soledad/ One hundred Years of Solitude: Gabriel Garcia Marquez, Compendios Vosgos
Cien años de soledad (1967)
Variante: El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad." Cien años de soledad

Taylor Caldwell Foto
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
Smith Wigglesworth Foto
Pascal Quignard Foto

„Quien tiene un secreto tiene un alma.“

—  Pascal Quignard escritor francés 1948

Sin fuentes

Charles Louis Montesquieu Foto

„El talento es un don que Dios hace en secreto, y que nosotros revelamos sin saberlo.“

—  Charles Louis Montesquieu cronista y pensador político francés 1689 - 1755

Fuente: [Amate Pou] (2017), p. 3935.

Gilbert Keith Chesterton Foto

„El juego de ponerse límites a sí mismos es uno de los secretos placeres de la vida.“

—  Gilbert Keith Chesterton escritor y periodista británico 1874 - 1936

Fuente: Amate Pou, Jordi. Paseando por una parte de la Historia: Antología de citas. Penguin Random House Grupo Editorial España, 2017. ISBN 9788417321871, p. 110. Source: [Ortega] (2013), p. 2474.
/ E

Wallace D. Wattles Foto

„siempre puede empezar a hacer cosas pequeñas de una forma grandiosa. Aquí reside el secreto.“

—  Wallace D. Wattles escritor estadounidense 1860 - 1911

LA CIENCIA DE SER EXTRAORDINARIO (Timeless Wisdom Collection)

Aldous Huxley Foto

„Éste es el secreto de la felicidad: amar lo que uno tiene que hacer. […] lograr que la gente ame su inevitable destino social.“

—  Aldous Huxley, libro Un mundo feliz

Brave New World
Variante: Éste es el secreto de la felicidad y la virtud: Amar lo que uno tiene que hacer. Todo condicionamiento tiende a esto: a lograr que la gente ame su inevitable destino social".

Francis Scott Fitzgerald Foto
Javier Cercas Foto

„lo que la convivencia prolongada entre dos personas sobre todo segrega es una relación de dependencia entre ellas. Me digo también que muy pocas veces esa relación está basada en el amor, un sentimiento que, en el mejor de los casos, dura lo que dura una aparición (lo dijo La Rochefoucauld y lo repite Marcelo y es verdad: el amor es como los fantasmas: todo el mundo habla de él pero nadie lo ha visto); tampoco está basada, contra lo que suele pensarse, en el miedo a la soledad, porque la verdad es que casi siempre estamos solos. No: lo más probable es que esa relación de dependencia se funde en una serie de vínculos de apariencia insignificante pero de enorme poder, un sistema de signos que no está sujeto a nuestra voluntad ni a ninguna ley previsible sino a la química azarosa de dos idiosincrasias dispares, y que (como el acuario para el pez que vive en él) constituye una especie de ecosistema o de mundo en miniatura, un ecosistema que posee sus reglas, dimensiones y seguridades, regido por apelativos que sólo en la intimidad compartida no resultan ridículos y palabras de secreto significado y erizado de cotidianas incomodidades y obligaciones que también son ritos, ceremonias y gestos, hábitos y formas ocultas de complicidad. Lo curioso es que, mientras la convivencia dura, el desagrado pequeño pero permanente de estos vínculos parece el peaje que hay que pagar para instalarse en el matrimonio como en una casa a medida, razonablemente confortable y acogedora, pero, una vez que la convivencia se rompe, una nostalgia embrutecida por el desamparo suele convertirlos en condición sine qua non del matrimonio, de manera que abandonan su ingrata categoría de peajes para convertirse en los lugares preferidos de la casa y en la fuente de todas las felicidades que depara. Por eso, tal vez más difícil que prescindir de la persona amada es prescindir de esos vínculos, de ese sistema de signos, de ese mundo en miniatura sin sentir el mismo vértigo de orfandad, de intemperie y de asfixia que siente el pez cuando lo sacan del acuario.“

—  Javier Cercas, libro El vientre de la ballena

El vientre de la ballena

John Berger Foto
Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
Charles Péguy Foto
Katherine Paterson Foto
Carlos Ruiz Zafón Foto
Aristoteles Foto

„La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.“

—  Aristoteles filósofo griego clásico -384 - -321 a.C.

