Frases sobre tiempo página 28
Charles Darwin (1809–1882) naturalista británico que postuló la teoría de la evolución
El Origen de las Especies
Arthur C. Clarke (1917–2008) escritor británico de divulgación científica y ciencia ficción, inventor, presentador de televisión
2001: A Space Odyssey
Mike Rother (1958)
TOYOTA KATA: El método que ayudó a miles de empresas a optimizar la gestión de sus negocios
Stephen R. Covey (1932–2012) profesor, autor y empresario estadounidense
Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Ed. revisada y actualizada
“Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá calamidades.”
Sun Tzu (-543–-495 a.C.) pensador y estratega
Robin S. Sharma libro El monje que vendió su ferrari
The Monk Who Sold His Ferrari: A Fable About Fulfilling Your Dreams Reaching Your Destiny
Thom S. Rainer (1955)
Iglesia Simple: Como volver al proceso Divino de hacer discipulos
Florencia Bonelli (1971) escritora argentina
Stephen R. Covey (1932–2012) profesor, autor y empresario estadounidense
Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Ed. revisada y actualizada
Mike Rother (1958)
TOYOTA KATA: El método que ayudó a miles de empresas a optimizar la gestión de sus negocios
Michel Foucault (1926–1984) filósofo francés
É Preciso Defender a Sociedade. Curso no Collège de France, 1976
Gabriel García Márquez libro El amor en los tiempos del cólera
Love in the Time of Cholera
Variante: Ya me sobrará tiempo para descansar cuando me muera, pero esta eventualidad no está todavía en mis proyectos.
Jean Jacques Rousseau (1712–1778) escritor, filósofo y músico franco-helvético definido como un ilustrado
Reveries of the Solitary Walker
“Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo”.”
John C. Maxwell (1947)
BUENOS LÍDERES HACEN GRANDES PREGUNTAS: Su Fundamento para un Liderazgo Exitoso
Laura Esquivel libro Como pija para chocolate
Like Water for Chocolate
Variante: Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía al alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo. ¡
Howard Phillips Lovecraft libro La llamada de Cthulhu
La llamada de Cthulhu: Incluye los relatos "La historia del Necronomicón" y "Azathoth"
Transiciones: El modelo terapéutico de D.W. Winnicott
Stefan Zweig libro Veinticuatro horas en la vida de una mujer
Vingt-quatre heures de la vie d'une femme