Frases sobre preguntar

Una colección de frases y citas sobre el tema del preguntar, pregunto, ser, veces.

Un total de 74 citas, filtro:

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„Todo el mundo es así; hablan como si supiesen todo, y si osas preguntar, no saben nada.“

—  Paulo Coelho, libro Once minutos

Eleven Minutes
Variante: Todo el mundo es así; hablan como si lo supiesen todo, y si osas preguntar, no saben nada

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„¡No temas preguntar, compañero! No te dejes convencer! ¡Compruébalo tu mismo! Lo que no sabes por ti, no lo sabes“

—  Bertolt Brecht biografía, dramaturgo y poeta alemán, creador del llamado teatro épico 1898 - 1956

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„Filosófico es el preguntar, y poético el hallazgo.“

—  María Zambrano Filósofa y ensayista española 1905 - 1991

Fuente: [Varo Baena], Antonio. María Zambrano, la poesía de la razón, pp. 23-24. Asociacion Cultural Andrómi, 2006. ISBN 9788493462239. https://books.google.es/books?hl=es&id=HFBkXOgKw3IC&q=filos%C3%B3fico#v=snippet&q=filos%C3%B3fico&f=false En Google Books. Consultado el 22 de noviembre.

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„Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!“

—  Jacinto Benavente literato español 1866 - 1954

Fuente: Villamarín Pulido, Luis Alberto. Superación Personal: Tesoro de la sabiduría. Tomo I. Editor Luis Villamarin, 2015. ISBN 978-14-99301-44-1, p. 115.

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„Yo lo primero que le quería preguntar: ¿qué título utiliza usted para coger el transporte público? Yo creo que no lo coge nunca porque el metrobús, yo creo que no existe, y entonces si usted tiene el título del metrobús ¡pues nos vamos todos! ¡Que no existe!“

—  José Ignacio Echeverría político español 1946

Fuentes:
« El consejero de Transportes de Aguirre afirma que el 'metrobús no existe' http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/10/madrid/1299775201.html», El Mundo;
audio en « 'El metrobús no existe' http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/10/videos/1299781363.html», El Mundo;
y vídeo en « “El Metrobús no existe”, según el consejero de Transportes de Madrid http://www.rtve.es/mediateca/videos/20110310/metrobus-no-existe-segun-consejero-transportes-madrid/1042128.shtml», RTVE.

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„Las actitudes libertarias se basarán (e históricamente se han basado) en la creencia de que, en la naturaleza humana, es esencial una especie de "instinto de libertad", un deseo de estar libre, de cualquier autoridad externa arbitraria, de ser capaz de ejercitar las propias capacidades para preguntar, crear, comprender, jugar, etc., por medio de una elección libre y en libre asociación con otros.“

—  Noam Chomsky lingüista, filósofo y activista estadounidense 1928

Fuente: Ibañez, Tomás. No conozco ningún pensamiento nuevo particularmente interesante. https://www.rebelion.org/hemeroteca/chomsky/almargen01.htm
Fuente: Entrevista aparecida en el nº 50 de la revista El Canelo (diciembre de 1993)

