Frases sobre ayudas

Una colección de frases y citas sobre el tema del ayuda, ayudas, ser, puede.

Un total de 432 citas, filtro:

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„No dejen de ayudarse con la oración de personas devotas, y especialmente de los alumnos pequeños. Con la esperanza de que Dios mandará su ayuda cuando le parezca tiempo oportuno.“

—  San José de Calasanz Santo español nacido en la localidad oscense de Peralta de la Sal fundador de la orden de las Escuelas Pías. 1556 - 1648

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Otros pensamientos

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„La cultura ayuda al pueblo a luchar con las palabras antes que con las armas.“

—  Guglielmo Ferrero 1871 - 1942

Variante: La cultura ayuda a un pueblo a luchar con las palabras antes que con las armas

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„Me ayudas a seguir adelante, Lara Jean.“

—  Jenny Han, libro To All the Boys I've Loved Before

To All the Boys I've Loved Before

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„Donde con toda seguridad encontrarás una mano que te ayude será en el extremo de tu propio brazo.“

—  Napoleon Bonaparte político y militar francés 1769 - 1821

Citas de Napoleón, Otras (por colocar)

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„Nada más peligroso, cuando se necesita ayuda, que recibir ayuda.“

—  Alejandra Pizarnik poeta argentina 1936 - 1972

Poesía completa

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„Si a un oso panda ayudas, él te dará la mano“

—  Mateo Gil Director de cine y guionista español 1972

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„Estoy en mi camino. Sé que voy a llegar algún día. No ayuda cuando me dices: No será fácil.“

—  Selena Gomez cantante pop de Estados Unidos 1992

Tell Me Something I Don't Know
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„Nadie es un gran hombre para su ayuda de cámara.“

—  Marqués de Sade novelista y filósofo francés 1740 - 1814

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„Las chicas tendemos a ser más sensibles, ¿no es cierto? Eso me ayuda a escribir mejor. A los chicos les gusta esconder más los sentimientos. “

—  Avril Lavigne canta-autora, diseñadora de moda y actriz canadiense 1984

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„A un ser humano se lo ayuda, se lo apoya, no se lo destruye ni se lo mata, no le enseñen eso a sus hijos, no le enseñen eso a sus hijos, Dios no castiga, Dios perdona loco, no somos quien para juzgar a nadie.“

—  Rodrigo Bueno cantante argentino 1973 - 2000

Citas de Rodrigo
Fuente: palabras en Escándalo bailable de City Bell el 24 de junio de 2000,ese mismo día fallecería.

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„Creo que la vida del hombre está marcada por tres edades: la primera es la edad del impulso, en la que todo lo que nos mueve y nos importa no necesita justificación, antes bien nos sentimos atraídos hacia todo aquello -una mujer, una profesión, un lugar donde vivir- gracias a una intuición impulsiva que nunca compara; todo es tan obvio que vale por sí mismo y lo único que cuenta es la capacidad para alcanzarlo. En la segunda edad aquello que elegimos en la primera, normalmente se ha gastado, ya no vale por sí mismo y necesita una justificación que el hombre razonable concede gustoso, con ayuda de su razón, claro está; es la madurez, es el momento en que, para salir airoso de las comparaciones y de las contradictorias posibilidades que le ofrece todo lo que contempla, el hombre lleva a cabo ese esfuerzo intelectual gracias al cual una trayectoria elegida por el instinto es justificada a posteriori por la reflexión. En la tercera edad no sólo se han gastado e invalidado los móviles que eligió en la primera sino también las razones con que se apuntaló su conducta en la segunda. Es la enajenación, el repudio de todo lo que ha sido su vida para la cual ya no encuentra motivación ni disculpa. Para poder vivir tranquilo hay que negarse a entrar en esa tercera etapa; por muy forzado que parezca, debe hacer un esfuerzo con su voluntad para permanecer en la segunda; porque otra cosa es la deriva.“

