Frases sobre la cerveza

Una colección de frases y citas sobre el tema del alcohol, cerveza, puede, hombres.

Mejores frases sobre la cerveza

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„¡Te invitao a unas cervezas! ¿Que no quieres? A usté a la mierda.“

—  José Mota actor y humorista 1965

El Cansino Histórico

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„Mi bebé me trae cervezas y solo tiene 4 años! Si, soy un papá orgulloso.“

—  James Hetfield Músico, compositor y productor de música estadounidense 1963

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„La cerveza es la prueba de que Dios nos ama y desea nuestra felicidad.“

—  Benjamin Franklin político, científico e inventor estadounidense 1706 - 1790

Fuente: Aftyka, Ricardo "Semilla". Pasión por la cerveza. Penguin Random House Grupo Editorial Argentina, 2018. ISBN 9789502812304. https://books.google.es/books?id=cgdxDwAAQBAJ&pg=PT15&dq=El+vino+es+la+prueba+de+que+Dios+nos+ama+y+desea+nuestra+felicidad.+Benjamin+Franklin&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwis99ec6oLhAhWwA2MBHYUuDfYQ6AEILTAB#v=onepage&q&f=false

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„Los médicos, como la cerveza, mejor cuanto más viejos.“

—  Thomas Fuller historiador británico 1608 - 1661

Fuente: Eusebio, Sebastián Arribas. Enciclopedia básica de la vida. Cultivalibros. 2010. ISBN 978-84-99233-42-0. p. 309.

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„Esta cerveza es una porquería, pero es gratis.“

—  Jeff Hanneman Guitarrista de Slayer 1964 - 2013

Fuente: Entrevista de radio.

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„La cerveza vuelve a la gente estúpida y perezosa, solía decir Otto von Bismarck.“

—  Albert Einstein físico germano-estadounidense, creador de la teoría de la relatividad 1879 - 1955

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„Passarella y Gallego se olvidan de que tomaron cerveza, vino y otras cosas.“

—  Diego Armando Maradona futbolista y entrenador de fútbol argentino 1960

Recuerdos de sus frases con el diario Olé
Fuente: http://www.ole.com.ar/seleccion/Frases-maradonianas_0_362963815.html

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Todas frases sobre la cerveza

Un total de 43 citas cerveza, filtro:

Charles Bukowski Foto

„Mientras los hombres veían el fútbol o bebían cerveza o jugaban a los bolos, ellas, las mujeres, pensaban en nosotros, concentrándose, estudiando, decidiendo si aceptarnos, descartarnos, cambiarnos, matarnos o simplemente abandonarnos. Al final no importaba, hicieran lo que hicieran acabábamos locos y solos.“

—  Charles Bukowski, libro Mujeres

Mujeres (1978)
Fuente: Capítulo 94. https://books.google.es/books?id=IZ0wDwAAQBAJ&printsec=frontcover&dq=Mujeres.+Bukowski&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjEod2Ez8DhAhVF4OAKHZiSAewQ6AEILDAB#v=onepage&q=Mientras%20los%20hombres%20ve%C3%ADan%20el%20f%C3%BAtbol%20o%20beb%C3%ADan%20cerveza%20o%20jugaban%20a%20los%20bolos%2C%20ellas%2C%20las%20mujeres%2C%20pensaban%20en%20nosotros%2C%20concentr%C3%A1ndose&f=false

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„Tengo algun acto de nobleza, solo cojo a las rubias por el culo cuando son cerveza.“

—  Rapsusklei Rapero de Zaragoza 1980

Corazones, Lágrimas y sonrisas

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„Si no querias unas cervezas, habermelo dicho y no me tengas aquí con embelesos, so mugroso!“

—  José Mota actor y humorista 1965

El Cansino Histórico

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„Tenemos un trato con el banco: ellos no sirven cerveza y nosotros no aceptamos cheques.“

