Frases sobre alguno
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“Cuando algún jurista me dice: 'Evo te estás equivocando jurídicamente, eso que estás haciendo es ilegal', bueno yo le meto por más que sea ilegal. Después les digo a los abogados: 'si es ilegal, legalicen ustedes, para qué han estudiado”

Evo Morales (1959) Presidente de Bolivia

29 de julio de 2008, en un discurso pronunciado en Cochabamba durante un acto en el que anunció obras en un gasoducto.
Fuente: Medios de comunicación españoles, como La Razón Cuando la ley se convierte en una piedra en el zapato http://www.la-razon.com/versiones/20081212_006484/nota_244_728477.htm, Libertad Digital Evo Morales confiesa que da "pasos ilegales" en Bolivia para aplicar sus reformas http://www.libertaddigital.com/mundo/evo-morales-confiesa-que-da-pasos-ilegales-en-bolivia-para-aplicar-sus-reformas-1276335615/.

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“¡Oh Soledad dime si algún día habrá, entre tú y el amor buena amistad!”

Amaia Montero (1976) Cantautora española

Amaia Montero, Pablo Benegas y Xabi SanMartin, "Soledad"
El viaje de Copperpot

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“Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña cuánto aprecio han merecido todos aquéllos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad.”

Manuel Belgrano (1770–1820) político y militar argentino

Fuente: Gutiérrez, Juan María. Noticias historicas sobre el oríjen y desarrollo de la enseñanza publica superior en Buenos Aires desde la época de la extinción de la Compañía de Jesús en el año 1767 hasta poco después de fundada la universidad en 1821: con notas, biografias, datos estadísticos y documentos curiosos inéditos ó .... Editor J.M. Cantilo, 1868. p. 196. https://books.google.es/books?id=iJZMAAAAYAAJ&pg=PA196&dq=Desde+la+m%C3%A1s+remota+antig%C3%BCedad+hasta+nuestros+d%C3%ADas,+la+%5B%5Bhistoria%5D%5D+de+los+siglos+y+de+los+tiempos+nos+ense%C3%B1a+cu%C3%A1nto+aprecio+han+merecido+todos+aqu%C3%A9llos+que+han+puesto+el+cimiento+a+alguna+obra+ben%C3%A9fica+a+la+humanidad.&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiY3un2vszVAhUQbVAKHcZCAfMQ6AEIJjAA#v=onepage&q=Desde%20la%20m%C3%A1s%20remota%20antig%C3%BCedad%20hasta%20nuestros%20d%C3%ADas%2C%20la%20%5B%5Bhistoria%5D%5D%20de%20los%20siglos%20y%20de%20los%20tiempos%20nos%20ense%C3%B1a%20cu%C3%A1nto%20aprecio%20han%20merecido%20todos%20aqu%C3%A9llos%20que%20han%20puesto%20el%20cimiento%20a%20alguna%20obra%20ben%C3%A9fica%20a%20la%20humanidad.&f=false
Fuente: Discurso pronunciado por Manuel Belgrano cuando era el Secretario del Consulado el 13 de marzo de 1802 con motivo de la entrega de premios a los alumnos de la Escuela de Náutica.

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“Si he tenido algún éxito en la física matemática, esto es, según creo, porque he sido capaz de esquivar las dificultades matemáticas.”

Josiah Willard Gibbs (1839–1903)

Fuente: Citado por C. S. Hastings en "Memoria biográfica de Josiah Willard Gibbs, 1839-1903", National Academy of Sciences Biographical Memoirs, vol. VI, (Washington, D.C.: National Academy of Sciences, 1909), pág. 390. Memoria completa http://books.nap.edu/html/biomems/jgibbs.pdf