—  Juan Benet escritor español 1927 - 1993

„Se levanta y hace la cama, luego recoge del suelo unos libros de bolsillo (novelas policíacas) y los pone en la librería. Tiene ropa que lavar antes de irse, ropa que guardar, medias que emparejar y meter en los cajones. Envuelve la basura en papel de periódico y baja tres pisos para dejarla en el cubo de la basura. Saca los calcetines de Cal de detrás de la cama y los sacude, dejándolos sobre la mesa de la cocina. Hay trapos que lavar, hollín en el alféizar de las ventanas, cacerolas en remojo por fregar, hay que poner un plato bajo el radiador por si funciona durante la semana (se sale). Oh. Aj. Que se queden las ventanas como están, aunque a Cal no le gusta verlas sucias. Esa espantosa tarea de restregar el retrete, pasarle el plumero a los muebles. Ropa para planchar. Siempre se caen cosas cuando recoges otras. Se agacha una y otra vez. La harina y el azúcar se derraman sobre los estantes que hay encima de la pila y tiene que pasar un paño; hay manchas y salpicaduras, hojas de rábano podridas, incrustaciones de hielo dentro de la vieja nevera (hay que mantener la puerta abierta con una silla, para que se descongele). Pedazos de papel, caramelos, cigarrillos y ceniza por toda la habitación. Tiene que quitarle el polvo a todo. Decide limpiar las ventanas a pesar de todo, porque quedan más bonitas. Estarán asquerosas después de una semana. Por supuesto, nadie la ayuda. Nada tiene la altura adecuada. Añade los calcetines de Cal a la ropa de ambos que tiene que llevar a la lavandería de autoservicio, hace un montón separado con la ropa de él que tiene que coser, y pone la mesa para sí misma. Raspa los restos de comida del plato del gato, y le pone agua limpia y leche. «Mr. Frosty» no parece andar por allí. Debajo de la pila encuentra un paño de cocina, lo recoge y lo cuelga sobre la pila, se recuerda a sí misma que tiene que limpiar allí abajo más tarde, y se sirve cereales, té, tostadas y zumo de naranja. (El zumo de naranja es un paquete del gobierno de naranja y pomelo en polvo y sabe a demonios.) Se levanta de un salto para buscar la fregona debajo de la pila, y el cubo, que también debe estar por allí. Es hora de fregar el suelo del cuarto de baño y el cuadrado de linóleo que hay delante de la pila y la cocina. Primero termina el té, deja la mitad del zumo de naranja y pomelo (haciendo una mueca) y algo del cereal. La leche vuelve a la nevera —no, espera un momento, tírala—, se sienta un minuto a escribir una lista de comestibles para comprarlos en el camino del autobús a casa, cuando vuelva dentro de una semana. Llena el cubo, encuentra el jabón, lo deja, friega sólo con agua. Lo guarda todo. Lava los platos del desayuno. Coge una novela policíaca y la hojea, sentada en el sofá. Se levanta, limpia la mesa, recoge la sal que ha caído en la alfombra y la barre. ¿Eso es todo? No, hay que arreglar la ropa de Cal y la suya. Oh, déjalo. Tiene que hacer la maleta y preparar la comida de Cal y la suya (aunque él no se marcha con ella). Eso significa volver a sacar las cosas de la nevera y volver a limpiar la mesa, dejar pisadas en el linóleo otra vez. Bueno, no importa. Lava el plato y el cuchillo. Ya está. Decide ir por la caja de costura para arreglar la ropa de él, cambia de opinión. Coge la novela policíaca. Cal dirá: «No has cosido mi ropa.» Va a coger la caja de costura del fondo del armario, pisando maletas, cajas, la tabla de plancha, su abrigo y ropa de invierno. Pequeñas manos salen de la espalda de Jeannine y recogen lo que ella tira. Se sienta en el sofá y arregla el desgarrón de la chaqueta de verano de él, cortando el hilo con los dientes. Vas a estropearte el esmalte. Botones. Zurce tres calcetines. (Los otros están bien.) Se frota los riñones. Cose el forro de una falda que está descosido. Limpia zapatos. Hace una pausa y mira sin ver. Luego reacciona y con aire de extraordinaria energía saca la maleta mediana del armario y empieza a meter su ropa para“

—  Joanna Russ, libro El hombre hembra

The Female Man

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„El arte es la mentira que nos ayuda a ver la verdad.“

—  Pablo Picasso pintor español 1881 - 1973

Fuente: Citado en [Martínez Pintor], Francisco. Mi ciencia creativa. Editorial Lulu.com. ISBN 9781471778971, p. 146.

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„La diligencia es una gran ayuda para el que posee un mediocre ingenio.“

—  Lucio Anneo Seneca filósofo, político, orador y escritor romano -4 - 65 a.C.

