Frases sobre la falsificación

Una colección de frases y citas sobre el tema del falsedad, vejez, verdad, verdad.

Mejores frases sobre la falsificación

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„Una verdad sin interés puede ser eclipsada por una falsedad emocionante.“

—  Aldous Huxley escritor británico 1894 - 1963

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„¡Oh, qué hermosa apariencia tiene la falsedad!“

—  William Shakespeare escritor inglés 1564 - 1616

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„La falsedad es tan antigua como el árbol del Edén.“

—  Orson Welles actor, director, guionista y productor de cine estadounidense 1915 - 1985

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„Cuanta más falsedad destruyamos más espacio habrá para la verdad.“

—  Robert Green Ingersoll 1833 - 1899

"Ortodoxia" (1884). Las Obras Completas de Robert G. Ingersoll (1902) Vol. 2. pág. 343

Todas frases sobre la falsificación

Un total de 49 citas falsedad, filtro:

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„Los hombres tienen su elección en este mundo. Pueden ser ángeles, o pueden ser demonios. En la visión apocalíptica, Juan describe una guerra en el cielo. Basta con despojar esa visión de sus preciosas cortinas orientales, despojarla de sus ornamentos brillantes y celestiales, vestirla con el lenguaje simple y familiar del sentido común, y tendrá ante usted el eterno conflicto entre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, la libertad y la esclavitud, la verdad y la falsedad, la luz gloriosa del amor y la espantosa oscuridad del egoísmo y el pecado humano. El corazón humano es un lugar de guerra constante … Lo que sucede en los corazones humanos individuales, a menudo tiene lugar entre naciones y entre individuos de la misma nación.“

—  Frederick Douglass escritor, editor y orador abolicionista estadounidense 1818 - 1895

Original: «Men have their choice in this world. They can be angels, or they may be demons. In the apocalyptic vision, John describes a war in heaven. You have only to strip that vision of its gorgeous Oriental drapery, divest it of its shining and celestial ornaments, clothe it in the simple and familiar language of common sense, and you will have before you the eternal conflict between right and wrong, good and evil, liberty and slavery, truth and falsehood, the glorious light of love, and the appalling darkness of human selfishness and sin. The human heart is a seat of constant war… Just what takes place in individual human hearts, often takes place between nations, and between individuals of the same nation».
Fuente: Blight, David W. Frederick Douglass' Civil War: Keeping Faith in Jubilee. Editorial LSU Press, 1991. ISBN 9780807117248. p. 110.

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„La avaricia y falsedad impregnan todo, solo puedes escapar si tienes un corazon de oro“

—  ZPU MC español 1981

Hombre De Oro, Hombre De Oro, 2006

„Por muchas cargas que se quiera colocar a la verdad para que se hunda en el fondo tenebroso de la incertidumbre, de la falsedad y del engaño, ella siempre saldrá libre, soberana y reluciente a flote.“

—  @tonypotosino

Fuente: https://www.autoreseditores.com/libro/10705/hermes-varillas-labrador/frases-metaforas-y-reflexiones-de-un-potosino.html