Fuente: [Palomo Triguero] (2013), p. 45.

Richard Bach Foto
Jesús de Nazaret Foto
César Aira Foto
Jean-Baptiste Henri Lacordaire Foto
Lucio Anneo Seneca Foto

„Si quieres que tu secreto sea guardado, guárdalo tú mismo.“

—  Lucio Anneo Seneca filósofo, político, orador y escritor romano -4 - 65 a.C.

Fuente: [Sebastián Arribas] (2010), p. 415.

Virginia Woolf Foto
Erich Fromm Foto
Carlos Ruiz Zafón Foto

„Todos tenemos un secreto escondido bajo llave en el ático del alma“

—  Carlos Ruiz Zafón escritor español 1964

Variante: Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma
Fuente: [Marina]

Rick Warren Foto
René Lavand Foto
Oscar Wilde Foto
François de La  Rochefoucauld Foto
Colin Powell Foto
Hildegarda de Bingen Foto

„Por lo tanto tú, ¡oh, hombre!, di las cosas que veas y oigas; y escríbelas no según tu parecer ni según el de otro hombre, sino según la voluntad del que sabe, el que ve y el que dispone todas las cosas en los secretos de sus misterios.“

—  Hildegarda de Bingen Santa medieval, profetisa, mística, escritora, compositora y doctora de la Iglesia 1098 - 1179

La voz divina se refiere a ella siempre como “hombre”.

Pablo Neruda Foto
Laura Restrepo Foto
Noam Chomsky Foto

„CONTROLAR EL DESEO DE DEMOCRACIA Todo eso ocurrió hace ciento cincuenta años; en Inglaterra, antes. Se han dedicado esfuerzos enormes a inculcar el Nuevo Espíritu de la Época y hay industrias fundamentales consagradas a la labor: relaciones públicas, publicidad y márketing en general, todo lo cual suma una parte enorme del producto interior bruto. Esas industrias se aplican en lo que el gran economista político Thorstein Veblen llamó «fabricación de deseos».14 En palabras de los propios empresarios, la labor consiste en dirigir a la gente hacia «cosas superficiales» de la vida, como el «consumo en moda». De esa forma la gente puede atomizarse, se pueden separar unos de otros, ya que solo se busca el beneficio personal, y se aleja a las personas del peligroso esfuerzo de pensar por sí mismas y enfrentarse a la autoridad. Edward Bernays, uno de los fundadores de la industria moderna de las relaciones públicas, denominó «ingeniería del consentimiento» al proceso de modelar opiniones, actitudes y percepciones. Bernays era un respetado progresista, al estilo de Wilson, Roosevelt y Kennedy, igual que su coetáneo, el periodista Walter Lippmann, el intelectual público más destacado de Estados Unidos en el siglo XX y alabó «la ingeniería del consentimiento» como «un nuevo arte» en la práctica de la democracia. Ambos reconocieron que la ciudadanía debe ser «puesta en su lugar», marginada y controlada; por su propio interés, por supuesto. La gente era demasiado «estúpida e ignorante» para que se le permita gobernar sus propios asuntos. Esa tarea tenía que dejarse a una «minoría inteligente», a la que hay que proteger «de las trampas y el rugido [del] rebaño desorientado» los «independientes ignorantes y entrometidos»; la «multitud traviesa», como la llaman sus predecesores del siglo XVII. El papel de la población general en una sociedad democrática que funcionara como es debido consistía en ser «espectadores» no «participantes en la acción».15 Y a los espectadores no se les debe permitir ver demasiado. El presidente Obama ha impuesto nuevos criterios para salvaguardar este principio. De hecho, Obama ha castigado a más gente que tira de la manta que todos los presidentes anteriores juntos, todo un éxito para un gobierno que llegó al poder prometiendo transparencia. Entre los muchos temas que no son asunto del rebaño desorientado están las relaciones exteriores. Cualquiera que haya estudiado documentos secretos desclasificados habrá descubierto que, en gran medida, su clasificación se concibió para proteger a las autoridades del escrutinio público. A escala nacional, la plebe no tenía que oír el consejo de los tribunales a grandes empresas: que deberían consagrar algunos esfuerzos muy visibles a buenas obras, de manera que una «opinión pública excitada» no descubriera los enormes beneficios que el Estado niñera les proporcionaba.16“

—  Noam Chomsky lingüista, filósofo y activista estadounidense 1928

¿Quién domina el mundo?