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„Bien está cuanto ayude a prosperar“

—  Andrew Carnegie empresario y filántropo estadounidense 1835 - 1919

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„Ese Maxwell es un genio, él me ayudó con la teoría de la relatividad.“

—  Albert Einstein físico germano-estadounidense, creador de la teoría de la relatividad 1879 - 1955

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„Muero debido a la ayuda de demasiados médicos.“

—  Alberto Magno sacerdote, obispo y Doctor de la Iglesia, teólogo, geógrafo, filósofo 1206 - 1280

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„A partir de hoy, los latinos y los romanos son la misma gente, unidos en Dios y es con la ayuda de Dios, que hemos de salvar Constantinopla.“

—  Constantino XI emperador bizantino 1404 - 1453

Posteriormente, dirigiéndose a los latinos en agradecimiento por lo que habían hecho para salvar la ciudad.
Sitio de Constantinopla, Magna misa en la Basílica de Santa Sofia

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„Desde el primer momento no he estado cómodo del todo. Estoy con un compañero inglés, en un equipo inglés, que lo está haciendo genial y sabemos que todo el apoyo del equipo y todas las ayudas son para él.“

—  Fernando Alonso piloto español de Fórmula 1 1981

Declaraciones de Fernando Alonso a José Ramón de la Morena en 'El Larguero' de la SER tras el GP de Canadá 2007.
Fuente: Cadena SER http://cadenaser.com/ser/2007/06/12/deportes/1181604493_850215.html

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„La ayuda a los indigentes debe convertirse en una ciencia, basada en la observación y cuyo objetivo debe ser el mejoramiento social.“

—  Thomas Chalmers 1780 - 1847

Fuente: Hacia un nuevo enfoque del Trabajo Social. Autores Jesús García Alba, Jesús R. Melián Melián. Edición ilustrada. Editorial Narcea Ediciones, 1993. ISBN 9788427710313. p. 18 http://books.google.es/books?id=5CnVSw2ajsUC&lpg=PA18&dq=thomas%20chalmers&hl=es&pg=PA18#v=onepage&q=thomas%20chalmers&f=false

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„«El Comité, convencido de la utilidad que tendría un idioma auxiliar artificial para facilitar las relaciones científicas entre los distintos pueblos, establece una subcomisión encargada de estudiar, con la ayuda de expertos, las diversas soluciones que le han sido propuestas.»_“

—  Leonardo Torres Quevedo ingeniero e inventor español 1852 - 1936

En abril de 1922 había tenido lugar en la sede de la Sociedad de Naciones una Conferencia sobre la enseñanza del esperanto en las escuelas, que dio como resultado un informe del Secretariado General adoptado por la tercera Asamblea de la Sociedad en septiembre del mismo año, para su envío al Comité de Cooperación Intelectual, «para que este organismo diera su opinión sobre los distintos aspectos del problema de la lengua internacional». Fue precisamente Torres Quevedo quien tomó la iniciativa, proponiendo el primer día de la reunión esta moción.
http://www.nodulo.org/ec/2009/n086p11.htm

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„Aunque madrugue a mi ni dios m ayuda“

—  Kase-O rapero y compositor español 1980

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„Quien toma bienes de los pobres es un asesino de la caridad. Quien a ellos ayuda, es un virtuoso de la justicia.“

—  Agustín de Hipona ideólogo cristiano de los siglos IV y V 354 - 430

Fuente: [Palomo Triguero] (2013), p. 232.

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„No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir.“

—  Sorcha Carey 1943

Fuente: Palomo Triguero, Eduardo (2013). Cita-logía. Editorial Punto Rojo Libros, S. L. ISBN 978-84-16068-10-4, p. 73. https://books.google.es/books?id=He9BAwAAQBAJ&pg=PA73&dq=sorcha+carey&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwimiP-Q8JPiAhWJ3eAKHRIcC3MQ6AEIQzAE#v=onepage&q=sorcha%20carey&f=false En Google Books. Consultado el 11 de mayo de 2019.

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„A veces, cuando uno no sabe qué hacer, un buen enfado ayuda.“

—  Cornelia Funke escritora alemana 1958

Corazón de Tinta

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„Control de la mente. Vaya estupidez.

