Frases sobre hombro
página 60

George Orwell Foto
Viktor Frankl Foto
Juan Gabriel Vásquez Foto
Rabindranath Tagore Foto
Nicolás Maquiavelo Foto
Ayn Rand Foto
Isabel Allende Foto
Ayn Rand Foto

“¿Qué es incendiar una ciudad comparado con mostrar el infierno a los hombres?”

Ayn Rand (1905–1982) filósofa y escritora estadounidense

La Rebelión de Atlas

Alejandro Dolina Foto
Michel Foucault Foto
Mario Benedetti Foto

“Ya es bastante grave /que un solo hombre / o una sola mujer /contemplen distraídos el horizonte neutro”

Mario Benedetti (1920–2009) escritor uruguayo

El olvido está lleno de memoria

Francis Scott Fitzgerald Foto
Julio Cortázar Foto
Idries Shah Foto

“Los hombres son todos iguales, cuando se sienten mal, no quieren reconocerlo.”

Robin Cook (1931–1994) escritor británico

Invasion

Kim Newman Foto
Neal Shusterman Foto
Christopher Paolini Foto
Reza Aslan Foto
Woody Allen Foto
William Shakespeare Foto
Jean Jacques Rousseau Foto
Simone Weil Foto
Maruja Torres Foto
Paulo Coelho Foto
Haruki Murakami Foto
Isabel Allende Foto
Andy Andrews Foto

“La tragedia de la vida no es que el hombre pierda, sino que casi gana”.”

Andy Andrews (1959)

El regalo del viajero: Siete decisiones que determinan el éxito personal

Leopold von Sacher-Masoch Foto
Daniel Pennac Foto
Jane Austen Foto
Harper Lee Foto
Arturo Pérez-Reverte Foto
Terry Pratchett Foto
Giambattista Vico Foto
Michael Koryta Foto
Bram Stoker Foto
Orhan Pamuk Foto
Idries Shah Foto

“P: ¿Cuál es un error fundamental del hombre?
R: Pensar que está vivo, cuando simplemente se ha dormido en la antesala de la vida.”

Seeker After Truth
Variante: P: ¿Cuál es el error fundamental del hombre?
R: Pensar que está vivo, cuando simplemente se ha dormido en la antesala de la vida.

Alexandre Dumas (padre) Foto
Federico Andahazi Foto
Harper Lee Foto
Francisco de Quevedo Foto
Roberto Alifano Foto
Paulo Coelho Foto
Roberto Bolaño Foto
Jane Austen Foto
Montserrat Roig Foto
Javier Tomeo Foto
Oscar Wilde Foto
Jean Jacques Rousseau Foto
Giambattista Vico Foto
Stephen King Foto
Milan Kundera Foto
Alexandre Dumas (padre) Foto
Aldous Huxley Foto
Friedrich Nietzsche Foto
Sun Tzu Foto
Jorge Luis Borges Foto
Jorge Luis Borges Foto
Gabriel García Márquez Foto

“Se dio cuenta de que el coronel Aureliano Buendía no le había perdido el cariño a la familia a causa del endurecimiento de la guerra, como ella creía antes, sino que nunca había querido a nadie, ni siquiera a su esposa Remedios o a las incontables mujeres de una noche que pasaron por su vida, y mucho menos a sus hijos. Vislumbró que no había hecho tantas guerras por idealismo, como todo el mundo creía, ni había renunciado por cansancio a la victoria inminente, como todo el mundo creta, sino que había ganado y perdido por el mismo motivo, por pura y pecaminosa soberbia. Llegó a la conclusión de que aquel hijo por quien ella habría dado la vida, era simplemente un hombre incapacitado para el amor. Una noche, cuando lo tenía en el vientre, lo oyó llorar. Fue un lamento tan definido, que José Arcadio Buendía despertó a su lado y se alegró con la idea de que el niño iba a ser ventrílocuo. Otras personas pronosticaron que sería adivino. Ella, en cambio, se estremeció con la certidumbre de que aquel bramido profundo era un primer indicio de la temible cola de cerdo, y rogó a Dios que le dejara morir la criatura en el vientre. Pero la lucidez de la decrepitud le permitió ver, y así lo repitió muchas veces, que el llanto de los niños en el vientre de la madre no es un anuncio de ventriloquia ni de facultad adivinatoria, sino una señal inequívoca de incapacidad para el amor.”

One Hundred Years of Solitude

Bertrand Russell Foto

“El dramaturgo cuyas obras maestras nunca tienen éxito debería considerar con calma la hipótesis de que sus obras son malas; no debería rechazarla de antemano por ser evidentemente insostenible. Si descubre que encaja con los hechos, debería adoptarla como haría un filósofo inductivo. Es cierto que en la historia se han dado casos de mérito no reconocido, pero son mucho menos numerosos que los casos de mediocridad reconocida. Si un hombre es un genio a quien su época no quiere reconocer como tal, hará bien en persistir en su camino aunque no reconozcan su mérito. Pero si se trata de una persona sin talento, hinchada de vanidad, hará bien en no persistir. No hay manera de saber a cuál de estas dos categorías pertenece uno cuando le domina el impulso de crear obras maestras desconocidas. Si perteneces a la primera categoría, tu persistencia es heroica; si perteneces a la segunda, es ridícula. […] En el auténtico artista, el deseo de aplauso, aunque suele existir y ser muy fuerte, es secundario, en el sentido de que el artista desea crear cierto tipo de obra y tiene la esperanza de que dicha obra sea aplaudida, pero no alterará su estilo aunque no obtenga ningún aplauso. En cambio, el hombre cuyo motivo primario es el deseo de aplauso carece de una fuerza interior que le impulse a un modo particular de expresión, y lo mismo podría hacer un trabajo diferente.”