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„Una vez fui testigo del estrecho nexo entre la pérdida de la fe en el futuro y este peligroso darse por vencido. F., el jefe de mi barracón, compositor y libretista famoso, me confió un día: «Me gustaría contarle algo, doctor. He tenido un extraño sueño. Una voz me invitaba a desear cualquier cosa, bastaba con preguntar lo que quería conocer y mis preguntas serían satisfechas de inmediato. ¿Sabe qué pregunté? Cuándo terminaría la guerra para mí. Ya sabe lo que quiero decir, doctor, ¡para mí! Conocer cuándo seríamos liberados los de este campo y cuándo terminarían nuestros sufrimientos». «¿Y cuándo tuvo usted ese sueño?», le pregunté. «En febrero de 1945», contestó. Por entonces estábamos a principios de marzo. «¿Qué respondió la voz en su sueño?» En voz baja, casi furtivamente, me susurró: «El treinta de marzo.» Cuando F. me contó aquel sueño todavía se encontraba rebosante de esperanza y convencido de la certeza y veracidad del oráculo de la voz. Sin embargo, a medida que se acercaba el día prometido, las noticias que recibíamos sobre la guerra menguaban las esperanzas de ser liberados en la fecha indicada. El veintinueve de marzo, de repente, F. cayó enfermo con una fiebre muy alta. El treinta de marzo, el día en que según su profecía terminaría la guerra y el sufrimiento para él, empezó a delirar y perdió la conciencia. El treinta y uno de marzo falleció. Según todas las apariencias murió de tifus… Los que conocen la estrecha relación entre el estado de ánimo de una persona su valor y su esperanza, o su falta de ambos y el estado de su sistema inmunológico comprenderán cómo la pérdida repentina de la esperanza y el valor pueden desencadenar un desenlace mortal. La causa última de la muerte de mi amigo fue la honda decepción que le produjo no ser liberado en el día señalado. De pronto se debilitó la resistencia de su organismo y sus defensas disminuyeron, dejándole a merced de la infección tifoidea latente. Su esperanza en el futuro y su voluntad de vivir se paralizaron, y su cuerpo sucumbió víctima de la enfermedad. Después de todo, la voz de sus sueños se hizo realidad. La observación de este caso, y sus consecuencias psicológicas, concuerda con un hecho que el médico del campo me hizo notar: la tasa de mortandad semanal durante las Navidades de 1944 y el Año Nuevo de 1945 superó en mucho las estadísticas habituales del campo. En su opinión, la explicación de este aumento de mortalidad no había que buscarla en el empeoramiento de las condiciones de trabajo, ni en una disminución de la ración alimenticia, ni en un cambio climatológico, ni en el brote de nuevas epidemias. A su entender, se trataba sencillamente de la ingenua esperanza que abrigaron la mayoría de los presos de ser liberados por las fiestas navideñas. Según se acercaba esa fecha, y al no recibir ninguna noticia alentadora, los prisioneros perdieron su valor y les venció el desaliento. Muchos de ellos murieron al debilitarse su capacidad de resistencia. Ya advertimos“

—  Viktor Frankl, libro El hombre en busca de sentido

El hombre en busca de sentido

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„«El yo que está ahora aquí ha crecido sin hermanos. Si hubiera tenido alguno, sería distinto a cómo es ahora, así que preguntar al yo que está ahora aquí qué le parecería haber tenido hermanos es antinatural».“

—  Haruki Murakami escritor y traductor japonés 1949

Al sur de la frontera, al oeste del Sol
Variante: «El yo que está ahora aquí ha crecido sin hermanos. Si hubiera tenido alguno, sería distinto a cómo es ahora, así que preguntar al yo que está ahora aquí qué le parecería haber tenido hermanos es antinatural».”

H. Murakami, Al sur de la frontera, al oeste del Sol.

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„Una bala soberana Por ejemplo, el 20 de abril de 2001, la Fuerza Aérea del Perú derribó un avión misionero al confundirlo con un transporte de drogas. En el aeroplano estaban el piloto Kevin Donaldson y una familia misionera: Jim y Verónica Bowers y sus dos hijos, Charity de siete meses y Cory de seis años de edad. Verónica tenía sentada a Charity en su regazo en la parte trasera del Cessna 185. Cuando las balas rociaron la avioneta, una de ellas entró por la espalda de Verónica, atravesándola a ella y a su bebita. Ambas murieron. El piloto, con las rodillas destrozadas, logró estrellar el aeroplano contra un río, y los otros tres ocupantes sobrevivieron. Siete días después en el funeral en Fruitport, Michigan, Jim Bowers ofreció este testimonio y explicó por qué la soberanía de Dios en las muertes de su esposa y su hija era la roca debajo de sus pies. Por encima de todo, quiero dar gracias a Dios. Él es un Dios soberano. Ahora me doy más cuenta de eso… Algunos de ustedes se podrían preguntar: «¿Por qué agradecer a Dios?»… ¿Podría esto ser realmente el plan de Dios para Roni y Charity; ¿el plan divino para Cory, nuestra familia y yo? Me gustaría decirles por qué lo creo. [4] Jim siguió dando quince razones. En ese contexto, afirmó: «Roni y Charity murieron al instante a causa de la misma bala. (¿Diría usted que esa es una bala perdida?). No alcanzó a Kevin, quien estaba enfrente de Charity; se alojó en Charity. Esa fue una bala soberana». Sin embargo, ¿qué pasó con los pilotos peruanos de combate? ¿No tenían ellos voluntad? ¿No cometieron equivocaciones o, quizás, hasta pecaron contra una inocente familia misionera? Jim Bowers afirmó: «Aquellas personas que hicieron eso simplemente fueron usadas por Dios. Créanlo o no, yo lo creo. Ellos fueron usados por Él, por el Señor, para lograr el propósito divino en esto, quizás“