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“Para mí la química representaba una nube indefinida de posibilidades futuras, que nimbaba mi porvenir de negras volutas heridas por resplandores de fuego, parecida a aquella nube que ocultaba el Monte Sinaí. Esperaba, como Moisés, que de aquella nube descendiera mi ley y el orden en torno mío, dentro de mí y para el mundo. Estaba empachado de libros que seguía devorando, sin embargo, con voracidad insensata, en busca de otra clave para las verdades fundamentales; una clave tenía que haberla, y estaba convencido de que, por culpa de alguna monstruosa conspiración contra mí y en perjuicio del mundo, no la iba a encontrar en las aulas. En clase me suministraban toneladas de nociones que digería con prontitud, pero que no me calentaban la sangre en las venas. Miraba hincharse los brotes de los árboles en primavera, miraba resplandecer la mica dentro del granito, miraba mis propias manos, y me decía para mis adentros: "Llegaré a entender también esto, lo entenderé todo, pero no como "ellos" quieren. Encontraré un atajo, me fabricaré una ganzúa, forzaré las puertas". Era enervante y nauseabundo escuchar discursos sobre el problema del ser y del conocer, cuando todo en torno era un puro misterio que pugnaba por desvelarse: la vetusta madera de los bancos, la esfera del Sol por encima de los ventanales y los tejados, el vuelo inútil de los vilanos en el aire de junio. Ahí estaba: ¿podrían ser capaces todos los filósofos y ejércitos del mundo juntos de construir ese mosquito? No, ni siquiera de entenderlo; y eso era una vergüenza, algo abominable, había que tirar por otro camino.”

Primo Levi (1918–1987) escritor italiano de origen judío sefardí

El Sistema Periódico (1975)

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“¿Si he mentido alguna vez? Sí, he dicho que estaba contenta. ¿Por qué lo he hecho? Para que no me pregunten qué me pasaba.”

Chenoa (1975) cantante

Fuente: Entrevista en "El Reservado"(2010).

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“Quiero hacer un disco de tango en algún momento.”

Chenoa (1975) cantante

Fuente: Entrevista en la revista "QUE! Barcelona" (21/11/2011)

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“Siempre es bueno cuando se tienen amores ausentarse por algún tiempo. Así podemos cerciorarnos de si es cariño efectivo el que nos tienen o es capricho pasajero.”

en boca de un personaje de su libro Canaima.
Fuente: Gallegos, Rómulo: Canaima. Editorial Universidad de Costa Rica, 1996; ISBN 9788489666191. Página 80. https://books.google.es/books?id=lyf-KchFJdUC&pg=PA80&dq=Siempre+es+bueno+cuando+se+tienen+amores+ausentarse+por+alg%C3%BAn+tiempo.+R%C3%B3mulo+gallegos&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiB7ZLGlLvhAhXp8eAKHc4FCewQ6AEIKTAA#v=onepage&q=Siempre%20es%20bueno%20cuando%20se%20tienen%20amores%20ausentarse%20por%20alg%C3%BAn%20tiempo.%20R%C3%B3mulo%20gallegos&f=false

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“Verdad y libertad están estrechamente enlazadas, aunque en el fondo sea más la verdad la que genere principalmente la libertad y no tanto la libertad la que genere principalmente la verdad, aunque la interrelación no puede romperse en modo alguno y cada uno de los extremos es necesario para el otro.”

Ignacio Ellacuría (1930–1989) sacerdote jesuita español. Teólogo de la Liberación asesinado en El Salvador

Fuente: I. Ellacuría, “ Universidad, Derechos Humanos y Mayorías Populares http://www.uca.edu.sv/facultad/chn/c1170/Universidad,%20derechos%20humanos%20y%20mayorias%20populares.pdf”, Estudios Centroamericanos (ECA), No. 406, 1982, p. 794, citado por Héctor Samour en Filosofía y liberación, en la web de la Universidad Centroamericana http://www.uca.edu.sv/facultad/chn/c1170/samour1.html#_edn25

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“¿Es que acaso se conoce de algún monarca que haya perecido ahogado?”

Juana I de Castilla (1479–1555) Reina de Castilla, y de Aragón y Navarra

Antes de emprender un viaje en barco.
Citas de Juana
Fuente: Biografía por José Luis Olaizola.

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“En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones.

Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural.”

Un tal Lucas
Variante: Destino de las explicaciones En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones. Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural.

