Frases sobre momento
página 5

Mao Zedong Foto
Rodolfo Walsh Foto
Eduardo Duhalde Foto
Arturo Pérez-Reverte Foto
Plutarco Foto
Meher Baba Foto
Sandro Pertini Foto
Josep Anglada Foto
Jostein Gaarder Foto
José Pablo Feinmann Foto
Alberto Vázquez-Figueroa Foto

“Tan solo y desconsolado como sólo podía sentirse un ser humano en el momento de morir lejos de Ingrid”

Alberto Vázquez-Figueroa (1936) novelista, periodista e inventor español

Cienfuegos

Amaia Montero Foto

“¡Y paseé por mi mente y encontré aquel rincón que te dejé, donde guardo los momentos que no olvidé!”

Amaia Montero (1976) Cantautora española

Pablo Benegas, Álvaro Fuentes, Haritz Garde, Amaia Montero y Xabi SanMartín, "El 28"
Dile al sol

Nach Foto
Juan Verdaguer Foto
Teddy Bautista Foto
José Miguel Carrera Foto
Felipe González Foto
Noel Gallagher Foto
Pete Doherty Foto
Chenoa Foto

“Quiero hacer un disco de tango en algún momento.”

Chenoa (1975) cantante

Fuente: Entrevista en la revista "QUE! Barcelona" (21/11/2011)

Luca Prodan Foto
Maravillas de Jesús Foto
Pau Casals Foto
Domingo Cavallo Foto
Práxedes Mateo Sagasta Foto
Sigourney Weaver Foto
Mick Jagger Foto
Daniel Goleman Foto
Rihanna Foto
Varg Vikernes Foto
Gilles Villeneuve Foto
Clarice Lispector Foto
Alfonso Daniel Rodríguez Castelao Foto
Hassan Nasrallah Foto
Doctor Tangalanga Foto
Hakim Bey Foto

“No me arrepiento de lo que he hecho, porque me gusta la carne y no soy el único, en diciembre compartí al vecino Manuel “pana” que era muy buena persona, y yo me dije, si es tán buen vecino tiene que estar bien sabroso. Total que hice unas empanadillas con él y las compartí con los conocidos que en todo momento alabaron la sabrosura del relleno. Quizá ahora piensen mal de mi, pero yo lo hice con la mejor buena voluntad del mundo, como recomienda la iglesia yo compartí mi pan, bueno en este caso al bueno de Manuel, pero al caso le hace lo mismo con otros tan necesitados como yo y ahora me veo prisionero. Yo por necesidad me veo metido en esta vaina, por todo cuanto robaron en esta nación que nos han llevado al hambre a miles de venezolanos, pero no me arrepiento, por que a pesar de todo, lo único que no me daba apetito eran las cabezas. Con las manos y los pies cuando más me apuraba el hambre yo me hacia una sopita con ellas y no desaprovechaba nada.”

Dorangel Vargas (1957) asesino en serie venezolano come caquita

Fuente: Grandes Mentes Asesinas de la Historia. Anónimo. Edición íntegra. Libro Móvil, 2018. https://books.google.es/books?id=sSNWDwAAQBAJ&printsec=frontcover&dq=Grandes+Mentes+Asesinas+de+la+Historia&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwib8Mnn-9_hAhUOhxoKHQl7CEsQ6AEIKDAA#v=onepage&q=No%20me%20arrepiento%20de%20lo%20que%20he%20hecho%2C%20porque%20me%20gusta%20la%20carne%20y%20no%20soy%20el%20%C3%BAnico%2C%20en%20diciembre%20compart%C3%AD%20al%20vecino%20Manuel%20%E2%80%9Cpana&f=false En Google libros. Consultado el 21 de abril de 2019.

Bernie Ecclestone Foto

“¿Cuál es nuestro problema en el mundo en estos momentos? Demasiada gente sobre-educada.”

Bernie Ecclestone (1930) empresario

Fuente: Formula One boss Bernie Ecclestone blames the Bahrain uprising on over-education http://www.foxsports.com.au/motor-sports/formula-one/formula-one-boss-bernie-ecclestone-blames-the-bahrain-uprising-on-overeducation/story-e6frf3zl-1226067073610

Jordi Pujol Foto

“En estos momentos, sin la reclamación catalana del nuevo Estatuto nadie movería un dedo.”

Jordi Pujol (1930) Político español

Fuente: http://www.diarioiberico.com/actualidad/los-estatutos-se-cambian-para-frenar-a-catalunya-seg%fan-pujol-8186.html

Aaliyah Foto

“Hay momentos en mi vida, en los que sólo quiero estar sola.”