—  William Gibson escritor de ciencia ficción y fundador del cyberpunk 1948

Citas de sus libros, La especie

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„La musa es una sola musa o es una serpiente de muchas cabezas, los buscadores de promesas la tientan con cerveza“

—  Andrés Calamaro Cantante argentino nacionalizado español 1961

Carnaval de Brasil, La lengua popular (2007)
Canciones

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„Para mí, echar a un entrenador es como tomarme una cerveza. Puedo echar a 20 en un año. Hasta a cien si hace falta.“

—  Jesús Gil y Gil Empresario y político español; presidente del club Atlético de Madrid. 1933 - 2004

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„La cerveza es la única alegría en mi vida.“

—  Ayumi Hamasaki cantante japonesa de J-Pop 1978

Hey! Hey! Hey! Music Champ, febrero de 2007

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„Ya no, ya no,
ya no me sirves, zapato negro,
en el cual he vivido como un pie
durante treinta años, pobre y blanca,
sin atreverme apenas a respirar o hacer achís.

Papi: he tenido que matarte.
Te moriste antes de que me diera tiempo…
Pesado como el mármol, bolsa llena de Dios,
lívida estatua con un dedo del pie gris,
del tamaño de una foca de San Francisco.

Y la cabeza en el Atlántico extravagante
en que se vierte el verde legumbre sobre el azul
en aguas del hermoso Nauset.
Solía rezar para recuperarte.
Ach, du.

En la lengua alemana, en la localidad polaca
apisonada por el rodillo
de guerras y más guerras.
Pero el nombre del pueblo es corriente.
Mi amigo polaco

dice que hay una o dos docenas.
De modo que nunca supe distinguir dónde
pusiste tu pie, tus raíces:
nunca me pude dirigir a ti.
La lengua se me pegaba a la mandíbula.

Se me pegaba a un cepo de alambre de púas.
Ich, ich, ich, ich,
apenas lograba hablar:
Creía verte en todos los alemanes.
Y el lenguaje obsceno,

una locomotora, una locomotora
que me apartaba con desdén, como a un judío.
Judío que va hacia Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como los judíos.
Creo que podría ser judía yo misma.

Las nieves del Tirol, la clara cerveza de Viena,
no son ni muy puras ni muy auténticas.
Con mi abuela gitana y mi suerte rara
y mis naipes de Tarot, y mis naipes de Tarot,
podría ser algo judía.

Siempre te tuve miedo,
con tu Luftwaffe, tu jerga pomposa
y tu recortado bigote
y tus ojos arios, azul brillante.
Hombre-panzer, hombre-panzer: oh Tú…

No Dios, sino un esvástica
tan negra, que por ella no hay cielo que se abra paso.
Cada mujer adora a un fascista,
con la bota en la cara; el bruto,
el bruto corazón de un bruto como tú.

Estás de pie junto a la pizarra, papi,
en el retrato tuyo que tengo,
un hoyo en la barbilla en lugar de en el pie,
pero no por ello menos diablo, no menos
el hombre negro que

me partió de un mordisco el bonito corazón en dos.
Tenía yo diez años cuando te enterraron.
A los veinte traté de morir
para volver, volver, volver a ti.
Supuse que con los huesos bastaría.

Pero me sacaron de la tumba,
y me recompusieron con pegamento.
Y entonces supe lo que había que hacer.

Saqué de ti un modelo,
un hombre de negro con aire de Meinkampf,

e inclinación al potro y al garrote.
Y dije sí quiero, sí quiero.
De modo, papi, que por fin he terminado.
El teléfono negro está desconectado de raíz,
las voces no logran que críe lombrices.

Si ya he matado a un hombre, que sean dos:
el vampiro que dijo ser tú
y me estuvo bebiendo la sangre durante un año,
siete años, si quieres saberlo.
Ya puedes descansar, papi.