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“Te ruego que recites el pasaje tal como te lo he declamado yo, con soltura y naturalidad, pues si lo haces a voz en grito, como acostumbran muchos de nuestros actores, valdría más que diera mis versos a que los voceara el pregonero.

Guardate también de aserrar demasiado el aire, así con la mano.

Moderación en todo, pues hasta en medio del mismo torrente, tempestad y aún podría decir to torbellino de tu pasión, debes tener y mostrar aquella templanza que hace suave y elegante la expresión.

¡Oh! me hiere el alma oir desgarrar una pasión hasta convertirla en jirones y verdaderos guiñapos, hediendo los oídos de los "mosqueteros" que por lo general, son incapaces apreciar otra cosa que incomprensibles pantomimas y barullo.

De buena gana mandaría azotar a ese energúmeno por exagerar el tipo de Termagante….¡¡Esto es ser más herodista que Herodes…!¡ Evitalo tú, por favor!
No seas tampoco demasiado tímido; en ésto tu propia discreción debe guiarte.

Que la acción corresponda a la palabra y la palabra a la acción, poniendo un especial cuidado en no traspasar los límites de la sencillez de la naturaleza, porque todo lo que a ella se opone, se aparta igualmente del propio fin del arte dramático, cuyo objeto, tanto en su origen como en los tiempos que corren, ha sido y es, presentar, por decirlo así, un espejo a la Humanidad;

Mostrar a la virtud sus propios rasgos, al vicio su verdadera imgen y a cadaedad y generación su fisonomía y sello caraterístico.

De donde resulta que si se carga la expresión o si esta languidece, por más que ello haga reir a los ignorantes, no podrá menos de disgustar a los discretos, cuyo dictamen, aunque se trate de un solo hombre, debe pesar más en vuestra estima que el de todo un público compuesto de los otros.

¡Oh! cómicos hay a quienes he visto representar y a los que he oído elogiar, y en alto grado, que, por no decirlo en malos términos, no teniendo ni acento ni traza de cristianos, de gentiles, ni tan siquiera de hombres, se pavoneaban y vociferaban de tal modo que llegué a pensar si proponiéndose algún mal artífice de la Naturaleza formar tal casta de hombres, le resultaron unos engendros:

¡Tan abominablemente imitaban la Humanidad!
¡Oh! Corregidlo del todo! y no permitáis que los que hacen de graciosos ejecuten más de lo que les esté indicado, porque alguno de ellos empiezan a dar risotadas para hacer reir a unos cuantos espectadores imbéciles, aún cuando en aquel preciso momento algún punto esencial de la pieza reclame la atención.

Esto es indigno, y revela en los insensatos que lo practican la más estúpida pretensión. Id a prepararos”

Hamlet

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“Si algún lector piensa que soy innecesariamente escrupuloso en este punto, le recomiendo que tome nota de un libro singular por Samuel Rutherford (autor de las bien conocidas cartas), llamado “The Spiritual Antichrist” (El anticristo espiritual). Verán allí que, dos siglos atrás, aparecieron las herejías alocadas de una enseñanza extravagante, precisamente acerca de esta doctrina de que “Cristo mora” en los creyentes. Encontrarán que Saltmarsh, Dell, Towne y otros maestros falsos contra quienes contendió el acertado Samuel Rutherford. Aquellos tenían extrañas nociones acerca de “Cristo en nosotros” y luego procedieron a edificar sobre la doctrina antinomiana, sobre un fanatismo de la peor clase y con tendencias de las más viles. Así, ellos mantenían que la vida separada y personal del creyente había desaparecido completamente, ¡que Cristo viviendo en él era quien se arrepentía, creía y actuaba! La raíz de este tremendo error era una interpretación forzada y nada bíblica de textos como “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gá. 2:20) y el resultado natural de esto fue que muchos infelices seguidores de este pensamiento llegaron a la cómoda conclusión de que los creyentes no eran responsables de sus acciones, ¡hicieran lo que hicieran! Según esta interpretación, ¡los creyentes estaban muertos y sepultados y sólo Cristo vivía en ellos y se hacía cargo de todo! ¡La consecuencia definitiva fue que algunos creían que podían quedarse tranquilos con una seguridad carnal, que ya no tenían ninguna responsabilidad personal y podían cometer cualquier clase de pecado sin ningún temor! No olvidemos nunca que la verdad distorsionada y exagerada, puede convertirse en el origen de las herejías más peligrosas. Cuando hablamos de que “Cristo está en nosotros”, tengamos el cuidado de explicar lo que queremos decir. Me temo que hay quienes descuidan esto en la actualidad. 6.”