—  John Piper escritor estadounidense 1946

Bajo las alas de Dios

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„Una vez fui testigo del estrecho nexo entre la pérdida de la fe en el futuro y este peligroso darse por vencido. F., el jefe de mi barracón, compositor y libretista famoso, me confió un día: «Me gustaría contarle algo, doctor. He tenido un extraño sueño. Una voz me invitaba a desear cualquier cosa, bastaba con preguntar lo que quería conocer y mis preguntas serían satisfechas de inmediato. ¿Sabe qué pregunté? Cuándo terminaría la guerra para mí. Ya sabe lo que quiero decir, doctor, ¡para mí! Conocer cuándo seríamos liberados los de este campo y cuándo terminarían nuestros sufrimientos». «¿Y cuándo tuvo usted ese sueño?», le pregunté. «En febrero de 1945», contestó. Por entonces estábamos a principios de marzo. «¿Qué respondió la voz en su sueño?» En voz baja, casi furtivamente, me susurró: «El treinta de marzo.» Cuando F. me contó aquel sueño todavía se encontraba rebosante de esperanza y convencido de la certeza y veracidad del oráculo de la voz. Sin embargo, a medida que se acercaba el día prometido, las noticias que recibíamos sobre la guerra menguaban las esperanzas de ser liberados en la fecha indicada. El veintinueve de marzo, de repente, F. cayó enfermo con una fiebre muy alta. El treinta de marzo, el día en que según su profecía terminaría la guerra y el sufrimiento para él, empezó a delirar y perdió la conciencia. El treinta y uno de marzo falleció. Según todas las apariencias murió de tifus… Los que conocen la estrecha relación entre el estado de ánimo de una persona su valor y su esperanza, o su falta de ambos y el estado de su sistema inmunológico comprenderán cómo la pérdida repentina de la esperanza y el valor pueden desencadenar un desenlace mortal. La causa última de la muerte de mi amigo fue la honda decepción que le produjo no ser liberado en el día señalado. De pronto se debilitó la resistencia de su organismo y sus defensas disminuyeron, dejándole a merced de la infección tifoidea latente. Su esperanza en el futuro y su voluntad de vivir se paralizaron, y su cuerpo sucumbió víctima de la enfermedad. Después de todo, la voz de sus sueños se hizo realidad.“

—  Viktor Frankl, libro El hombre en busca de sentido

El hombre en busca de sentido

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„Y sin darle tiempo al pánico se liberó de la materia turbia que le impedía vivir. Le confesó que no tenía un instante sin pensar en ella, que cuanto comía y bebía tenía el sabor a ella, que la vida era ella a toda hora y en todas partes, como sólo Dios tenía el derecho y el poder de serlo, y que el gozo supremo de su corazón sería morirse con ella. Siguió hablándole sin mirarla, con la misma fluidez y el calor con que recitaba, hasta que tuvo la impresión de que Sierva María se había dormido. Pero estaba despierta, fijos en él sus ojos de cierva azorada. Apenas se atrevió a preguntar:
"¿Y ahora?"
"Ahora nada", dijo él. "Me basta con que lo sepas".“

—  Gabriel García Márquez modelo de bigotes 1927 - 2014

Variante: Cayetano tomó la mano de Sierva María y la puso sobre su corazón. Ella sintió dentro el fragor de su tormenta.
<>, dijo él.
Y sin darle tiempo al pánico se liberó de la materia turbia que le impedía vivir. Le confesó que no tenía un instante sin pensar en ella, que cuanto comía y bebía tenía el sabor de ella, que la vida era ella a toda hora y en todas partes, como sólo Dios tenía el derecho y el poder de serlo, y que el gozo supremo de su corazón sería morirse con ella. Siguió hablándole sin mirarla, con la misma fluidez, y el calor con que recitaba, hasta tuvo la impresión de que Sierva María, se había dormido. Pero estaba despierta, fijos en él sus ojos de cierva azorada. Apenas se atrevió a preguntar:
<<¿Y ahora?>>
<>, dijo él. <>.

