Frases de juventud

Una colección de frases y citas sobre el tema del juventud.

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„Soy un libertino, pero no soy un criminal ni un asesino, y como me siento obligado a presentar mis disculpas junto con mi vindicación, por lo tanto diré que podría ser posible que aquellos que me condenan tan injustamente como yo he podido. ellos mismos no pueden compensar las infamias con buenas obras tan claramente establecidas como las que puedo contrastar con mis errores. Soy un libertino, pero tres familias que residen en su área han vivido de mi caridad durante cinco años y los he salvado de las más profundas profundidades de la pobreza. Soy libertino, pero he salvado a un desertor de la muerte, un desertor abandonado por todo su regimiento y por su coronel. Soy un libertino, pero en Evry, con toda tu familia mirando, salvé a un niño, a riesgo de mi vida, que estaba a punto de ser aplastado bajo las ruedas de un carro tirado por caballos, arrebatando el niño desde debajo de ella. Soy un libertino, pero nunca he comprometido la salud de mi esposa. Tampoco he sido culpable de los otros tipos de libertinaje que a menudo son fatales para la fortuna de los niños: ¿los he arruinado al apostar o por otros gastos que podrían haberlos privado, o incluso por un solo día, de su herencia? ¿He manejado mal mi propia fortuna, siempre que haya tenido algo que decir al respecto? En una palabra, ¿anuncié en mi juventud un corazón capaz de las atrocidades de las que hoy estoy acusado? … ¿Cómo, por lo tanto, supones que, desde una infancia y juventud tan inocentes, de repente he llegado a lo último de lo premeditado? ¿horror? No, no lo crees. Y sin embargo, usted que hoy me tiraniza tan cruelmente, usted tampoco lo cree: su venganza ha engañado su mente, ha procedido ciegamente a tiranizarla, pero su corazón sabe el mío, lo juzga más justamente y sabe muy bien que es inocente.
Marquis de Sade

This passage comes from a letter addressed to his wife. It was written during his imprisonment at the Bastille.

Fuente: https://citas.in/community/translations/11797/“

—  Marqués de Sade novelista y filósofo francés 1740 - 1814

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„Hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas. Desde 1968 no se podía hablar de moral. Nos habían impuesto el relativismo. La idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes. Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente. Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado. Que no había nada sagrado, nada admirable. Era el eslogan de mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas. Quisieron terminar con la escuela de excelencia y del civismo. Asesinaron los escrúpulos y la ética. Una izquierda hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor. Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la economía. Le ha tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral. Voy a rehabilitar el trabajo. Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase: Se ha abierto una fosa entre la policia y la juventud: los vándalos son buenos y la Policía es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente, inocente. Defienden los servicios públicos, pero jamás usan un transporte colectivo. Aman tanto la escuela pública, pero sus hijos estudian en colegios privados. Dicen adorar la periferia y jamás viven en ella. Firman peticiones cuando se expulsa a algún okupa, pero que no aceptan que se instalen en su casa. Esa izquierda que desde mayo del 68 ha renunciado al mérito y al esfuerzo, que atiza el odio a la familia, a la sociedad y a la República. Esto no puede ser perpetuado en un país como Francia y por eso estoy aquí. No podemos inventar impuestos para estimular al que cobra del Estado sin trabajar. Quiero crear una ciudadanía de deberes.“

—  Nicolas Sarkozy político francés 1955

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„Los priístas usan un lenguaje revolucionario, emplean términos muy avanzados, y sin embargo un campesino, sin palabras, sin lenguaje, con su sola actitud, es
más revolucionario que todos nosotros juntos.
Pablo Gómez, estudiante de la Escuela de Economía de la UNAM y de las Juventudes Comunistas.“

—  Elena Poniatowska escritora, activista y periodista mexicana 1932

La noche de Tlatelolco
Variante: El contenido político no se lo daban las palabras sino las actitudes. Yo ya no creo en las palabras. Los priístas usan un lenguaje revolucionario, emplean términos muy avanzados, y sin embargo un campesino, si palabras, sin lenguaje, con su sola actitud, es más revolucionario que todos nosotros juntos.
Pablo Gómez, estudiante de la Escuela de Economía de la UNAM y de las Juventudes Comunistas

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„Cuando volví a verlo, cuando iniciamos esta segunda amistad que espero no terminará ya nunca, dejé de pensar en toda forma de ataque. Quedó resuelto que no le hablaría jamás de Inés ni del pasado y que, en silencio, yo mantendría todo aquello viviente dentro de mí. Nada más que esto hago, casi todas las tardes, frente a Roberto y las caras familiares del café. Mi odio se conservará cálido y nuevo mientras pueda seguir viviendo y escuchando a Roberto; nadie sabe de mi venganza, pero la vivo, gozosa y enfurecida, un día y otro. Hablo con él, sonrío, fumo, tomo café. Todo el tiempo pensando en Bob, en su pureza, su fe, en la audacia de sus pasados sueños. Pensando en el Bob que amaba la música, en el Bob que planeaba ennoblecer la vida de los hombres construyendo una ciudad de enceguecedora belleza para cinco millones de habitantes, a lo largo de la costa del río; el Bob que no podía mentir nunca; el Bob que proclamaba la lucha de los jóvenes contra los viejos, el Bob dueño del futuro y del mundo. Pensando minucioso y plácido en todo eso frente al hombre de dedos sucios de tabaco llamado Roberto, que lleva una vida grotesca, trabajando en cualquier hedionda oficina, casado con una mujer a quien nombra “mi señora”; el hombre que se pasa estos largos domingos hundido en el asiento del café, examinando diarios y jugando a las carreras por teléfono.

Nadie amó a mujer alguna con la fuerza con que yo amo su ruindad, su definitiva manera de estar hundido en la sucia vida de los hombres. Nadie se arrobó de amor como yo lo hago ante sus fugaces sobresaltos, los proyectos sin convicción que un destruido y lejano Bob le dicta algunas veces y que sólo sirven para que mida con exactitud hasta donde está emporcado para siempre.

No sé si nunca en el pasado he dado la bienvenida a Inés con tanta alegría y amor como diariamente le doy la bienvenida a Bob al tenebroso y maloliente mundo de los adultos. Es todavía un recién llegado y de vez en cuando sufre sus crisis de nostalgia. Lo he visto lloroso y borracho, insultándose y jurando el inminente regreso a los días de Bob. Puedo asegurar que entonces mi corazón desborda de amor y se hace sensible y cariñoso como el de una madre. En el fondo sé que no se irá nunca porque no tiene sitio donde ir; pero me hago delicado y paciente y trato de conformarlo. Como ese puñado de tierra natal, o esas fotografías de calles y monumentos, o las canciones que gustan traer consigo los inmigrantes, voy construyendo para él planes, creencias y mañanas distintos que tienen luz y el sabor del país de juventud de donde él llegó hace un tiempo. Y él acepta; protesta siempre para que yo redoble mis promesas, pero termina por decir que sí, acaba por muequear una sonrisa creyendo que algún día habrá de regresar al mundo de las horas de Bob y queda en paz en medio de sus treinta años, moviéndose sin disgusto ni tropiezo entre los cadáveres pavorosos de las antiguas ambiciones, las formas repulsivas de los sueños que se fueron gastando bajo la presión distraída y constante de tantos miles de pies inevitables.“

—  Juan Carlos Onetti Escritor uruguayo 1909 - 1994

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