Hay una estaca en tu negro y grasiento corazón,
y a la gente del pueblo nunca le gustaste.
Bailan y patalean encima de ti.
Siempre supieron que eras tú.
Papi, papi, hijo de puta, estoy acabada.“

—  Sylvia Plath escritora Estadounidense 1932 - 1963

Ariel

Adolf Hitler Foto

„La gran divergencia entre los problemas del teorizante y los del político es uno de los motivos por los que casi nunca se encuentra una unión entre los dos, en una misma persona. Esto se aplica sobre todo al llamado político de "éxito", de pequeño porte, cuya actividad de facto no es nada más que el "arte de lo posible", como modestamente Bismarck denominaba a la política. Cuanto más libre se mantiene el político de grandes ideas, tanto más fáciles, comunes, rápidos y también visibles serán sus éxitos. Aunque es verdad también que éstos están destinados al olvido de los hombres y, a veces, no llegan ni a sobrevivir a la muerte de sus creadores. La obra de tales políticos es, de modo general, sin valor alguno para la posteridad, pues su éxito eventual reposa en el alejamiento de todos los problemas e ideas grandiosas que como tales hubieran sido de gran importancia para las generaciones venideras. La realización de ideas destinadas a tener influencia sobre el futuro es poco lucrativa y sí muy raramente comprendida por la gran masa, a la que interesan más las reducciones de precio en la cerveza y en la leche que los grandes planes de futuro, de realización tardía y cuyo beneficio, al final, sólo será usufructuado por la posteridad. Es así como, por una cierta vanidad, la que está siempre asociada a la política, la mayoría de los políticos se apartan de los proyectos realmente difíciles, para no perder la simpatía de la gran masa. El éxito y la importancia de ese político residen exclusivamente en el presente, y son inexistentes para la posteridad. Esos microcéfalos poco se enfadan por eso; ellos se contentan con poco. Diferentes son las condiciones del teorizante. Su importancia casi siempre está en el futuro, por eso no es raro que se le considere lunático. Si el arte del político era considerado el arte de lo posible, se puede decir del idealista que él pertenece a aquellos que sólo agradan a los dioses cuando exigen o quieren lo imposible. Él tendrá casi siempre que renunciar al reconocimiento del presente; adquiere, por ello, en el caso de que sus ideas sean inmortales, la gloria de la posteridad. En períodos raros de la historia de la Humanidad puede acontecer que el político y el idealista se reúnan en la misma persona. Cuanto más íntima fuese esa unión, tanto mayores serán las resistencias opuestas a la acción del político. Él no trabaja ya más para las necesidades al alcance del primer burgués, y sí por los ideales que sólo pocos comprenden. Es por eso que su vida es blanco del amor y del odio. La protesta del presente, que no comprende al hombre, lucha con el reconocimiento de la posteridad por la cual él trabaja. Cuanto mayores fueran las obras de un hombre para el futuro, tanto menos serán éstas comprendidas por el presente; cuanto más dura sea la lucha, tanto más raro el éxito. Si en años nada le sonríe, es posible que en sus últimos días le circunde un tenue halo de gloria venidera. Es cierto que esos grandes hombres son los corredores del maratón de la Historia. La corona de laurel del presente se pone más comúnmente en las sienes del héroe moribundo. Entre éstos se encuentran los grandes luchadores que, incomprendidos por el presente, están decididos a luchar por sus ideas y sus ideales. Son éstos los que, tarde o temprano, tocarán el corazón del pueblo. Hasta parece que cada uno siente el deber de, en el presente, redimir el pecado cometido en el pasado. Su vida y acción están acompañadas de cerca por la admiración conmovedoramente grata, lo que consigue, sobre todo en los días de tristeza, levantar corazones destrozados y almas desesperadas. Pertenecen a esta clase no sólo los grandes estadistas, sino también los grandes reformadores.“

—  Adolf Hitler Führer y Canciller Imperial de Alemania. Líder del Partido Nazi 1889 - 1945

Mi Lucha

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„su cerveza amarga, que no se compraba, sino que se alquilaba por un rato“

—  Terry Pratchett escritor británico de fantasía y ciencia ficción 1948 - 2015

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„No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo.“

—  Julio Cortázar, libro Rayuela

Hopscotch
Variante: No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silecios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo...