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„Dejando a un lado la cuestión de la genialidad de los representantes del pueblo, considérese simplemente el carácter complejo de los problemas pendientes de solución, aparte de los ramos diferentes de actividad en que deben adoptarse decisiones, y se comprenderá entonces la incapacidad de un sistema de gobierno que pone la facultad de la decisión final en manos de una asamblea, entre cuyos componentes sólo muy pocos poseen los conocimientos y la experiencia requeridos en los asuntos a tratar. Pues así como las más importantes medidas en materia económica resultan sometidas a un foro cuyos miembros, en sus nueve décimas partes, carecen de la preparación necesaria. Lo mismo ocurre con otros problemas, dejando siempre la decisión en manos de una mayoría compuesta de ignorantes e incapaces, pues la organización de esa institución permanece inalterada, al paso que los problemas que en ella son tratados se extienden a todos los ámbitos de la vida pública. Es completamente imposible que los mismos hombres que tratan de asuntos de transportes se ocupen, por ejemplo, de una cuestión de alta política exterior. Sería preciso que todos fuesen genios universales, los que tan sólo de siglo en siglo aparecen. Infelizmente, se trata no de verdaderas "cabezas" pero sí de diletantes, tan vulgares que incluso están convencidos de su valor. De ahí proviene también la ligereza con que frecuentemente estos señores deliberan y resuelven cuestiones que serían motivo de honda reflexión aun para los más esclarecidos talentos. Allí se adoptan medidas de enorme trascendencia para el futuro de un Estado como si no se tratase de los destinos de toda una nacionalidad, sino solamente de una partida de naipes, que es lo que resultaría más propio de tales políticos. Sería naturalmente injusto creer que todo diputado de un parlamento semejante se halle dotado de tan escasa noción de responsabilidad. No. De ningún modo. Pero, el caso es que tal sistema, forzando al individuo a ocuparse de cuestiones que no conoce, lo corrompe paulatinamente. Nadie tiene allí el valor de decir: "Señores, creo que no entendemos nada de este asunto; yo al menos no tengo ni idea". Esta actitud tampoco modificaría nada porque, aparte de que una prueba tal de sinceridad quedaría totalmente incomprendida, no por un tonto honrado se resignarían los demás a sacrificar su juego. Quien, además, conoce a los hombres, comprende que en una sociedad tan ilustre nadie quiere ser el más tonto y, en ciertos círculos, honestidad es siempre sinónimo de estupidez. Así es como el representante aún sincero es obligado forzosamente al camino de la mentira y de la falsedad. Justamente la convicción de que la reacción individual poco o nada modificaría, mata cualquier impulso sincero que por ventura surja en uno u otro. A fin de cuentas, se convencerá de que, personalmente, lejos está de ser el primero entre los otros y que con su colaboración tal vez impida males mayores.“

—  Adolf Hitler Führer y Canciller Imperial de Alemania. Líder del Partido Nazi 1889 - 1945

Mi Lucha

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„Jamás hubo una guerra justa, jamás hubo una guerra honrosa, por la parte de su instigador. Yo miro en lontananza un millón de años más allá, y esta norma no se alterará ni siquiera en media docena de casos. El puñadito de vociferadores (como siempre) pedirá a gritos la guerra. Al principio (con cautela y precaución) el púlpito pondrá dificultades; la gran masa, enorme y torpona, de la nación se restregará los ojos adormilados y se esforzará por descubrir el por qué tiene que haber guerra y dirá con ansiedad e indignación: -Es una cosa injusta y deshonrosa, y no hay necesidad de que la haya-. Pero el puñado vociferará con mayor fuerza todavía. En el bando contrario, unos pocos hombres bienintencionados argüirán y razonarán contra la guerra valiéndose del discurso y de la pluma, y al principio habrá quien les escuche y les aplauda; pero eso no durará mucho; los otros ahogarán su voz con sus vociferaciones y el auditorio enemigo de la guerra se irá raleando y perdiendo popularidad. Antes que pase mucho tiempo verás este hecho curioso: los oradores serán echados de las tribunas a pedradas, y la libertad de palabra se verá ahogada por unas hordas de hombres furiosos que allá en sus corazones seguirán siendo de la misma opinión que los oradores apedreados (igual que al principio), pero que no se atreven a decirlo. Y, de pronto, la nación entera (los púlpitos y todo) recoge el grito de guerra y vocifera hasta enronquecer, y lanza a las turbas contra cualquier hombre honrado que se atreva a abrir su boca; y finalmente, esa clase de bocas acaba por cerrarse. Acto continuo, los estadistas inventarán mentiras de baja estofa, arrojando la culpa sobre la nación que es agredida, y todo el mundo acogerá con alegría esas falsedades para tranquilizar la conciencia, las estudiará con mucho empeño y se negará a examinar cualquier refutación que se haga de las mismas; de esa manera se irán convenciendo poco a poco de que la guerra es justa y darán gracias a Dios por poder dormir más descansados después de este proceso de grotesco engaño de sí mismos.“

—  Mark Twain escritor estadounidense 1835 - 1910

Fuente: El forastero misterioso (1916), Cap. IX.