Bertrand Russell (1872–1970) filósofo, matemático, lógico y escritor británico
Ayn Rand Foto
Michel De Montaigne Foto
Paulo Coelho Foto
Lucy Maud Montgomery Foto
Jorge Luis Borges Foto
Ayn Rand Foto

“Recuerda que el trabajo bien hecho hace bien al que lo realiza, lo convierte en un mejor hombre”.”

George S. Clason (1874–1957)

El Hombre Mas Rico de Babilonia: La Version Original Renovada y Revisada

Oscar Wilde Foto
Guglielmo Ferrero Foto
Niall Ferguson Foto
Virginie Despentes Foto
Dan Brown Foto
Alexandre Dumas (padre) Foto
Federico García Lorca Foto
Henning Mankell Foto
John Locke Foto
Octavio Paz Foto
Henry David Thoreau Foto
Bram Stoker Foto
Paulo Coelho Foto

“Yo te amo. Te amo porque todos los amores del mundo son como ríos diferentes que corren hacia un mismo lago, y allí se encuentran y se transforman en un amor único que se hace lluvia y bendice la tierra. »Yo te amo como un río, que crea las condiciones para que la vegetación y las flores crezcan por donde él pasa. Yo te amo como un río, que da de beber al que tiene sed y transporta a la gente hasta donde quiere llegar. »Yo te amo como un río, que entiende que tiene que correr de manera distinta en una cascada y aprender a reposar en una depresión del terreno. Yo te amo porque todos nacemos en el mismo lugar, en la misma fuente, que sigue alimentándonos siempre con más agua. Así, cuando somos débiles todo lo que tenemos que hacer es esperar un poco. Vuelve la primavera, las nieves del invierno se derriten y vuelven a llenarnos de nueva energía. »Yo te amo como un río que empieza solitario y débil en una montaña, poco a poco va creciendo y uniéndose a otros ríos que se acercan hasta que, a partir de un determinado momento, puede evitar cualquier obstáculo para llegar a donde desea. »Entonces, yo recibo tu amor y te entrego mi amor. No el amor de un hombre por una mujer, no el amor de un padre por una hija, no el amor de Dios por sus criaturas. Sino un amor sin nombre, sin explicación, como un río que no puede explicar su curso, simplemente sigue adelante. Un amor que no pide y que no da nada a cambio, simplemente se manifiesta. Nunca voy a ser tuyo, tú nunca vas a ser mía, pero aun así puedo decir: yo te amo, yo te amo, yo te amo.”

Paulo Coelho (1947) escritor brasileño

O Aleph

Susan Elizabeth Phillips Foto
Ayn Rand Foto
Simon Wiesenthal Foto
Joseph Conrad Foto
Nicolás Maquiavelo Foto
Mario Vargas Llosa Foto
Markus Zusak Foto
Charles Baudelaire Foto

“Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos; sumergir en ellos el rostro, como hombre sediento en agua de manantial, y agitarlos con mi mano, como pañuelo odorífero, para sacudir recuerdos al aire.
¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume como el alma de los demás hombres en la música.
Tus cabellos contienen todo un ensueño, lleno de velámenes y de mástiles; contienen vastos mares, cuyos monzones me llevan a climas de encanto, en que el espacio es más azul y más profundo, en que la atmósfera está perfumada por los frutos, por las hojas y por la piel humana.
En el océano de tu cabellera entreveo un puerto en que pululan cantares melancólicos, hombres vigorosos de toda nación y navíos de toda forma, que recortan sus arquitecturas finas y complicadas en un cielo inmenso en que se repantiga el eterno calor.
En las caricias de tu cabellera vuelvo a encontrar las languideces de las largas horas pasadas en un diván, en la cámara de un hermoso navío, mecidas por el balanceo imperceptible del puerto, entre macetas y jarros refrescantes.
En el ardiente hogar de tu cabellera respiro el olor del tabaco mezclado con opio y azúcar; en la noche de tu cabellera veo resplandecer lo infinito del azul tropical; en las orillas vellosas de tu cabellera me emborracho con los olores combinados del algodón, del almizcle y del aceite de coco.
Déjame morder mucho tiempo tus trenzas, pesadas y negras. Cuando mordisqueo tus cabellos elásticos y rebeldes, me parece que como recuerdos.”

Paris Spleen

Paulo Coelho Foto
Arthur Rimbaud Foto
Ayn Rand Foto