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„Dado que Imre era un refugio para la música y el teatro, quizá penséis que yo pasaba mucho tiempo allí, pero nada podría estar más lejos de la verdad. Solo había estado en Imre una vez. Wilem y Simmon me habían llevado a una posada donde tocaba un trío de hábiles músicos: laúd, flauta y tambor. Pedí una jarra de cerveza pequeña que me costó medio penique y me relajé, dispuesto a disfrutar de una velada con mis amigos…
Pero no pude. Apenas unos minutos después de que empezara a sonar la música, casi salí corriendo del local. Dudo mucho que podáis entender por qué, pero supongo que si quiero que esto tenga algún sentido, tendré que explicároslo.
No soportaba oír música y no formar parte de ella. Era como ver a la mujer que amas acostándose con otro hombre. No. No es eso. Era como…
Era como los consumidores de resina que había visto en Tarbean. La resina de denner era ilegal, por supuesto, pero había partes de la ciudad en que eso no importaba. La resina se vendía envuelta en papel encerado, como los pirulís o los tofes. Mascarla te llenaba de euforia. De felicidad. De satisfacción.
Pero pasadas unas horas estabas temblando, dominado por una desesperada necesidad de consumir más, y esa ansia empeoraba cuanto más tiempo llevabas consumiéndola. Una vez, en Tarbean, vi a una joven de no más de dieciséis años con los reveladores ojos hundidos y los dientes exageradamente blancos de los adictos perdidos. Le estaba pidiendo un «caramelo» de resina a un marinero, que lo sostenía fuera de su alcance, burlándose de ella. Le decía a la chica que se lo daría si se desnudaba y bailaba para él allí mismo, en medio de la calle.
La chica lo hizo, sin importarle quién pudiera estar mirando, sin importarle que fuera casi el Solsticio de Invierno y que en la calle hubiera diez centímetros de nieve. Se quitó la ropa y bailó desenfrenadamente; le temblaban las pálidas extremidades, y sus movimientos eran patéticos y espasmódicos. Entonces, cuando el marinero rio y negó con la cabeza, ella cayó de rodillas en la nieve, suplicando y sollozando, agarrándose desesperadamente a las piernas del marinero, prometiéndole que haría cualquier cosa que le pidiera, cualquier cosa…
Así era como me sentía yo cuando oía tocar a unos músicos. No podía soportarlo. La ausencia diaria de mi música era como un dolor de muelas al que me había acostumbrado. Podía vivir con ello. Pero no soportaba ver cómo agitaban delante de mí el objeto de mi deseo.“

—  Patrick Rothfuss, libro El nombre del viento

The Name of the Wind

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„El hombre tiene una tendencia instintiva a hablar, como puede observarse en el balbuceo de los bebés; sin embargo, ningún niño tiene una tendencia instintiva a hacer cerveza, a hacer pan o a escribir.“

—  Charles Darwin naturalista británico que postuló la teoría de la evolución 1809 - 1882

Fuente: Salas}}, Margarita. Genética y Lenguaje, p. 24 (discurso de ingreso en la Real Academia Española). 4 de junio de 2003. https://www.rae.es/sites/default/files/Discurso_Ingreso_Margarita_Salas.pdf Real Academia Española. Consultado el 7 de noviembre de 2019.
Fuente: Citado por Margarita Salas en su discurso de ingreso en la Real Academia Española (2003)

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„Mi vida estaba tan vacía como el rastro de latas de cerveza que dejé detrás de donde quiera que estuve.“

—  Dee Dee Ramone Bajista del grupo Ramones 1951 - 2002

Cita escrita en la novela Chelsea Horror Hotel (2001)
Fuente: goodreads.com https://www.goodreads.com/book/show/199445.Chelsea_Horror_Hotel