Aaliyah (1979–2001) cantante, bailarina, actriz y modelo estadounidense

Sin fuentes

Mercedes Sosa Foto
Nassim Taleb Foto
Enrique Jardiel Poncela Foto
Etgar Keret Foto
Milan Kundera Foto
Lewis Carroll Foto
Jane Austen Foto

“La imaginación de una dama va muy rápido y salta de la admiración al amor y del amor al matrimonio en un momento”

Pride and Prejudice
Variante: La imaginación de una dama va muy rápido y salta de la admiración al amor y del amor al matrimonio en un momento.

Stephen King Foto
Mika Waltari Foto
Milan Kundera Foto

“Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento.”

The Unbearable Lightness of Being (SparkNotes Literature Guide)

Isabel Allende Foto
Javier Marías Foto

“Una pareja, pensé, que depende y vive de sus obstáculos: una pareja que se deshará cuando ya no los haya, si es que no la deshacen antes esos mismos obstáculos tan fatigosos y prolongados, que sin embargo tendrán que alimentar y cuidar y procurar hacer eternos, si ya les ha alcanzado el momento de no poder pasarse sin ti y sin mí, o sin el uno el otro.”

Corazón tan blanco
Variante: Una pareja, pensé, que depende y vive de sus obstáculos: una pareja que se deshará cuando ya no los haya, si es que no la deshacen antes esos mismos obstáculos tan fatigosos y prolongados, que sin embargo tendrán que alimentar y cuidar y procurar hacer eternos, si ya les ha alcanzado el momento de no poder pasarse sin ti y sin mí, o el uno sin el otro.

Alejandro Palomas Foto
Milan Kundera Foto
Octavio Paz Foto
Ken Follett Foto
Anne Rice Foto
Paulo Coelho Foto
Mario Benedetti Foto
Franz Kafka Foto
Jane Austen Foto

“No podría ser feliz con un hombre cuyo gusto no coincidiera en todo momento con el mío. Tendría que participar en todos mis sentimientos. Los mismos libros, la misma música habría de hechizarnos a los dos.”

Sense and Sensibility
Variante: No podría ser feliz con un hombre cuyo gusto no coincidiera punto por punto con el mío. El debe penetrar todos mis sentimientos; a ambos nos deben encantar los mismos libros, la misma música.

Gabrielle Zevin Foto

“A veces los libros no nos encuentran hasta que llega el momento adecuado.”

Gabrielle Zevin (1977) escritora estadounidense

The Storied Life of A.J. Fikry

Wallace D. Wattles Foto
Marguerite Duras Foto
Gustave Flaubert Foto
David Levithan Foto
Milan Kundera Foto
Thomas Bernhard Foto

“me habia quedado tambien casi por completo sin contactos con quienes anteriormente mehabia permitido confrontaciones, es decir, confrontaciones intelectuales en diálogos y discusiones, de todas esas personas, con mi inmersión cada vez más rigurosa en mi trabajo científico, em había apartado y mantenido alejado cada vez más y, como tuve que comprender de pronto, de la forma más peligrosa y, a partir de un momento determinado, no había tenido ya fuerzas para reanudar todos esos lazos intelectuales necesarios, ciertamente había comprendido de pronto que, sin esos contactos, difícilmente podría avanzar, que sin esos contactosm probablemente, en un plazo previsible, no podría ya pensar, que pronto tampoco podría ya existir, pero me faltaban fuerzas para detener, mediante mi propia inicativa, lo que veía ya que se me acercaba, la atrofia de mi pensamiento producida por el apartamiento voluntariamente provocado, de todas las personas suceptibles de un contacto que excediera del más imprescindible, del llamado vernáculo, simplemente del derivado de las necesidades más apremiantes de la existencia en mi casa y su entorno inmediato, y habían pasado años ya desde que había dejado de mantener correpondencia, totalmente absorbido en mis ciencias, había dejado pasar el momento en que todavía hubiera sido posible reanudar esos contactos y correspondencia abandonados, todos mis esfuerzos en ese sentido habían fracasado siempre, porque en el fondo me habían faltado ya por completo, si no las fuerzas para ello, sí, probablemente, la voluntad de hacerlo, y aunque en realidad había comprendido claramente que el camino que había tomado y había seguido ya durante años no era el verdadero camino, que sólo podía ser un camino hacia el aislamiento total, aislamiento no sólo de mi mente y de mi pensamiento, sino en realidad aislamiento de todo mi ser, de toda mi existencia, siempre espantada ya, de todos modos, por ese aislamiento, no había hecho ya nada para remediarlo, había seguido avanzando siempre por ese camino, aunque siempre horrorizado por su lógica, temiendo continuamente ese camino en el que, sin embargo, no hubiera podido ya dar la vuelta; había previsto ya muy pronto la catástrofe, pero no había podido evitarla y, en realidad, se había producido ya mucho antes de que yo la reconociera como tal. Por un lado, la necesidad de aislarse por amor al trabajo científico es la primera de las necesidades deun intelectual, por otro, sin embargo, el peligro de que ese aislamiento se produzca de una forma demasiado radical que, en fin de cuentas, no tenga ya consecuencias estimulantes como se pretendía, sino inhibidoras e incluso aniquiladoras, en el trabajo intelectual es el mayor de los peligros y, a partir de cierto momento, mi aislamiento del entorno por amor a mi trabajo científico (sobre los anticuerpos) había tenido precisamente esas consecuencias aniquiladoras en mi trabajo científico. La comprensión llega siempre, como había tenido que reconocer en mi mente de la forma más dolorosa, demasiado tarde y sólo queda, si es que queda algo, la desesperación, o sea, la comprensión directa del hecho de que ese estado devastador y, por tanto, intelectual, sentimental y, en fin de cuentas corporalmente devastador, surgido de pronto, no puede cambiarse ya, ni por ningún medio.”