Isabel Allende Foto
Aharon Appelfeld Foto
William Shakespeare Foto
Viktor Frankl Foto
Golda Meir Foto
Michael Ende Foto

„Quien no haya pasado tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el
pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que
tenía hambre o se estaba quedando helado…
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá
o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien
intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito…
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una
historia maravillosa acaba y había que decir adiós a personajes con los que había
corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y
rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido…
Quien no conozca todo esto por propia experiencia no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entoces.“

—  Michael Ende, libro La historia interminable

The Neverending Story
Variante: Quien no haya pasado nunca tarde enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería ya admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecía vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender...

Gabriel García Márquez Foto

„No le dijo a nadie que se iba, no se despidió de nadie, con el hermetismo férreo con que sólo le reveló a la madre el secreto de su pasión reprimida, pero a la víspera del viaje cometió a conciencia una locura última del corazón que bien pudo costarle la vida. Se puso a la medianoche su traje de domingo, y tocó a solas bajo el balcón de Fermina Daza el valse de amor que había compuesto para ella, que sólo ellos dos conocían y que fue durante tres años el emblema de su complicidad contrariada. Lo tocó murmurando la letra, con el violín bañado en lágrimas, y con una inspiración tan intensa que a los primeros compases empezaron a ladrar los perros de la calle, y luego los de la ciudad, pero después se fueron callando poco a poco por el hechizo de la música, y el valse terminó con un silencio sobrenatural. El balcón no se abrió, ni nadie se asomó a la calle, ni siquiera el sereno que casi siempre acudía con su candil tratando de medrar con las migajas de las serenatas. El acto fue un conjuro de alivio para Florentino Ariza, pues cuando guardó el violín en el estuche y se alejó por las calles muertas sin mirar hacia atrás, no sentía ya que se iba la mañana siguiente, sino que se había ido desde hacía muchos años con la disposición irrevocable de no volver jamás..“

—  Gabriel García Márquez, libro El amor en los tiempos del cólera

El amor en los tiempos del cólera (1985)

Leonardo Da Vinci Foto

„Reprende al amigo en secreto y alábalo en público.“

—  Leonardo Da Vinci pintor y polímata del Renacimiento 1452 - 1519

Cassandra Clare Foto
Diana Gabaldon Foto
Nadia Comăneci Foto
Emma Bull Foto
Karl Dönitz Foto

„El enemigo tiene todas las cartas de la victoria, que cubre todas las áreas con las patrullas aéreas de largo alcance y el uso de métodos de localización en contra de los que aún quedan sin advertencia … El enemigo conoce todos nuestros secretos y sabemos que ninguno de los suyos.“

—  Karl Dönitz marino y político alemán (1891-1980) 1891 - 1980

1943, citado en "World War II Almanac, 1931-1945: Un historial político y militar" - Página 293 por Robert Goralski, Historia - 1981

Fernando de Rojas Foto

„A quien dices tu secreto das tu libertad“

—  Fernando de Rojas escritor español (ca. 1470-1541) 1475 - 1541

Gabriel García Márquez Foto
George Orwell Foto
Rick Riordan Foto
Joan Manuel Serrat Foto
Iósif Stalin Foto
Mary Shelley Foto
Oscar Wilde Foto
Zygmunt Bauman Foto
Jorge Luis Borges Foto
Oscar Wilde Foto