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„La mente humana está formada de tal manera que es mucho más susceptible a la falsedad que a la verdad.“

—  Erasmo de Rotterdam humanista y teólogo neerlandés 1466 - 1536

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„Tanto repetirla, la historia se creyó. Demostrar la falsedad de una creencia colectiva es algo colosal.“

—  Fernando de la Rúa cuatrigésimo quinto presidente de la República Argentina 1937 - 2019

Fuente: De la Rúa, Fernando. Operación Política. La Causa del Senado. Editorial Sudamericana, I.S.B.N : 9500727552, 2006.

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„Escribo falsedades. Todo lo equivoco, todo resulta inadecuado y, lo que es peor, todo tiene un fondo de interés y de soberbia.“

—  Josefina Vicens escritora mexicana 1911 - 1988

El libro vacío / Los años falsos

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„Díjele que entre nosotros existía una sociedad de hombres educados desde su juventud en el arte de probar con palabras multiplicadas al efecto que lo blanco es negro y lo negro es blanco, según para lo que se les paga. El resto de las gentes son esclavas de esta sociedad. Por ejemplo: si mi vecino quiere mi vaca, asalaria un abogado que pruebe que debe quitarme la vaca. Entonces yo tengo que asalariar otro para que defienda mi derecho, pues va contra todas las reglas de la ley que se permita a nadie hablar por si mismo. Ahora bien; en este caso, yo, que soy el propietario legítimo, tengo dos desventajas. La primera es que, como mi abogado se ha ejercitado casi desde su cuna en defender la falsedad, cuando quiere abogar por la justicia -oficio que no le es natural- lo hace siempre con gran torpeza, si no con mala fe. La segunda desventaja es que mi abogado debe proceder con gran precaución, pues de otro modo le reprenderán los jueces y le aborrecerán sus colegas, como a quien degrada el ejercicio de la ley. No tengo, pues, sino dos medios para defender mi vaca. El primero es ganarme al abogado de mi adversario con un estipendio doble, que le haga traicionar a su cliente insinuando que la justicia está de su parte. El segundo procedimiento es que mi abogado dé a mi causa tanta apariencia de injusticia como le sea posible, reconociendo que la vaca pertenece a mi adversario; y esto, si se hace diestramente, conquistará sin duda, el favor del tribunal. Ahora debe saber su señoría que estos jueces son las personas designadas para decidir en todos los litigios sobre propiedad, así como para entender en todas las acusaciones contra criminales, y que se los saca de entre los abogados más hábiles cuando se han hecho viejos o perezosos; y como durante toda su vida se han inclinado en contra de la verdad y de la equidad, es para ellos tan necesario favorecer el fraude, el perjurio y la vejación, que yo he sabido de varios que prefirieron rechazar un pingüe soborno de la parte a que asistía la justicia a injuriar a la Facultad haciendo cosa impropia de la naturaleza de su oficio.

