Frases sobre poder página 15
Paulo Coelho (1947) escritor brasileño
The Spy
Variante: ... nuestras vidas están planeadas hasta el más mínimo detalle... fingiendo que lo sabemos todo de la vida pero sin poder callar la voz de nuestro corazón, que dice: <>.
Carlos Castaneda libro Las enseñanzas de Don Juan
The Teachings of Don Juan: A Yaqui Way of Knowledge
Jorge Fernández Díaz (1950) ingeniero industrial e inspector de trabajo español, aunque se dedica a la política desde los 28 años, habiendo …
La logia de Cádiz
Ambiguous Loss: Learning to Live with Unresolved Grief
“Así resulta que la irrealidad tiene poder sobre la realidad.”
Gabriel Zaid (1934) escritor mexicano
El secreto de la fama
“El poder de la voluntad no transforma al hombre. El Amor, sí.”
Henry Drummond (1851–1897)
El Don Supremo
Simone de Beauvoir (1908–1986) escritora, intelectual, filósofa existencialista, activista política, feminista y teórica social francesa
Memoirs of a Dutiful Daughter
Variante: A menudo me he interrogado sobre la razón y el sentido de mis rabietas.
Creo que se explican en parte por una vitalidad fogosa y por un extremismo
al cual nunca he renunciado del todo. Llevaba mis repugnancias hasta el
vómito, mis deseos hasta la obsesión; un abismo separaba las cosas que me
gustaban de las que no me gustaban. No podía aceptar con indiferencia la
caída que me precipitaba de la plenitud al vacío, de la beatitud al horror;
si la consideraba fatal, me resignaba; nunca me enojé contra un objeto.
Pero me negaba a ceder a esa fuerza impalpable: las palabras; lo que me
sublevaba es que una frase lanzada al descuido: "Debes hacerlo... no debes
hacerlo", arruinara en un instante mis empresas y mis alegrías. Lo
arbitrario de las órdenes y de las prohibiciones contra las que chocaba
denunciaba su inconsistencia; ayer pelé un durazno: ¿por qué no esa
ciruela?, ¿por qué dejar mis juegos justo en este minuto? En todas partes
encontraba obligaciones, en ninguna parte su necesidad. En el corazón de la
ley que me abrumaba con el implacable rigor de las piedras, yo entreveía
una ausencia vertiginosa: me sumergía en ese abismo, la boca desgarrada por
gritos. Aferrándome al suelo, pataleando, oponía mi peso de carne al aéreo
poder que me tiranizaba; lo obligaba a materializarse; me encerraban en un
cuarto oscuro entre escobas y plumeros; entonces podía golpear con los pies
y las manos en muros verdaderos, en vez de debatirme contra inasibles
voluntades. Yo sabía que esa lucha era vana; desde el momento en que mamá
me había sacado de las manos la ciruela sangrienta, en que Louise había
guardado en su bolsa mi pala y mis moldes, yo estaba vencida; pero no me
rendía. Cumplía el trabajo de la derrota. Mis sobresaltos, las lágrimas que
me cegaban, quebraban el tiempo, borraban el espacio, abolían a la vez el
objeto de mi deseo y los obstáculos que me separaban de él. Me hundía en la
noche de la impotencia; ya nada quedaba salvo mi presencia desnuda y ella
explotaba en largos aullidos.
Los Doce Pasos y Las Doce Tradiciones de Overeaters Anonymous
Jorge Fernández Díaz (1950) ingeniero industrial e inspector de trabajo español, aunque se dedica a la política desde los 28 años, habiendo …
El puñal
Napoleon Hill (1883–1970) escritor estadounidense
PIENSE Y HÁGASE RICO. Nueva traducción basada en la versión original de 1937.
Félix Lope de Vega y Carpio (1562–1635) poeta y dramaturgo del Siglo de Oro español
Colección integral de Lope de Vega
“tenemos que olvidar lo que creemos ser para poder ser lo que realmente somos.”
Paulo Coelho (1947) escritor brasileño
El Zahir
Los Doce Pasos y Las Doce Tradiciones de Overeaters Anonymous
“«Nada hay tan peligroso como el poder con impunidad»”
Isabel Allende libro Retrato en sepia
Retrato en sepia
Marianne Williamson (1952) escritora estadounidense
The Gift of Change: Spiritual Guidance for Living Your Best Life
Florencia Bonelli (1971) escritora argentina
Indias blancas
Bertrand Russell (1872–1970) filósofo, matemático, lógico y escritor británico
Why I Am Not a Christian and Other Essays on Religion and Related Subjects
Perón, el Fetiche de las Masas: Biografía de un dictador
“todo poder lleva en sí mismo el ansia de perpetuarse, la tentación de lo absoluto.”
Rosa Montero (1951) escritora española
Temblor
“Obsesionado por el conocimiento como medio para conseguir el poder”
Javier Negrete (1964) escritor español
El corazón de Tramórea
Variante: Obsesionado por el conocimiento como medio para conceguir el poder
Wallace D. Wattles (1860–1911) escritor estadounidense
LA CIENCIA DE HACERSE RICO (o Éxito Financiero a través del Pensamiento Creativo)
“Porque ser sabio y enamorado excede el poder del hombre”
Cassandra Clare libro Princesa mecánica
Clockwork Princess
“Desearía poder congelar este momento, justo aquí, justo ahora, y vivir en él para siempre.”
Suzanne Collins (1962) escritora y guionista estadounidense
Laura Esquivel libro Como pija para chocolate
Like Water for Chocolate
Variante: Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía al alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo. ¡