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„no deberá preguntar ‘¿Quién está destruyendo al mundo?’ porque será usted mismo el que lo estará haciendo.“

—  Ayn Rand filósofa y escritora estadounidense 1905 - 1982

La Rebelión de Atlas

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„¿Ha visto usted los periódicos? Los conformistas nos la están preparando buena, ¿no?
- ¿Eh…? Sí…, sí, señor -murmuró Claude.
- Esos cerdos… Ha llegado el momento de espabilarse… Como usted sabe, están todos armados.
- Oh… -dijo Claude.
- Claramente se vio durante el Liberacionamiento. Llevaban armas para llenar camiones. Y, naturalmente, las personas decentes, como usted o como yo, no tenemos armas.
- Muy cierto.
- Usted, ¿no tiene?
- No, señor Saknussem.
- ¿Podría usted agenciarme un revólver? -preguntó Saknussem a quemarropa.
- Es que… -dijo Claude-. Quizás el cuñado de la señora que me alquila la habitación… No sé…
- Perfecto -dijo su jefe-. Cuento con usted, ¿eh? Que tampoco resulte demasiado caro; y con cartuchos, eh. Esos cerdos conformistas… No queda más remedio que ser precavido, ¿eh?
- Indudablemente -dijo Claude.
- Gracias, Léon. Cuento con usted. ¿Cuándo podría traérmelo?
- Tengo que preguntar.
- Por supuesto. Tómese el tiempo que necesite. Si quiere salir un poco antes…
- Oh, no. No merece la pena.
- Perfectamente. Y, por otra parte, cuidado con los borrones, ¿eh? Preocúpese de su trabajo. Qué diablos, no se le paga para no hacer nada.
- Tendré cuidado señor Saknussem -prometió Claude.
- Y llegue a su hora -concluyó el jefe-. Ayer llegó usted con seis minutos de retraso.
- Sin embargo, hoy estaba aquí nueve minutos antes… -dijo Claude.
- Sí -dijo Saknussem-, pero habitualmente llega usted con cuarto de hora de adelanto.“

—  Boris Vian, libro Autumn in Peking

Autumn in Peking

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„Cuando el que viaja por el norte de la región central de Massachusetts se equivoca de dirección al llegar al cruce de la carretera de Aylesbury nada más pasar Dean’s Corners, verá que se adentra en una extraña y apenas poblada comarca. El terreno se hace más escarpado y las paredes de piedra cubiertas de maleza van encajonando cada vez más el sinuoso camino de tierra. Los árboles de los bosques son allí de unas dimensiones excesivamente grandes, y la maleza, las zarzas y la hierba alcanzan una frondosidad rara vez vista en las regiones habitadas. Por el contrario, los campos cultivados son muy escasos y áridos, mientras que las pocas casas diseminadas a lo largo del camino presentan un sorprendente aspecto uniforme de decrepitud, suciedad y ruina. Sin saber exactamente por qué, uno no se atreve a preguntar nada a las arrugadas y solitarias figuras que, de cuando en cuando, se ve escrutar desde puertas medio derruidas o desde pendientes y rocosos prados. Esas gentes son tan silenciosas y hurañas que uno tiene la impresión de verse frente a un recóndito enigma del que más vale no intentar averiguar nada. Y ese sentimiento de extraño desasosiego se recrudece cuando, desde un alto del camino, se divisan las montañas que se alzan por encima de los tupidos bosques que cubren la comarca. Las cumbres tienen una forma demasiado ovalada y simétrica como para pensar en una naturaleza apacible y normal, y a veces pueden verse recortados con singular nitidez contra el cielo unos extraños círculos formados por altas columnas de piedra que coronan la mayoría de las cimas montañosas.“

—  Howard Phillips Lovecraft, The Dunwich Horror and Others

The Dunwich Horror and Others

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„Cuando no tienes buenos argumentos, a veces es mejor darle la vuelta a la tortilla y ponerte a preguntar tú. Lo aprendí en la clase de Introducción a los medios de comunicación.“

—  Christopher Moore Christopher Moore (nacido el año 1957 en Toledo, Ohio) es un escritor estadounidense de ficción absurda. Su padre fue... 1957

Pack: 6 Novelas

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„En el mundo futuro, nadie me preguntará: “¿Por qué no fuiste Moisés?”. Deberían preguntarme: “¿Por qué no fuiste Zusya?”. Rabino Zusya“

—  Jack Canfield Spanish writer 1944

Un Segundo Plato de Sopa de Pollo para el Alma: Nuevos relatos que conmueven el corazón y ponen fuego en el espíritu

