“Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.”
Jerónimo Usera (1810–1891) misionero español
“Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.”
Jerónimo Usera (1810–1891) misionero español
“Mis pensamientos paralizan mi voluntad.”
Enrique Bunbury (1967) músico español
Doscientos Huesos Y Un Collar De Calaveras - Hellville de Luxe
En solitario, Hellville de Luxe
Dilma Rousseff (1947) Presidenta de Brasil
Sobre el anterior gobierno de Fernando Henrique Cardoso. <br class="br">Fuente: Portal de noticias UOL. http://noticias.bol.uol.com.br/brasil/2009/11/07/ult5773u2913.jhtm
Juan José Ibarretxe (1957) político español
Presentación ante el Congreso de Diputados de la Propuesta de Nuevo Estatuto Político de Euskadi aprobada por el Parlamento Vasco, 1 de febrero de 2005.
Carlos Bernardo Gonzalez Pecotche (1901–1963) biografía, educador y humanista argentino, fundador del método logosófico
Del libro Introducción al Conocimiento Logosófico
Carlos Bernardo Gonzalez Pecotche (1901–1963) biografía, educador y humanista argentino, fundador del método logosófico
Del libro Logosofía. Ciencia y Método, página 55
Carlos Bernardo Gonzalez Pecotche (1901–1963) biografía, educador y humanista argentino, fundador del método logosófico
Del libro Deficiencias y Propensiones del ser humano.
Guillermo del Toro (1964) director, guionista y novelista mexicano
Variante: Lo que me interesa del fascismo es justamente que es un hoyo negro de la voluntad. Es un sistema que no necesariamente es único, pero absuelve la brutalidad, absuelve la falta de moral y absuelve la decisión propia. Cuando te dicen “Tú puedes matar a esta gente porque que son judíos, rojos o homosexuales, ¡lo que sea!” En ese mundo puedes permitir una acción brutal en base a un consejo colectivo, eso es lo que me asusta. <br class="br">Fuente: Fantasymundo.com http://www.fantasymundo.com/articulo.php?articulo=467 (23/10/2006)
“Los golpistas del 23-F estaban llenos de buena voluntad.”
Manuel Fraga Iribarne (1922–2012) político español
Afirmación hecha durante la convención del Partido Popular entre 3 y 5 de marzo de 2006. <br class="br">Fuente: Fraga explica el 23-F como la intentona golpista «de unas personas llenas de buena voluntad» http://www.elcorreo.com/alava/pg060304/prensa/noticias/Politica/200603/04/VIZ-POL-048.html El correo digital (4 de marzo de 2006)
Esteban Garaiz (1935)
“Sobre las piedras de las leyes, no de la voluntad, se funda la verdadera política.”
Diego de Saavedra Fajardo (1584–1648) diplomático español
Fuente: Empresas politicas, o Idea de un principe politico cristiano por Diego de Saavedra Fajardo, Volumen 1 Editor J. Oliveres, 1845. Procedencia del original: Biblioteca Nacional Central de Florencia. Digitalizado: 30 abri 2015. p. 135.
La conquista de la voluntad
Haruki Murakami libro Los años de peregrinación del chico sin color
Colorless Tsukuru Tazaki and His Years of Pilgrimage
Mario Vargas Llosa (1936) escritor peruano
La fiesta del chivo
Variante: No lo entiendes, Urania. Hay muchas cosas de la Era que has llegado a entender; algunas, al principio, te parecían inextricables, pero, a fuerza de leer, escuchar, cotejar y pensar, has llegado a comprender que tantos millones de personas, machacadas por la propaganda, por la falta de información, embrutecidas por el adoctrinamiento, el aislamiento, despojadas de libre albedrío, de voluntad y hasta de curiosidad por el miedo y la práctica del servilismo y la obsecuencia, llegaran a divinizar a Trujillo. No solo a temerlo, sino a quererlo, como llegan a querer los hijos a los padres autoritarios, a convencerse de que azotes y castigos son por su bien.
Bertrand Russell (1872–1970) filósofo, matemático, lógico y escritor británico
La conquista de la felicidad
¿Quién eres?
Walter Riso (1951)
Sabiduría emocional: Un reencuentro con las fuentes naturales del bienestar y la salud emocional (Biblioteca Walter Riso)
Stormie Omartian (1942) escritora estadounidense
El poder de los Padres que Oran
¿Quién eres?
Juan Benet (1927–1993) escritor español
Volverás a Región
Octavio Paz (1914–1998) poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano
Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe
“Voluntad de amor: esto es aceptar de buen grado incluso la muerte.”
Friedrich Nietzsche (1844–1900) filósofo alemán
“El poder de la voluntad no transforma al hombre. El Amor, sí.”
Henry Drummond (1851–1897)
El Don Supremo
Simone de Beauvoir (1908–1986) escritora, intelectual, filósofa existencialista, activista política, feminista y teórica social francesa
Memoirs of a Dutiful Daughter
Variante: A menudo me he interrogado sobre la razón y el sentido de mis rabietas.
Creo que se explican en parte por una vitalidad fogosa y por un extremismo
al cual nunca he renunciado del todo. Llevaba mis repugnancias hasta el
vómito, mis deseos hasta la obsesión; un abismo separaba las cosas que me
gustaban de las que no me gustaban. No podía aceptar con indiferencia la
caída que me precipitaba de la plenitud al vacío, de la beatitud al horror;
si la consideraba fatal, me resignaba; nunca me enojé contra un objeto.
Pero me negaba a ceder a esa fuerza impalpable: las palabras; lo que me
sublevaba es que una frase lanzada al descuido: "Debes hacerlo... no debes
hacerlo", arruinara en un instante mis empresas y mis alegrías. Lo
arbitrario de las órdenes y de las prohibiciones contra las que chocaba
denunciaba su inconsistencia; ayer pelé un durazno: ¿por qué no esa
ciruela?, ¿por qué dejar mis juegos justo en este minuto? En todas partes
encontraba obligaciones, en ninguna parte su necesidad. En el corazón de la
ley que me abrumaba con el implacable rigor de las piedras, yo entreveía
una ausencia vertiginosa: me sumergía en ese abismo, la boca desgarrada por
gritos. Aferrándome al suelo, pataleando, oponía mi peso de carne al aéreo
poder que me tiranizaba; lo obligaba a materializarse; me encerraban en un
cuarto oscuro entre escobas y plumeros; entonces podía golpear con los pies
y las manos en muros verdaderos, en vez de debatirme contra inasibles
voluntades. Yo sabía que esa lucha era vana; desde el momento en que mamá
me había sacado de las manos la ciruela sangrienta, en que Louise había
guardado en su bolsa mi pala y mis moldes, yo estaba vencida; pero no me
rendía. Cumplía el trabajo de la derrota. Mis sobresaltos, las lágrimas que
me cegaban, quebraban el tiempo, borraban el espacio, abolían a la vez el
objeto de mi deseo y los obstáculos que me separaban de él. Me hundía en la
noche de la impotencia; ya nada quedaba salvo mi presencia desnuda y ella
explotaba en largos aullidos.
Marcela Serrano libro Lo que está en mi corazón
Lo que está en mi corazón