„Son muy pocos aquellos de entre nosotros que no se han despertado a veces antes del alba, o después de una de esas noches sin sueños que casi nos hacen amar la muerte, o de una de esas noches de horror y de alegría monstruosa, cuando se agitan en las cámaras del cerebro fantasmas más terribles que la misma realidad, rebosantes de esa vida intensa, inseparable de todo lo grotesco, que da al arte gótico su imperecedera vitalidad, puesto que ese arte bien parece pertenecer sobre todo a los espíritus atormentados por la enfermedad del ensueño. Poco a poco, dedos exangües surgen de detrás de las cortinas y parecen temblar. Adoptando fantásticas formas oscuras, sombras silenciosas se apoderan, reptando, de los rincones de la habitación para agazaparse allí. Fuera, se oye el agitarse de pájaros entre las hojas, o los ruidos que hacen los hombres al dirigirse al trabajo, o los suspiros y sollozos del viento que desciende de las montañas y vaga alrededor de la casa silenciosa, como si temiera despertar a los que duermen, aunque está obligado a sacar a toda costa al sueño de su cueva de color morado. Uno tras otro se alzan los velos de delicada gasa negra, las cosas recuperan poco a poco forma y color y vemos cómo la aurora vuelve a dar al mundo su prístino aspecto. Los lívidos espejos recuperan su imitación de la vida. Las velas apagadas siguen estando donde las dejamos, y a su lado descansa el libro a medio abrir que nos proponíamos estudiar, o la flor preparada que hemos lucido en el baile, o la carta que no nos hemos atrevido a leer o que hemos leído demasiadas veces. Nada nos parece que haya cambiado. De las sombras irreales de la noche renace la vida real que conocíamos. Hemos de continuar allí donde nos habíamos visto interrumpidos, y en ese momento nos domina una terrible sensación, la de la necesidad de continuar, enérgicamente, el mismo ciclo agotador de costumbres estereotipadas, o quizá, a veces, el loco deseo de que nuestras pupilas se abran una mañana a un mundo remodelado durante la noche para agradarnos, un mundo en el que las cosas poseerían formas y colores recién inventados, y serían distintas, o esconderían otros secretos, un mundo en el que el pasado tendría muy poco o ningún valor, o sobreviviría, en cualquier caso, sin forma consciente de obligación o de remordimiento, dado que incluso el recuerdo de una alegría tiene su amargura, y la memoria de un placer, su dolor.“

—  Oscar Wilde, libro El retrato de Dorian Gray

The Picture of Dorian Gray

Alejandro Dolina Foto
Jorge Luis Borges Foto
Max Lucado Foto
Patrick Rothfuss Foto

„En su Teofanía, Teccam habla de los secretos y los llama «tesoros dolorosos de la mente». Explica que lo que la mayoría de la gente considera secretos no lo son en realidad. Los misterios, por ejemplo, no son secretos. Tampoco lo son los hechos poco conocidos ni las verdades olvidadas. Un secreto, explica Teccam, es un conocimiento cierto activamente ocultado.
Los filósofos llevan siglos cuestionando su definición. Señalan los problemas lógicos, las lagunas, las excepciones. Pero en todo este tiempo ninguno ha conseguido presentar una definición mejor. Quizá eso nos aporte más información que todas las objeciones juntas.
En un capítulo posterior, menos conocido y menos discutido, Teccam expone que existen dos tipos de secretos. Hay secretos de la boca y secretos del corazón.
La mayoría de los secretos son secretos de la boca. Chismes compartidos y pequeños escándalos susurrados. Esos secretos ansían liberarse por el mundo. Un secreto de la boca es como una china metida en la bota. Al principio apenas la notas. Luego se vuelve molesta, y al final, insoportable. Los secretos de la boca crecen cuanto más los guardas, y se hinchan hasta presionar contra tus labios. Luchan para que los liberes.
Los secretos del corazón son diferentes. Son íntimos y dolorosos, y queremos, ante todo, escondérselos al mundo. No se hinchan ni presionan buscando una salida. Moran en el corazón, y cuanto más se los guarda, más pesados se vuelven.
Teccam sostiene que es mejor tener la boca llena de veneno que un secreto del corazón. Cualquier idiota sabe escupir el veneno, dice, pero nosotros guardamos esos tesoros dolorosos. Tragamos para contenerlos todos los días, obligándolos a permanecer en lo más profundo de nosotros. Allí se quedan, volviéndose cada vez más pesados, enconándose. Con el tiempo, no pueden evitar aplastar el corazón que los contiene.
Los filósofos modernos desprecian a Teccam, pero son buitres picoteando los huesos de un gigante. Cuestionad cuanto queráis: Teccam entendía la forma del mundo.“

—  Patrick Rothfuss, libro El temor de un hombre sabio

The Wise Man's Fear
Variante: En su Teofanía, Teccam habla de los secretos y los llama "tesoros dolorosos de la mente". Explica que lo que la mayoría de la gente considera secretos no lo son en realidad. Los misterios, por ejemplo, no son secretos. Tampoco lo son los hechos poco conocidos ni las verdades olvidadas. Un secreto, explica Teccam, es un conocimiento cierto activamente ocultado.

