Frases sobre fin

Una colección de frases y citas sobre el tema del fin, mismo, vida, ser.

Un total de 1199 citas, filtro:

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„Al águila le entusiasma sobrevolar el mundo desde las alturas, no a fin de contemplar con desprecio a la gente, sino para animarla a que mire hacia lo alto.“

—  Elisabeth Kübler-Ross psiquiatra y tanatolaga experta en cuidados paliativos 1926 - 2004

The Wheel of Life: A Memoir of Living and Dying

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„Por fin, para poder hacer algo dejé de pensar en lo que iba a hacer.“

—  Marcel Proust, libro En busca del tiempo perdido

En busca del tiempo perdido

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„El amor como principio, el orden como base, el progreso como fin.“

—  Auguste Comte filósofo y sociólogo francés 1798 - 1857

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„Saber para prever, a fin de poder.“

—  Auguste Comte filósofo y sociólogo francés 1798 - 1857

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„A fin de cuentas, todo es un chiste.“

—  Charlie Chaplin Actor, cómico, compositor, productor, director y escritor del Reino Unido 1889 - 1977

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„Todos damos un rodeo sin fin.“

—  Haruki Murakami escritor y traductor japonés 1949

Hombres sin mujeres

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„El fin justifica los medios.“

—  Nicolás Maquiavelo diplomático, funcionario público, filósofo político y escritor italiano 1469 - 1527

Si bien esta máxima no existe literalmente en El Príncipe, se suelen considerar como equivalentes las consideraciones del cap. XVIII («el príncipe no está obligado a respetar la palabra dada, o los pactos, si estos se vuelven en su contra»).
En otro párrafo escrito por el mismo autor expresa que «en las acciones de todos los hombres y particularmente en la de los príncipes contra las que no cabe recurso de apelación, se considera simplemente el fin que llevan, dedíquese, pues, el príncipe a conservar su estado y superar siempre las dificultades». Si bien se puede inferir una cierta relación o coincidencia entre las dos frases, existen debates históricos acerca de la tergiversación malintencionada de la segunda. [Sin fuentes]
La sentencia «el fin justifica los medios» se entre lee en un comentario de Napoleón Bonaparte en El Príncipe de Maquiavelo. En el capítulo VIII «De los que han llegado al principado mediante delitos», Maquiavelo cita: «Se trata cuando se alcanza el principado por una camino delictivo y nefasto». y Napoleón comenta: «La expresión es duramente improbativa. ¿Qué importa el camino, con tal de que se llegue? Maquiavelo comete una falta en hacer de moralista sobre semejante materia».
La afirmación, por tanto, pertenece a Napoleón Bonaparte y no a Maquivelo.
La afirmación mas acertada para tomar como analogía es «haga, pues, el príncipe todo lo necesario para obtener y conservar el Estado, y los medios que utilice siempre serán juzgados honorables y alabados por todos».[Sin fuentes]
Fuente: "El príncipe" de Nicolás Maquiavelo 1513 (edición original), edición comentada por Napoleón Bonaparte (Primera edición 20 de junio de 1939)

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„Tennía que enseñarle a pensar en el amor como un estado de gracia que o era un medio para anda, sino un origen y un fin en si mismo“

—  Gabriel García Márquez, libro El amor en los tiempos del cólera

Love in the Time of Cholera
Variante: Tenía que enseñarle a pensar en el amor como un estado de gracia que no era un medio para nada, sino un origen y un fin en sí mismo.

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„En un pergamino de una vara de alto el bufon mojando su pluma de pavo real en purpurina escribio el dodecalogo de la ley de venus que se fue inventando poco a poco en sus ratos libres
i) la procreacion no es un instinto
ii) la procreacion es la consecuencia
ii a) ni siquiera obligada
ii b) casi siempre temida
ii c) con frecuencia evitada
iii) la procreacion puede ser un anhelo
iii a) de orden intelectual
iii b) no intuitivo
iv) la copula se realiza no pensando en el posible hijo por venir sino en
iv a) la complacencia del amante
iv b) la satisfaccion de la libido
ya que
v) innumeros gestos sexuales no son fecundos
vi) la copula se perfecciona en si misma no en ningun otro fin ulterior y distinto
vii) en la sola idea contraria duerme el huevo de los metodos que evitan el fruto
vii a) tangible
vii b) no espiritual huidizo amoroso
viii) el hijo puede desearse pero su presencia
viii a) acontece al margen del instinto sexual
e incluso
viii b) puede llegar a ser su precio
ix) la naturaleza en su sabiduria
ix a) brinda al hijo como premio que se otorga a ella misma
ix b) encela al macho y a la hembra con el señuelo del deleite sexual
x) el instinto sexual
x a) no cesa con la noticia del embarazo
x b) salta todas las barreras
x c) vive y muere con el individuo y en el
xi) el amor es un sentimiento bravo
xii) el cariño es un sentimiento manso y bonancible“

