Frases sobre hecho

Una colección de frases y citas sobre el tema del hecho, ser, vida, vida.

Un total de 2505 citas, filtro:

Laureano Gómez Foto
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„¡Cuántas son tus obras, oh Jehová!
Con sabiduría las has hecho todas.
La tierra está llena de tus producciones.“

—  David personaje bíblico, segundo rey de Israel -1040 - -970 a.C.

Sal. 104:24)

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„Traducción: Todos somos seres humanos y no estamos hechos para estar solos.“

—  Bill Kaulitz Cantante Alemán 1989

«We are all human beings and we are not made to be alone.»

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„No sé de qué estarán hechas nuestras almas; pero, sean de lo que sea, la suya es igual a la mía“

—  Emily Brontë poetisa y novelista inglesa 1818 - 1848

Cumbres Borrascosas y Jane Eyre

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„estoy seguro de que
he hecho cantidad de cosas por

que ni siquiera
recuerdas,
aún así, nunca
te caí
especialmente bien.“

—  Charles Bukowski escritor y poeta estadounidense 1920 - 1994

Escrutaba La Locura En Busca de La Palabra, El Verso, La Ruta

Emily Brontë Foto
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„De lo que sea que nuestras almas estén hechas; la suya y la mía son lo mismo.“

—  Emily Brontë poetisa y novelista inglesa 1818 - 1848

Cumbres borrascosas

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Esta traducción está esperando su revisión. ¿Es correcto?
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„Hecho de polvo y tiempo, el hombre dura menos que la liviana melodía que sólo es tiempo.“

—  Jorge Luis Borges escritor argentino 1899 - 1986

Fuente: El tango

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„Tú creces, todos crecemos, estamos hechos para crecer. O evolucionas o desapareces.“

—  Tupac Shakur músico estadounidense 1971 - 1996

Sin fuentes

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„Mátenme al alba. Con cuchillos [ilegible] y con cuchillas oxidadas. Estaré en cuclillas esperando. Salva tu amor. No lo salves. Desafección y mierda violenta que aprendió a expresarse en nuestros días mediante fórmulas atroces como «hacer el amor» y «asumir la responsabilidad» y «negar el pasado» y «el hombre es lo que se hace». No hay más que la memoria, maravilla sin igual, horror sin semejanza. Hace mucho que me entregué a las sombras. Y no me contenta mi destino sombrío, mi destino asombrado. Me han asolado, me han agostado. Libérame de ti pues te amo y no estás. No me hables. No te apostes en mis rincones preferidos. Estás aquí. Me deliras. Me cortas las cintas de colores que me aliaban a las niñas que fui. Me abandonas loca furiosa, comiendo sombras furiosamente, girando convulsa con las manos espantadas, revolcándome en tu huida hasta los atroces orgasmos y gritos de bestia asesinada. Pero te amo. A ti te asumo, ante ti sin pasado ni relojes ni sonidos. Sucia y susurrante, leve, ingrávida, llena de sangre y de sustancias sexuales, húmeda, mojada, reventando de calor, de sangre que pide. Me dañas la columna vertebral, tantos días despeñada sobre tu cuerpo imaginado. Me dañas la cabeza que di contra las paredes porque no sabía qué hacer salvo esto: que debía golpearme y castigarme ya que tú no venías. Con tu sonrisa de paraíso exactamente situado en el tiempo y en el espacio. Con tus ojos que sonríen antes que tus labios. En tus ojos encuentro mi persona súbitamente reconstruida. En tus ojos se acumulan mis fragmentos que se unen apenas me miras. En tus ojos vivo una vida de aire puro, de respiración fiel. En tus ojos no necesito del conocimiento, no necesito del lenguaje. En tus ojos me siento y sonrío y hay una niña azul en el jardín de un castillo. Ahora que no estás me atrae la caída, la mierda, lo abyecto, lo denigrante. Salgo a la calle y siento la suciedad, la ruina. Entro en los bares más siniestros y tomo un vino como sangre coagulada, como menstruación, y me rodean brujas negras, perros sarnosos, viejos mutilados y jóvenes putos de ambos sexos. Yo bebo y me miro en el espejo lleno de mierda de moscas. Después no me veo más. Después hablo en no sé cuál idioma. Hablo con estos desechos que no me echan, ellos me aceptan, me incorporan, me reconocen. Recito poemas. Discuto cuestiones inverosímiles. Acaricio a los perros y me chupo las manos. Sonrío a los mutilados. Me dejo tocar, palpar, manos en mi cuerpo adolescente que tanto te gustaba por ser ceñido y firme y suave. («La lisura de tu vientre, tus caderas de efebo solar, tu cintura hecha a la medida de mis manos cerrándose, tus pechos de niña salvaje que los deja desnudos aun cuando llueve, tu sexo y tus gritos rítmicos, que deshacían la ciudad y me llevaban a una selva musical en donde todo confabulaba para que los cuerpos se reconozcan y se amen con sonidos de leves tambores incesantes. Esas noches en que hacíamos el amor debajo de las grandes palabras que perdían su sentido, porque no había más que nuestros cuerpos rítmicos y esenciales… Y ahora llueve y tengo náuseas y vomito casi todo el día y siempre que hay un olor espantoso en la calle, un olor a paquete olvidado, a muerto olvidado. Y tengo miedo. Eso quería decir: que no estás y tengo miedo.»)“

—  Alejandra Pizarnik poeta argentina 1936 - 1972

Diarios: edición definitiva

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„El tejido de nuestra vida está hecho con un tejido mixto, bueno y malo.“

—  William Shakespeare, A buen fin no hay mal tiempo

A buen fin no hay mal tiempo
Fuente: 4.º acto, escena III.