Lo cierto era que todo el mundo tenía la mente controlada, y todo el mundo se congratulaba por ello. Los controladores de mente más poderosos del mundo eran los padres, y eran ellos los que causaban más daños. Los teóricos solían olvidar que nadie nacía convencional, neurótico o con prejuicios; estas cualidades requerían ayuda ajena. Naturalmente, los padres no tenían intención de causar daño a sus hijos; se limitaban a inculcarles actitudes que consideraban importantes y útiles para ellos.

Los niños recién nacidos eran pequeños computadores en espera de ser programados. Podían aprender todo cuanto les fuera enseñado, desde mala ortografía a actitudes equivocadas. Como los computadores, no sabían discriminar; carecían de elementos para diferenciar las ideas buenas de las malas. La analogía era absolutamente exacta: mucha gente había comentado el infantilismo y la fidelidad literal de los computadores. Por ejemplo, si se ordenaba a un computador "Ponte los zapatos y los calcetines", el computadores respondería inmediatamente que no podía ponerse los calcetines por encima de los zapatos.

Toda la programación importante había terminado a la edad de siete años. Las actitudes raciales, sexuales, éticas, religiosas, nacionales. El giróscopo estaba en marcha, y los niños ya podían empezar su progreso por los cauces señalados de antemano.

Control de la mente.

¿Cómo llamar a algo tan sencillo como los convencionalismos sociales? ¿Estrecharse mutuamente las manos al saludarse? ¿No dar nunca la espalda en un ascensor? ¿Servir la comida por la izquierda? ¿Colocar la copa de vino a la derecha? Cientos de pequeños convencionalismos que la gente necesitaba para estereotipar las relaciones sociales; la supresión de una sola de ellas acarrearía una ansiedad insoportable.

Las personas necesitaban el control de la mente. Les gustaba sujetarse a él. Sin él se sentían irremediablemente perdidas.

Pero si un pequeño grupo de gente intentaba resolver el mayor problema del mundo en la actualidad –la violencia incontrolada-, de todas partes llegaban las exclamaciones: control de la mente, ¡control de la mente!

¿Qué era mejor, control o caos?“

—  Michael Crichton, libro El hombre terminal

The Terminal Man
Variante: Control de la mente. Vaya estupidez.

Lo cierto era que todo el mundo tenía la mente controlada, y todo el mundo se congratulaba por ello. Los controladores de mente más poderosos del mundo eran los padres, y eran ellos los que causaban más daños. Los teóricos solían olvidar que nadie nacía convencional, neurótico o con prejuicios; estas cualidades requerían ayuda ajena. Naturalmente, los padres no tenían intención de causar daño a sus hijos; se limitaban a inculcarles actitudes que consideraban importantes y útiles para ellos.

Los niños recién nacidos eran pequeños computadores en espera de ser programados. Podían aprender todo cuanto les fuera enseñado, desde mala ortografía a actitudes equivocadas. Como los computadores, no sabían discriminar; carecían de elementos para diferenciar las ideas buenas de las malas. La analogía era absolutamente exacta: mucha gente había comentado el infantilismo y la fidelidad literal de los computadores. Por ejemplo, si se ordenaba a un computador <>, el computadores respondería inmediatamente que no podía ponerse los calcetines por encima de los zapatos.

Toda la programación importante había terminado a la edad de siete años. Las actitudes raciales, sexuales, éticas, religiosas, nacionales. El giróscopo estaba en marcha, y los niños ya podían empezar su progreso por los cauces señalados de antemano.

Control de la mente.

¿Cómo llamar a algo tan sencillo como los convencionalismos sociales? ¿Estrecharse mutuamente las manos al saludarse? ¿No dar nunca la espalda en un ascensor? ¿Servir la comida por la izquierda? ¿Colocar la copa de vino a la derecha? Cientos de pequeños convencionalismos que la gente necesitaba para estereotipar las relaciones sociales; la supresión de una sola de ellas acarrearía una ansiedad insoportable.

Las personas necesitaban el control de la mente. Les gustaba sujetarse a él. Sin él se sentían irremediablemente perdidas.

Pero si un pequeño grupo de gente intentaba resolver el mayor problema del mundo en la actualidad –la violencia incontrolada-, de todas partes llegaban las exclamaciones: control de la mente, ¡control de la mente!

¿Qué era mejor, control o caos?