Los filósofos llevan siglos cuestionando su definición. Señalan los problemas lógicos, las lagunas, las excepciones. Pero en todo este tiempo ninguno ha conseguido presentar una definición mejor. Quizá eso nos aporte más información que todas las objeciones juntas.

En un capítulo posterior, menos conocido y menos discutido, Teccam expone que existen dos tipos de secretos. Hay secretos de la boca y secretos del corazón.

La mayoría de los secretos son secretos de la boca. Chismes compartidos y pequeños escándalos susurrados. Esos secretos ansían liberarse por el mundo. Un secreto de la boca es como una china metida en la bota. Al principio apenas la notas. Luego se vuelve molesta, y al final, insoportable. Los secretos de la boca crecen cuanto más los guardas, y se hinchan para presionar contra tus labios. Luchan para que los liberes.

Los secretos del corazón son diferentes. Son íntimos y dolorosos, y queremos, ante todo, escondérselos al mundo. No se hinchan ni presionan buscando una salida. Moran en el corazón, y cuanto más se los guarda, más pesados se vuelven.

Teccam sostiene que es mejor tener la boca llena de veneno que un secreto del corazón. Cualquier idiota sabe escupir el veneno, dice, pero nosotros guardamos esos tesoros dolorosos. Tragamos para contenerlos todos los días, obligándolos a permanecer en lo más profundo de nosotros. Allí se quedan, volviéndose cada vez más pesados, enconándose. Con el tiempo, no pueden evitar aplastar el corazón que los contiene.

Los filósofos modernos desprecian a Teccam, pero son buitres picoteando los huesos de un gigante. Cuestionad cuanto queráis: Teccam entendía la forma del mundo.

Patrick Rothfuss Foto
Patrick Rothfuss Foto

„Al final descubrí un delgado volumen, titulado El libro de los secretos, enterrado en lo más profundo de Catálogos Muertos. Era un libro extraño: estaba organizado como un bestiario, pero escrito como un abecedario para niños. Tenía ilustraciones en que aparecían seres de cuentos de hadas como ogros, troles y resinillos. Cada entrada tenía una ilustración acompañada de un poema breve e insípido.
La entrada de los Chandrian era la única que no llevaba ilustración, por supuesto. En su lugar solo había una página vacía enmarcada con volutas decorativas. El poema no aportaba absolutamente nada:
De un sitio a otro los Chandrian van, pero nunca dejan rastro ni sabes dónde están.
Guardan sus secretos con mucho cuidado, pero nunca te arañan ni te pegan un bocado.
No montan peleas ni arman jaleos.
De hecho con nosotros son bastante buenos.
Llegan y se van, te vuelves y se han ido, como un rayo en el cielo, como un suspiro.
Pese a lo irritante que resultaba un texto tan superficial, al menos dejaba algo muy claro: para el resto de la gente, los Chandrian no eran más que cuentos de hadas infantiles. Tan irreales como los engendros o los unicornios.
Yo sabía otra cosa, por supuesto. Los había visto con mis propios ojos. Había hablado con Ceniza, el de los ojos negros. Había visto a Haliax, envuelto en un manto de sombra.
Continué mi infructuosa búsqueda. No me importaba lo que creyera el resto de la gente. Yo sabía la verdad, y no soy de los que se rinden fácilmente.“

—  Patrick Rothfuss, libro El temor de un hombre sabio

The Wise Man's Fear

Patrick Rothfuss Foto
Michael Jackson Foto

„El secreto del actor es ser uno mismo.“

—  Michael Jackson cantante, compositor y bailarín estadounidense de música 1958 - 2009

Isabel Allende Foto

„Tenía un pie en la ilusión obligada y otro en la realidad secreta“

—  Isabel Allende escritora chilena 1942

Of Love and Shadows