Yes

William Shakespeare Foto

“Te ruego que recites el pasaje tal como te lo he declamado yo, con soltura y naturalidad, pues si lo haces a voz en grito, como acostumbran muchos de nuestros actores, valdría más que diera mis versos a que los voceara el pregonero.

Guardate también de aserrar demasiado el aire, así con la mano.

Moderación en todo, pues hasta en medio del mismo torrente, tempestad y aún podría decir to torbellino de tu pasión, debes tener y mostrar aquella templanza que hace suave y elegante la expresión.

¡Oh! me hiere el alma oir desgarrar una pasión hasta convertirla en jirones y verdaderos guiñapos, hediendo los oídos de los "mosqueteros" que por lo general, son incapaces apreciar otra cosa que incomprensibles pantomimas y barullo.

De buena gana mandaría azotar a ese energúmeno por exagerar el tipo de Termagante….¡¡Esto es ser más herodista que Herodes…!¡ Evitalo tú, por favor!
No seas tampoco demasiado tímido; en ésto tu propia discreción debe guiarte.

Que la acción corresponda a la palabra y la palabra a la acción, poniendo un especial cuidado en no traspasar los límites de la sencillez de la naturaleza, porque todo lo que a ella se opone, se aparta igualmente del propio fin del arte dramático, cuyo objeto, tanto en su origen como en los tiempos que corren, ha sido y es, presentar, por decirlo así, un espejo a la Humanidad;

Mostrar a la virtud sus propios rasgos, al vicio su verdadera imgen y a cadaedad y generación su fisonomía y sello caraterístico.

De donde resulta que si se carga la expresión o si esta languidece, por más que ello haga reir a los ignorantes, no podrá menos de disgustar a los discretos, cuyo dictamen, aunque se trate de un solo hombre, debe pesar más en vuestra estima que el de todo un público compuesto de los otros.

¡Oh! cómicos hay a quienes he visto representar y a los que he oído elogiar, y en alto grado, que, por no decirlo en malos términos, no teniendo ni acento ni traza de cristianos, de gentiles, ni tan siquiera de hombres, se pavoneaban y vociferaban de tal modo que llegué a pensar si proponiéndose algún mal artífice de la Naturaleza formar tal casta de hombres, le resultaron unos engendros:

¡Tan abominablemente imitaban la Humanidad!
¡Oh! Corregidlo del todo! y no permitáis que los que hacen de graciosos ejecuten más de lo que les esté indicado, porque alguno de ellos empiezan a dar risotadas para hacer reir a unos cuantos espectadores imbéciles, aún cuando en aquel preciso momento algún punto esencial de la pieza reclame la atención.

Esto es indigno, y revela en los insensatos que lo practican la más estúpida pretensión. Id a prepararos”

Hamlet

Rick Warren Foto
Manuel Puig Foto

“No creo en eso de vivir el momento, Molina, nadie vive el momento.”

Manuel Puig (1932–1990) Escritor argentino.

Kiss of the Spider Woman

Karin Slaughter Foto
Enrique Vila-Matas Foto
Isaac Asimov Foto

“en la Historia no hay finales felices, solo momentos críticos que se superan.”

Los propios dioses
Variante: En cualquier caso, en la Historia no hay finales felices, solo momentos críticos que se superan.

Jean Jacques Rousseau Foto
Stephen King Foto
Susanna Tamaro Foto
Eckhart Tolle Foto
Arthur Conan Doyle Foto
Henry David Thoreau Foto
Fernando Vallejo Foto
Enrique Vila-Matas Foto
John Williams Foto

“Los moribundos son egoístas; se guardan sus momentos para sí, como los niños.”

