“Medio de vida y supervivencia, codicia, poder, privilegios... Sí, es el Todopoderoso dinero. Una deidad que tiene creyentes, agnósticos y algún ateo. Uno de ellos, mi padre, un auténtico ejemplo de ateísmo materialista. Era capaz de sentirse en paz, alegre y realizado, y hacer felices a los que le rodeaban, estando, como el decía: "radicalmente tieso y sin tabaco".”
José Luis Rodríguez Jiménez