—  Camilo José Cela novelista español 1916 - 2002

Oficio de tinieblas 5

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„Blanca, en cambio, se había acostumbrado a vivir sola. Terminó por encontrar paz
en sus quehaceres de la gran casa, en su taller de cerámica y en sus Nacimientos de
animales inventados, donde lo único que correspondía a las leyes de la biología era la
Sagrada Familia perdida en una multitud de monstruos. El único hombre de su vida era
Pedro Tercero, pues tenía vocación para un solo amor. La fuerza de ese
inconmovible sentimiento la salvó de la mediocridad y de la tristeza de su destino.
Permanecía fiel aun en los momentos en que él se perdía detrás de algunas ninfas de
pelo lacio y huesos largos, sin amarlo menos por ello. Al principio creía morir cada vez
que se alejaba, pero pronto se dio cuenta de que sus ausencias duraban lo que un
suspiro y que invariablemente regresaba más enamorado y más dulce. Blanca prefería
esos encuentros furtivos con su amante en hoteles de cita, a la rutina de una vida en
común, al cansancio de un matrimonio y a la pesadumbre de envejecer juntos
compartiendo las penurias de fin de mes, el mal olor en la boca al despertar, el tedio
de los domingos y los achaques de la edad. Era una romántica incurable. Alguna vez
tuvo la tentación de tomar su maleta de payaso y lo que quedaba de las joyas del
calcetín, e irse con su hija a vivir con él, pero siempre se acobardaba. Tal vez temía
que ese grandioso amor, que había resistido tantas pruebas, no pudiera sobrevivir a la
más terrible de todas: la convivencia. Alba estaba creciendo muy rápido y comprendía
que no le iba a durar mucho el buen pretexto de velar por su hija para postergar las
exigencias de su amante, pero prefería siempre dejar la decisión para más adelante.
En realidad, tanto como temía la rutina, la horrorizaba el estilo de vida de Pedro
Tercero, su modesta casita de tablas y calaminas en una población obrera, entre
cientos de otras tan pobres como la suya, con piso de tierra apisonada, sin agua y con
un solo bombillo colgando del techo. Por ella, él salió de la población y se mudó a un
departamento en el centro, ascendiendo así, sin proponérselo, a una clase media a la
cual nunca tuvo aspiración de pertenecer. Pero tampoco eso fue suficiente para Blanca.
El departamento le pareció sórdido, oscuro, estrecho y el edificio promiscuo. Decía que
no podía permitir que Alba creciera allí, jugando con otros niños en la calle y en las
escaleras, educándose en una escuela pública. Así se le pasó la juventud y entró en la
madurez, resignada a que los únicos momentos de placer eran cuando salía
disimuladamente con su mejor ropa, su perfume y las enaguas de mujerzuela que a
Pedro Tercero cautivaban y que ella escondía, arrebolada de vergüenza, en lo más
secreto de su ropero, pensando en las explicaciones que tendría que dar si alguien las
descubría. Esa mujer práctica y terrenal para todos los aspectos de la existencia,
sublimó su pasión de infancia, viviéndola trágicamente. La alimentó de fantasías, la idealizó, la defendió con fiereza, la depuró de las verdades prosaicas y pudo convertirla
en un amor de novela.“