Es máxima entre estos abogados que cualquier cosa que se haya hecho ya antes puede volver a hacerse legalmente, y, por lo tanto, tienen cuidado especial en guardar memoria de todas las determinaciones anteriormente tomadas contra la justicia común y contra la razón corriente de la Humanidad. Las exhiben, bajo el nombre de precedentes, como autoridades para justificar las opiniones más inicuas, y los jueces no dejan nunca de fallar de conformidad con ellas.
Cuando defienden una causa evitan diligentemente todo lo que sea entrar en los fundamentos de ella; pero se detienen, alborotadores, violentos y fatigosos, sobre todas las circunstancias que no hacen al caso. En el antes mencionado, por ejemplo, no procurarán nunca averiguar qué derechos o títulos tiene mi adversario sobre mi vaca; pero discutirán si dicha vaca es colorada o negra, si tiene los cuernos largos o cortos, si el campo donde la llevo a pastar es redondo o cuadrado, si se la ordeña dentro o fuera de casa, a qué enfermedades está sujeta y otros puntos análogos. Después de lo cual consultarán precedentes, aplazarán la causa una vez y otra, y a los diez, o los veinte, o los treinta años, se llegará a la conclusión.
Asimismo debe consignarse que esta sociedad tiene una jerigonza y jerga particular para su uso, que ninguno de los demás mortales puede entender, y en la cual están escritas todas las leyes, que los abogados se cuidan muy especialmente de multiplicar. Con lo que han conseguido confundir totalmente la esencia misma de la verdad y la mentira, la razón y la sinrazón, de tal modo que se tardará treinta años en decidir si el campo que me han dejado mis antecesores de seis generaciones me pertenece a mí o pertenece a un extraño que está a trescientas millas de distancia.“

—  Jonathan Swift, libro Los viajes de Gulliver

Los viajes de Gulliver

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„Pero el mentiroso deber recordar lo que dijo, y a quién; y debe cuidarse de mantener las falsedades para el futuro.“

—  Sam Harris neurocientífico y escritor estadounidense 1967

Mentir

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„(…) En eso estriba lo grande de la teoría del Astrólogo: los hombres se sacuden sólo con mentiras. El le da a lo falso la consistencia de lo cierto; gentes que no hubieran caminado jamás para alcanzar nada, tipos deshechos por todas las desilusiones, resucitan en la virtud de sus mentiras. ¿Quiere usted, acaso, algo más grande? Fíjese que en la realidad ocurre lo mismo y nadie lo condena. Sí, todas las cosas son apariencias… dése cuenta… no hay hombre que no admita las pequeñas y estúpidas mentiras que rigen el funcionamiento de nuestra sociedad. ¿Cuál es el pecado del Astrólogo? Substituir una mentira insignificante por una elocuente, enorme, trascendental. El Astrólogo, con sus falsedades, no parece un hombre extraordinario, y no lo es… y, lo es… lo es porque no saca provecho personal de sus mentiras, y no lo es porque él no hace otra cosa que aplicar un principio viejo puesto en uso por todos los estafadores y reorganizadores de la humanidad. Si algún día se escribe la historia de ese hombre, los que la lean tengan un poco de sangre fría, se dirán: Era grande, porque para alcanzar a concretar sus ideales sólo utilizaba los medios al alcance de cualquier charlatán. Y lo que a nosotros nos parece novelesco, e inquietante, no es nada más que la zozobra de los espíritus débiles y mediocres, que solo creen en el éxito cuando los medios para alcanzarlo son complicados, misteriosos, y no simples.“

—  Roberto Arlt, libro Los siete locos

Los siete locos

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„La verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre.“

—  Tácito historiador, senador, cónsul y gobernador del Imperio romano 54 - 120

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„Así, cuando pienso tan sólo sobre Dios y me concentro en Él solamente, no encuentro ninguna causa de error o falsedad; pero cuando me vuelvo a mí mismo, me doy cuenta de que estoy sujeto, sin embargo, a innumerables errores.“

—  René Descartes filósofo, matemático y físico francés, considerado el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna 1596 - 1650

Fuente: [Descartes], René. Meditaciones Metafísicas. Iniciación filosófica. Editorial Libresa, 1995. ISBN 978-99-78802-64-9, p. 112.

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„Los productos adoctrinan y manipulan; promueven una falsa consciencia inmune a su falsedad.“

—  Herbert Marcuse filósofo y sociólogo judío de nacionalidad alemana y estadounidense 1898 - 1979

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