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„Una vez fui testigo del estrecho nexo entre la pérdida de la fe en el futuro y este peligroso darse por vencido. F., el jefe de mi barracón, compositor y libretista famoso, me confió un día: «Me gustaría contarle algo, doctor. He tenido un extraño sueño. Una voz me invitaba a desear cualquier cosa, bastaba con preguntar lo que quería conocer y mis preguntas serían satisfechas de inmediato. ¿Sabe qué pregunté? Cuándo terminaría la guerra para mí. Ya sabe lo que quiero decir, doctor, ¡para mí! Conocer cuándo seríamos liberados los de este campo y cuándo terminarían nuestros sufrimientos». «¿Y cuándo tuvo usted ese sueño?», le pregunté. «En febrero de 1945», contestó. Por entonces estábamos a principios de marzo. «¿Qué respondió la voz en su sueño?» En voz baja, casi furtivamente, me susurró: «El treinta de marzo.» Cuando F. me contó aquel sueño todavía se encontraba rebosante de esperanza y convencido de la certeza y veracidad del oráculo de la voz. Sin embargo, a medida que se acercaba el día prometido, las noticias que recibíamos sobre la guerra menguaban las esperanzas de ser liberados en la fecha indicada. El veintinueve de marzo, de repente, F. cayó enfermo con una fiebre muy alta. El treinta de marzo, el día en que según su profecía terminaría la guerra y el sufrimiento para él, empezó a delirar y perdió la conciencia. El treinta y uno de marzo falleció. Según todas las apariencias murió de tifus…“

—  Viktor Frankl, libro El hombre en busca de sentido

El hombre en busca de sentido

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„Despedíos del error infantil de preguntar el sentido de las cosas y las palabras. Nada tiene sentido.“

—  Fernando Pessoa poeta portugués 1888 - 1935

Libro del desasosiego

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„… existe la posibilidad de que los números fueran encontrados o descubiertos. En tal caso, ya no son únicamente conceptos, sino algo más:-entidades autónomas que contienen de alguna forma algo más que cantidades. A diferencia de los conceptos, no se basan en una hipótesis psíquica, sino en la cualidad de ser ellos mismos, en un 'algo' que no puede expresarse mediante un concepto intelectual. En estas condiciones, podrían estar dotados fácilmente de cualidades que están todavía por ser descubiertas. Debo confesar que yo me inclino por hacia la opinión de que los números fueron tanto hallados como inventados y que, en consecuencia, poseen autonomía relativa análoga a la de los arquetipos. Entonces tendrían, en común con los anteriores, la cualidad de ser preexistentes a la consciencia y, por ello, de vez en cuando, la de condicionarla en vez de ser condicionados por ella. También los arquetipos, en cuanto formas ideales a priori, son tanto encontrados como inventados: son descubiertos en tanto y en cuanto no se conocía su existencia autónoma inconsciente e inventados en tanto y en cuanto su presencia se dedujo de estructuras conceptuales análogas. De acuerdo con esto, podría parecer que los números naturales tienen un carácter arquetípico. Si esto es así, no sólo algunos números y combinaciones de números tendrían una relación y un efecto sobre ciertos arquetipos, sino que lo contrario sería también cierto. El primer caso es equivalente al número mágico, pero el segundo equivale a preguntar si los números, junto con la combinación de arquetipos encontrados en la arqueología, manifestarían una tendencia a comportarse de alguna forma especial.“

—  Carl Gustav Jung, libro Sincronicidad como principio de conexiones acausales

Synchronicity: An Acausal Connecting Principle

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„Al preguntar cómo podemos maximizar nuestras experiencias, les sacamos el mayor provecho.“

—  John C. Maxwell 1947

BUENOS LÍDERES HACEN GRANDES PREGUNTAS: Su Fundamento para un Liderazgo Exitoso

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„Preguntar, preguntar, preguntar. A todo el mundo le gusta que le hagan preguntas y a todos les agrada contestarlas.“

—  Noel Clarasó 1899 - 1985

Fuente: [Albaigès Olivart] e [Hipólito] (1997), p. 540.

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„El mayor esclavo es aquel al cual no hace falta ponerle cadenas, es el ciudadano que regala su voto sin preguntar ni pensar.“

—  Fernando Cervera

Citas: "Ensayo de un científico sobre la desobediencia civil"

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„Todo aquél que se atreve a preguntar el porqué de las cosas establecidas se convierte en molesto.“

—  Pedro Ruiz 1947

Fuente: [Albaigès Olivart] (1997), p. 541.

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„Los comunistas tienen que preguntar el porqué de todas las cosas y valerse de su propio juicio para examinar cuidadosamente si corresponden a la realidad y si están bien fundadas; no deben en absoluto seguir ciegamente a otros ni preconizar la obediencia servil.“

—  Mao Zedong Presidente del Partido Comunista de China 1893 - 1976

Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido. (1 de febrero de 1942), Obras Escogidas, tomo III.
1942