—  Isabel Allende, libro La casa de los espíritus

The House of the Spirits

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„me habia quedado tambien casi por completo sin contactos con quienes anteriormente mehabia permitido confrontaciones, es decir, confrontaciones intelectuales en diálogos y discusiones, de todas esas personas, con mi inmersión cada vez más rigurosa en mi trabajo científico, em había apartado y mantenido alejado cada vez más y, como tuve que comprender de pronto, de la forma más peligrosa y, a partir de un momento determinado, no había tenido ya fuerzas para reanudar todos esos lazos intelectuales necesarios, ciertamente había comprendido de pronto que, sin esos contactos, difícilmente podría avanzar, que sin esos contactosm probablemente, en un plazo previsible, no podría ya pensar, que pronto tampoco podría ya existir, pero me faltaban fuerzas para detener, mediante mi propia inicativa, lo que veía ya que se me acercaba, la atrofia de mi pensamiento producida por el apartamiento voluntariamente provocado, de todas las personas suceptibles de un contacto que excediera del más imprescindible, del llamado vernáculo, simplemente del derivado de las necesidades más apremiantes de la existencia en mi casa y su entorno inmediato, y habían pasado años ya desde que había dejado de mantener correpondencia, totalmente absorbido en mis ciencias, había dejado pasar el momento en que todavía hubiera sido posible reanudar esos contactos y correspondencia abandonados, todos mis esfuerzos en ese sentido habían fracasado siempre, porque en el fondo me habían faltado ya por completo, si no las fuerzas para ello, sí, probablemente, la voluntad de hacerlo, y aunque en realidad había comprendido claramente que el camino que había tomado y había seguido ya durante años no era el verdadero camino, que sólo podía ser un camino hacia el aislamiento total, aislamiento no sólo de mi mente y de mi pensamiento, sino en realidad aislamiento de todo mi ser, de toda mi existencia, siempre espantada ya, de todos modos, por ese aislamiento, no había hecho ya nada para remediarlo, había seguido avanzando siempre por ese camino, aunque siempre horrorizado por su lógica, temiendo continuamente ese camino en el que, sin embargo, no hubiera podido ya dar la vuelta; había previsto ya muy pronto la catástrofe, pero no había podido evitarla y, en realidad, se había producido ya mucho antes de que yo la reconociera como tal. Por un lado, la necesidad de aislarse por amor al trabajo científico es la primera de las necesidades deun intelectual, por otro, sin embargo, el peligro de que ese aislamiento se produzca de una forma demasiado radical que, en fin de cuentas, no tenga ya consecuencias estimulantes como se pretendía, sino inhibidoras e incluso aniquiladoras, en el trabajo intelectual es el mayor de los peligros y, a partir de cierto momento, mi aislamiento del entorno por amor a mi trabajo científico (sobre los anticuerpos) había tenido precisamente esas consecuencias aniquiladoras en mi trabajo científico. La comprensión llega siempre, como había tenido que reconocer en mi mente de la forma más dolorosa, demasiado tarde y sólo queda, si es que queda algo, la desesperación, o sea, la comprensión directa del hecho de que ese estado devastador y, por tanto, intelectual, sentimental y, en fin de cuentas corporalmente devastador, surgido de pronto, no puede cambiarse ya, ni por ningún medio.“

—  Thomas Bernhard, libro Yes

Yes

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„Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos.“

—  Simón Bolívar militar y político venezolano 1783 - 1830

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„Mira a todos a tu alrededor y ve lo que hemos hecho de nosotros y de eso considerado como victoria nuestra de cada día. No hemos amado por encima de todas las cosas. No hemos aceptado lo que no se entiende porque no queremos pasar por tontos. Hemos amontonado cosas y seguridades por no tenernos el uno al otro. No tenemos ninguna alegría que no haya sido catalogada. Hemos construido catedrales y nos hemos quedado del lado de afuera, pues las catedrales que nosotros mismos construimos tememos que sean trampas. No nos hemos entregado a nosotros mismos, pues eso sería el comienzo de una vida larga y la tememos. Hemos evitado caer de rodillas delante del primero de nosotros que por amor diga: tienes miedo. Hemos organizado asociaciones y clubs sonrientes donde se sirve con o sin soda. Hemos tratado de salvarnos, pero sin usar la palabra salvación para no avergonzarnos de ser inocentes. No hemos usado la palabra amor para no tener que reconocer su contextura de odio, de amor, de celos y de tantos otros opuestos. Hemos mantenido en secreto nuestra muerte para hacer posible nuestra vida. Muchos de nosotros hacen arte por no saber cómo es la otra cosa. Hemos disfrazado con falso amor nuestra indiferencia, sabiendo que nuestra indiferencia es angustia disfrazada. Hemos disfrazado con el pequeño miedo el gran miedo mayor y por eso nunca hablamos de lo que realmente importa. Hablar de lo que realmente importa es considerado una indiscreción. No hemos adorado por tener la sensata mezquindad de acordarnos a tiempo de los falsos dioses. No hemos sido puros e ingenuos para no reírnos de nosotros mismos y para que al fin del día podamos decir «al menos no fui tonto» y así no quedarnos perplejos antes de apagar la luz. Hemos sonreído en público de lo que no sonreiríamos cuando nos quedásemos solos. Hemos llamado debilidad a nuestro candor. Nos hemos temido uno al otro, por encima de todo. Y todo eso lo consideramos victoria nuestra de cada día.“

