Frases sobre órgano

Una colección de frases y citas sobre el tema del órgano.

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Albert Hofmann26
1906 – 2008
„De máxima importancia para mí ha sido la idea que obtuve en la comprensión fundamental de todos mis experimentos con LSD: lo que comúnmente se toma como "la realidad", incluyendo la realidad de la persona individual, no significa algo fijo, sino más bien algo ambiguo -que no hay una sola, sino que hay muchas realidades, cada una comprende también una conciencia diferente del propio ego.
También se puede llegar a este conocimiento a través de reflexiones científicas. El problema de la realidad es y ha sido desde tiempo inmemorial una preocupación central de la filosofía. Es, sin embargo, una distinción fundamental, si uno se acerca al problema de la realidad de manera racional, con los métodos lógicos de la filosofía, o si uno asalta este problema emocionalmente, a través de una experiencia existencial. El primer experimento planificado con LSD fue por lo tanto tan profundamente conmovedor y alarmante, porque la realidad cotidiana y el yo que la experimenta, que hasta entonces había sido considerado como la única realidad, se había disuelto, y un ego desconocido experimentaba otra realidad, desconocida. El problema relacionado con el yo más profundo también aparecía, el cual, inamovible en sí, era capaz de registrar estas transformaciones internas y externas.
La realidad es inconcebible sin un sujeto que la experimente, sin un ego. Es el producto del mundo exterior, del emisor y de un receptor, un ego en cuyo ser más profundo, las emanaciones del mundo exterior, registradas por las antenas de los órganos de los sentidos, se hacen conscientes. Si uno de los dos falta, la realidad no sucede, no se reproduce la música de radio, la pantalla de imagen permanece en blanco.“




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Iósif Stalin245
Secretario General del Partido Comunista de la Unión Sovi... 1878 – 1953


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William Crookes17
1832 – 1919
„Ningún incidente en mi carrera científica es más ampliamente conocido que la participación que tomé hace muchos años en ciertas investigaciones psíquicas. Treinta años han pasado desde que publiqué un informe de los experimentos que demostraron que fuera de nuestro conocimiento científico existe una fuerza ejercida por la inteligencia que difiere de la inteligencia común de los mortales comunes. Este hecho en mi vida es, por supuesto, bien entendido por aquellos que me han honrado con la invitación para convertirme en su presidente. Tal vez entre mi audiencia haya algunos que puedan sentir curiosidad por saber si he de hablar o callar. Yo elijo hablar, aunque brevemente... Pasar por alto el tema sería un acto de cobardía - un acto de cobardía que no siento la tentación de cometer.
Detenerse poco en cualquier investigación que asuste por ensanchar las puertas del conocimiento, recular ante el temor a la dificultad o la crítica adversa, es traer el reproche a la ciencia. No hay nada que el investigador deba hacer sino ir de frente, "explorar de arriba a abajo, centímetro a centímetro, con el filo de la razón, seguir la luz dondequiera que pueda conducir, incluso en caso de que a veces se asemeje a una quimera. No tengo nada de que retractarme. Me adhiero a mis declaraciones ya publicadas. De hecho, podría añadir mucho a esto. Lamento sólo una cierta crudeza en los planteamientos iniciales que, sin duda con justicia, militaban contra de su aceptación por el mundo científico. Mi propio conocimiento en ese momento apenas se extendía más allá del hecho de que ciertos fenómenos nuevos para la ciencia se habían producido con certeza, y fueron atestiguados por mis propios sentidos sobrios y, mejor aún, registrados de modo automático. Yo era como un ser de dos dimensiones, que podría estar situado en un punto singular de una superficie de Riemann, y por lo tanto encontrarse a sí mismo en contacto infinitesimal e inexplicable con un plano de existencia que no es el suyo propio.
Me parece ver un poco más lejos ahora. Tengo atisbos de algo así como la coherencia entre los fenómenos esquivos extraños; de algo así como la continuidad entre esas fuerzas inexplicables y las leyes ya conocidas. Este avance se debe principalmente a los trabajos de otra asociación, de la cual tengo también este año el honor de ser presidente - la Sociedad para la Investigación Psíquica. Y se me presentan ahora por primera vez estas preguntas al mundo de la ciencia que debe elegir un punto de partida diferente al de antaño. Sería bueno comenzar con la telepatía, con la ley fundamental, ya que creo que lo sea, que los pensamientos y las imágenes pueden ser transferidos de una mente a otra sin la intervención de los órganos reconocidos de los sentidos - que el conocimiento puede entrar en la mente humana sin ser comunicado en cualquier forma hasta ahora conocida o reconocida.“