Frases sobre fuerza página 11
Sarra Manning (1950) escritora británica
You Don't Have to Say You Love Me
Loretta Chase (1949) escritora estadounidense
Captives of the Night
Stephen King (1947) escritor, novelista, columnista, productor cinematográfico y director estadounidense
Wizard and Glass
Florencia Bonelli (1971) escritora argentina
Caballo de Fuego. París
Carlos Castaneda libro Las enseñanzas de Don Juan
The Teachings of Don Juan: A Yaqui Way of Knowledge
Thorwald Dethlefsen (1946–2010)
La enfermedad como camino: Un método para el descubrimiento profundo de las enfermedades
Octavio Paz (1914–1998) poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano
The Labyrinth of Solitude and Other Writings
Simone de Beauvoir (1908–1986) escritora, intelectual, filósofa existencialista, activista política, feminista y teórica social francesa
Memoirs of a Dutiful Daughter
Variante: A menudo me he interrogado sobre la razón y el sentido de mis rabietas.
Creo que se explican en parte por una vitalidad fogosa y por un extremismo
al cual nunca he renunciado del todo. Llevaba mis repugnancias hasta el
vómito, mis deseos hasta la obsesión; un abismo separaba las cosas que me
gustaban de las que no me gustaban. No podía aceptar con indiferencia la
caída que me precipitaba de la plenitud al vacío, de la beatitud al horror;
si la consideraba fatal, me resignaba; nunca me enojé contra un objeto.
Pero me negaba a ceder a esa fuerza impalpable: las palabras; lo que me
sublevaba es que una frase lanzada al descuido: "Debes hacerlo... no debes
hacerlo", arruinara en un instante mis empresas y mis alegrías. Lo
arbitrario de las órdenes y de las prohibiciones contra las que chocaba
denunciaba su inconsistencia; ayer pelé un durazno: ¿por qué no esa
ciruela?, ¿por qué dejar mis juegos justo en este minuto? En todas partes
encontraba obligaciones, en ninguna parte su necesidad. En el corazón de la
ley que me abrumaba con el implacable rigor de las piedras, yo entreveía
una ausencia vertiginosa: me sumergía en ese abismo, la boca desgarrada por
gritos. Aferrándome al suelo, pataleando, oponía mi peso de carne al aéreo
poder que me tiranizaba; lo obligaba a materializarse; me encerraban en un
cuarto oscuro entre escobas y plumeros; entonces podía golpear con los pies
y las manos en muros verdaderos, en vez de debatirme contra inasibles
voluntades. Yo sabía que esa lucha era vana; desde el momento en que mamá
me había sacado de las manos la ciruela sangrienta, en que Louise había
guardado en su bolsa mi pala y mis moldes, yo estaba vencida; pero no me
rendía. Cumplía el trabajo de la derrota. Mis sobresaltos, las lágrimas que
me cegaban, quebraban el tiempo, borraban el espacio, abolían a la vez el
objeto de mi deseo y los obstáculos que me separaban de él. Me hundía en la
noche de la impotencia; ya nada quedaba salvo mi presencia desnuda y ella
explotaba en largos aullidos.
John Piper (1946) escritor estadounidense
El Gozo Verdadero de la Navidad: Lecturas diarias para el mes de diciembre
Jorge Fernández Díaz (1950) ingeniero industrial e inspector de trabajo español, aunque se dedica a la política desde los 28 años, habiendo …
El puñal
Friedrich Nietzsche (1844–1900) filósofo alemán
The Gay Science
Variante: Éramos amigos y nos hemos vuelto extraños. Pero está bien así, y no queremos disimularlo ni ocultarlo como si tuviésemos que avergonzarnos de ello. Somos dos barcos y cada uno tiene su meta y su rumbo, puede que nos crucemos y celebremos una fiesta juntos, como lo hicimos cuando los probos barcos quedaron fondeados en un mismo puerto y a un mismo sol, tan tranquilos que parecía como si ya hubieran llegado a su destino y hubieran tenido un mismo destino.
Pero más tarde la todopoderosa fuerza de nuestra tarea volvió a separarnos, hacia diferentes mares y latitudes, y quizá no nos volvamos a ver nunca más, o tal vez nos volveremos a ver, pero ya no nos reconoceremos: ¡los diferentes mares y vientos nos habrán cambiado! Tener que volvernos extraños el uno para el otro es la ley que está por encima de nosotros: ¡precisamente por eso hemos de ser más venerables uno para el otro! ¡Precisamente por eso ha de ser más sagrado para nosotros el pensamiento de nuestra antigua amistad!
Existe probablemente una tremenda curva y órbita estelar invisible en la que nuestros caminos y metas, tan distintos como son, puede que estén incluidos como pequeños tramos, ¡elevémonos hacia ese pensamiento! Pero nuestra vida es demasiado breve y nuestra vista demasiado débil como para que podamos ser más que amigos en el sentido de aquella sublime posibilidad. Creamos, pues, en nuestra amistad estelar, aun en el caso de que tuviéramos que ser enemigos sobre la tierra
Eckhart Tolle (1948) escritor contemporáneo de origen alemán
El poder del ahora: Un camino hacia la realización espiritual
Wendelin Van Draanen (1965) escritora estadounidense
Dante Liano (1948)
Jorge Ibargüengoitia (1928–1983) escritor mexicano
Instrucciones para vivir en México
“Si vas a hacer trampa, hazla con todas tus fuerzas”
Matt Groening libro Guía para la vida de Bart Simpson
Bart Simpson's Guide to Life
Franz Kafka (1883–1924) escritor praguense de lengua alemana
The Great Wall of China and Other Stories
Jean Jacques Rousseau libro Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres
Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres
Stephen King (1947) escritor, novelista, columnista, productor cinematográfico y director estadounidense
Rita Hayworth and Shawshank Redemption: A Story from Different Seasons
Florencia Bonelli (1971) escritora argentina
Indias blancas
Christopher McDougall (1962)
Nacidos para correr: La historia de una tribu oculta, un grupo de superatletas y la mayor carrera de la historia
Íngrid Betancourt (1961) política Colombiana
Even Silence Has an End: My Six Years of Captivity in the Colombian Jungle
Jean Jacques Rousseau libro Discurso sobre las ciencias y las artes
Discurso sobre las ciencias y las artes
Wallace D. Wattles (1860–1911) escritor estadounidense
LA CIENCIA DE HACERSE RICO (o Éxito Financiero a través del Pensamiento Creativo)