John Williams (1932) compositor, pianista y director de orquesta estadounidense

Stoner

Henri Murger Foto

“Mimi era una mujer encantadora y con un carácter que entonaba muy bien en las aficiones plásticas y poéticas de Rodolphe. Tenía veintidós años, era baja de estatura, menuda, mimosa. El rostro parecía el apunte de una cara aristocrática, pero los rasgos, bastante delicados y a los que parecía prestar un dulce resplandor el fulgor de los ojos azules y límpidos, tenían, en algunos momentos de contrariedad o de mal humor, un aspecto brutal, casi feroz, en el que un fisiólogo habría descubierto quizá el indicio de un hondo egoísmo o de una gran insensibilidad. Pero se le veía casi siempre un rostro adorable, de sonrisa joven y lozana, de mirada tierna o rebosante de imperiosa coquetería. La sangre joven le corría, cálida y rápida, por las venas y le teñía de tonos sonrosados la piel translúcida, blanca como las camelias. Aquella belleza enfermiza seducía a Rodolphe y, por las noches, pasaba con frecuencia muchas horas coronando de besos la frente pálida de su amante dormida, cuyos ojos húmedos y cansados brillaban, entornados, bajo la cortina de la espléndida cabellera morena. Pero lo que contribuyó a que Rodolphe se enamorase locamente de la señorita Mimi fueron sus manos, que, pese a los trabajos del hogar, sabía conservar más blancas que las de la diosa Ociosidad. Pero aquellas manos tan frágiles y tan bonitas, tan suaves bajo los labios que las acariciaban, aquellas manos de niña entre las que había depositado Rodolphe el corazón, otra vez en flor, aquellas manos blancas de la señorita Mimi no iban a tardar en mutilarle el corazón al poeta con sus uñas de color de rosa.”

Henri Murger (1822–1861) escritor francés

Escenas de la vida bohemia

Emma Bull Foto
Platón Foto
Jean Paul Sartre Foto
Paulo Coelho Foto
Isabel Allende Foto

“Blanca, en cambio, se había acostumbrado a vivir sola. Terminó por encontrar paz
en sus quehaceres de la gran casa, en su taller de cerámica y en sus Nacimientos de
animales inventados, donde lo único que correspondía a las leyes de la biología era la
Sagrada Familia perdida en una multitud de monstruos. El único hombre de su vida era
Pedro Tercero, pues tenía vocación para un solo amor. La fuerza de ese
inconmovible sentimiento la salvó de la mediocridad y de la tristeza de su destino.
Permanecía fiel aun en los momentos en que él se perdía detrás de algunas ninfas de
pelo lacio y huesos largos, sin amarlo menos por ello. Al principio creía morir cada vez
que se alejaba, pero pronto se dio cuenta de que sus ausencias duraban lo que un
suspiro y que invariablemente regresaba más enamorado y más dulce. Blanca prefería
esos encuentros furtivos con su amante en hoteles de cita, a la rutina de una vida en
común, al cansancio de un matrimonio y a la pesadumbre de envejecer juntos
compartiendo las penurias de fin de mes, el mal olor en la boca al despertar, el tedio
de los domingos y los achaques de la edad. Era una romántica incurable. Alguna vez
tuvo la tentación de tomar su maleta de payaso y lo que quedaba de las joyas del
calcetín, e irse con su hija a vivir con él, pero siempre se acobardaba. Tal vez temía
que ese grandioso amor, que había resistido tantas pruebas, no pudiera sobrevivir a la
más terrible de todas: la convivencia. Alba estaba creciendo muy rápido y comprendía
que no le iba a durar mucho el buen pretexto de velar por su hija para postergar las
exigencias de su amante, pero prefería siempre dejar la decisión para más adelante.
En realidad, tanto como temía la rutina, la horrorizaba el estilo de vida de Pedro
Tercero, su modesta casita de tablas y calaminas en una población obrera, entre
cientos de otras tan pobres como la suya, con piso de tierra apisonada, sin agua y con
un solo bombillo colgando del techo. Por ella, él salió de la población y se mudó a un
departamento en el centro, ascendiendo así, sin proponérselo, a una clase media a la
cual nunca tuvo aspiración de pertenecer. Pero tampoco eso fue suficiente para Blanca.
El departamento le pareció sórdido, oscuro, estrecho y el edificio promiscuo. Decía que
no podía permitir que Alba creciera allí, jugando con otros niños en la calle y en las
escaleras, educándose en una escuela pública. Así se le pasó la juventud y entró en la
madurez, resignada a que los únicos momentos de placer eran cuando salía
disimuladamente con su mejor ropa, su perfume y las enaguas de mujerzuela que a
Pedro Tercero cautivaban y que ella escondía, arrebolada de vergüenza, en lo más
secreto de su ropero, pensando en las explicaciones que tendría que dar si alguien las
descubría. Esa mujer práctica y terrenal para todos los aspectos de la existencia,
sublimó su pasión de infancia, viviéndola trágicamente. La alimentó de fantasías, la idealizó, la defendió con fiereza, la depuró de las verdades prosaicas y pudo convertirla
en un amor de novela.”

The House of the Spirits