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„Cuando compramos un libro establecemos una propiedad, como ocurre con la ropa o los muebles; pero el acto de comprar no representa sino el preludio de la posesión en el caso de un libro. Sólo se posee completamente un libro cuando pasa a formar parte de uno mismo, y la mejor forma de pasar a formar parte de él —lo que viene a ser lo mismo— es escribir en él.

¿Por qué es indispensable subrayar un libro para leerlo? En primer lugar, porque así nos mantenemos despiertos, totalmente despiertos y no sólo conscientes. En segundo lugar, leer, si lo hacemos activamente, equivale a pensar, y el pensamiento tiende a expresarse en palabras, escritas o habladas. La persona que asegura saber lo que piensa pero no puede expresarlo normalmente no sabe lo que piensa. En tercer lugar, anotar las propias reacciones ayuda a recordar las ideas del autor.

La lectura de un libro debería ser una conversación entre el lector y el escritor. Lo más probable es que éste sepa más sobre el tema que aquél; en otro caso, el lector no se molestaría en leer su obra, pero la comprensión supone una tarea doble: la persona que aprende tiene que plantearse preguntas y planteárselas al enseñante, e incluso tiene que estar dispuesta a discutir con éste una vez que ha entendido lo que dice. Literalmente, subrayar un libro equivale a la expresión de las diferencias o de la coincidencia del lector con el escritor, y supone el mayor honor que aquél le puede rendir a éste.“

—  Mortimer J. Adler, libro How to Read a Book

How to Read a Book: The Classic Guide to Intelligent Reading

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„La gente no acepta que se le diga sus verdades. Quieren que se crea sus lindas palabras o por lo menos que uno haga como si. Yo soy lúcida soy franca arranco las caretas. La tipeja que susurra: '¿Así que quiere mucho a su hermanito?' y yo con mi vocecita serena 'Lo detesto'. He seguido siendo esa adolescente que dice lo que piensa no hace trampas. Se me partía el corazón escucharlo pontificar y todos esos infelices de rodillas delante de él. Yo aparecía con mis grandes zuecos sus palabras solemnes quedaban desinfladas: el progreso la prosperidad el porvenir del hombre la felicidad de la humanidad la ayuda a los países subdesarrollados la paz del mundo. No soy racista pero me importan un pito los árabes los judíos los negros exactamente como me importan un pito los chinos los rusos los yanquis los franchutes. Me importa un pito la humanidad qué es lo que ella ha hecho por mí me gustaría saberlo. Si son lo bastante estúpidos como para degollarse bombardearse tirarse napalm exterminarse no gastaré mis ojos llorando. Un millón de niños degollados ¿y qué? Los niños nunca son otra cosa que semilla de canallas y así se descongestiona un poco el planeta reconocen que está superpoblado ¿y entonces qué? Si yo fuera la tierra me daría asco toda esa gusanada en mi espalda me la sacudiría. Si todos revientan yo quiero reventar. Los niños no son nada para mí no voy a enternecer por ellos. Mi hija está muerta y me han robado a mi hijo.“

—  Simone de Beauvoir escritora, intelectual, filósofa existencialista, activista política, feminista y teórica social francesa 1908 - 1986

The Woman Destroyed

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„Es un error creer que cualquier problema importante puede solucionarse con ayuda de unas patatas.“

—  Douglas Adams escritor y humorista británico 1952 - 2001

Life, the Universe and Everything

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„El ingenio nos ayuda a fluir; el mal genio genera estancamiento mental.“

—  Walter Riso 1951

El poder del pensamiento flexible: De una mente rígida a una mente libre y abierta al cambio

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„Un reciente estudio académico descubrió que un desastre recibe un máximo del 18 por ciento de ayuda solidaria por cada artículo de 700 palabras en los periódicos, y un máximo del 13 por ciento por cada 60 segundos de cobertura en los noticiarios de televisión.“

—  Steven D. Levitt, libro SuperFreakonomics

SuperFreakonomics: Enfriamiento global, prostitutas patrioticas y por que los terroristas suicidas deberian contratar un seguro de vida (Vintage Espanol)

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„Si el mundo fuera obvio, el arte no existiría. El arte nos ayuda a penetrar la opacidad del mundo.“

—  Albert Camus, libro El mito de Sísifo

Fuente: [Ortega Blake] (2013), p. 412.
Fuente: El mito de Sísifo.
Fuente: [Camus] (1967), p. 70.