—  Clarice Lispector escritora ucraniana-brasileña 1920 - 1977

Aprendizaje o El libro de los placeres

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„Cada mujer es como un instrumento, y espera que la entiendan, la amen y la toquen con delicadeza, para por fin hacer sonar su verdadera música.“

—  Patrick Rothfuss, libro El temor de un hombre sabio

The Wise Man's Fear
Variante: Cada mujer es como un instrumento, y espera que la entiendan, la amen y la toquen con delicadeza, para por fin hacer sonar su verdadera música. Habrá

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„La Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor de los cuerpos mortales. O quizás no, y es sólo que el amor de la carne no aflora a esa versión oficial de la historia que termina siendo la propia Historia, con una mayúscula severa, rigurosa, perfectamente equilibrada entre los ángulos rectos de todas sus esquinas, que apenas condesciende a contemplar los amores del espíritu, más elevados, sí, pero también mucho más pálidos, y por eso menos decisivos. Las barras de carmín no afloran a las páginas de los libros. Los profesores no las tienen en cuenta mientras combinan factores económicos, ideológicos, sociales, para delimitar marcos interdisciplinares y exactos, que carecen de casillas en las que clasificar un estremecimiento, una premonición, el grito silencioso de dos miradas que se cruzan, la piel erizada y la casualidad inconcebible de un encuentro que parece casual, a pesar de haber sido milimétricamente planeado en una o muchas noches en blanco. En los libros de Historia no caben unos ojos abiertos en la oscuridad, un cielo delimitado por las cuatro esquinas del techo de un dormitorio, ni el deseo cocinándose poco a poco, desbordando los márgenes de una fantasía agradable, una travesura intrascendente, una divertida inconveniencia, hasta llegar a hervir en la espesura metálica del plomo derretido, un líquido pesado que seca la boca, y arrasa la garganta, y comprime el estómago, y expande por fin las llamas de su imperio para encender una hoguera hasta en la última célula de un pobre cuerpo humano, mortal, desprevenido. Los amores del espíritu son más elevados, pero no aguantan ese tirón. Nada, nadie lo aguanta.“

—  Almudena Grandes, libro Inés y la alegría

Inés y la alegría

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„Si tiene amor, no digo al instituto, sino a Dios y a sí mismo, se ingeniará para aprender lo que no sabe a fin de hacer bien a los pobres o, para hallar mejor a Cristo en los pobres.“

—  San José de Calasanz Santo español nacido en la localidad oscense de Peralta de la Sal fundador de la orden de las Escuelas Pías. 1556 - 1648

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Otros pensamientos

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„Toda mi vida me he esforzado para expandir mi mente hasta el punto de ruptura, hasta que comenzara a crujir, con el fin de crear un gran pensamiento, que pudiera dar un nuevo sentido a la vida, un nuevo sentido a la muerte, y de consolar a la humanidad.“

—  Nikos Kazantzakis escritor griego 1883 - 1957

Original: «All my life I struggled to stretch my mind to the breaking point, until it began to creak, in order to create a great thought which might be able to give a new meaning to life, a new meaning to death, and to console mankind».
Fuente: Report to El Greco (1923)
Fuente: Ficha de Odyssey of Faith. 6 de junio de 1960. http://www.time.com/time/printout/0,8816,874166,00.html Time Consultado el 26 de septiembre de 2019.

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„Quién canta es tu carozo, pues tu cuerpo al fin tiene un alma. Y si tu ser estalla será tu corazón el que sangre. Y la canción que escuchas tu cuerpo abrirá con el alba.“

—  Luis Alberto Spinetta Músico argentino 1950 - 2012

Citas de canciones por banda, Invisible
Fuente: Invisible, Durazno sangrando, "Durazno sangrando", 1975.

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