J.C. Ryle (1816–1900) obispo de Liverpool

Santidad

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“«Venían del muelle Morland, sin corbatas, sin sombreros, sofocados, mojados por la lluvia, con los ojos brillantes. Gavroche les abordó con calma.
- ¿Adónde vamos? - preguntó.
- Ven - contestó Courfeyrac.
Detrás de Feuilly marchaba, o más bien saltada Bahorel, como un pez en el agua del motín. Llevaba un chaleco carmesí y profería palabras de esas que lo rompen todo. Su chaleco impresionó a un transeúnte, que gritó asustado:
- ¡Aquí están los rojos!
- ¡El rojo, los rojos! - replicó Bahorel -. ¡Vaya un temor gracioso, burgués! Por lo que a mí respecta, no tiemblo ante una amapola, la caperucita roja no me inspira pavor alguno. Créame, burgués, dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos.»”

Les Misérables
Variante: Venían del muelle Morland, sin corbatas, sin sombreros, sofocados, mojados por la lluvia, con los ojos brillantes. Gavroche les abordó con calma.
- ¿Adónde vamos? - preguntó.
- Ven - contestó Courfeyrac.
Detrás de Feuilly marchaba, o más bien saltada Bahorel, como un pez en el agua del motín. Llevaba un chaleco carmesí y profería palabras de esas que lo rompen todo. Su chaleco impresionó a un transeúnte, que gritó asustado:
- ¡Aquí están los rojos!
- ¡El rojo, los rojos! - replicó Bahorel -. ¡Vaya un temor gracioso, burgués! Por lo que a mí respecta, no tiemblo ante una amapola, la caperucita roja no me inspira pavor alguno. Créame, burgués, dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos.

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“Si […] estamos dispuestos a renunciar a la idea de quién creemos ser cada uno, no habrá oposición alguna entre ambos.”

Bobby Fischer (1943–2008) Ajedrecista

El regreso del caballero de la armadura oxidada

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“Habla en francés cuando no te acuerdes de alguna palabra en castellano… acuérdate bien de andar con las puntas de los pies hacia afuera… y no te olvides nunca de quien eres!”

Lewis Carroll (1832–1898) diácono anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor británico

Alice's Adventures in Wonderland & Through the Looking-Glass

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“la felicidad debe surgir como consecuencia, pero en modo alguno debe ser buscada en sí misma.”

Viktor Frankl (1905–1997) neurólogo y psiquiatra austriaco

Búsqueda de Dios y sentido de la vida: Diálogo entre un teólogo y un psicólogo

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“«Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito», se repitió Oliveira.”

Rayuela: 50 Edición conmemorativa
Variante: Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito

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“Quien no haya pasado tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el
pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que
tenía hambre o se estaba quedando helado…
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá
o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien
intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito…
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una
historia maravillosa acaba y había que decir adiós a personajes con los que había
corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y
rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido…
Quien no conozca todo esto por propia experiencia no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entoces.”

The Neverending Story
Variante: Quien no haya pasado nunca tarde enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería ya admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecía vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender...

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“Blanca, en cambio, se había acostumbrado a vivir sola. Terminó por encontrar paz
en sus quehaceres de la gran casa, en su taller de cerámica y en sus Nacimientos de
animales inventados, donde lo único que correspondía a las leyes de la biología era la
Sagrada Familia perdida en una multitud de monstruos. El único hombre de su vida era
Pedro Tercero, pues tenía vocación para un solo amor. La fuerza de ese
inconmovible sentimiento la salvó de la mediocridad y de la tristeza de su destino.
Permanecía fiel aun en los momentos en que él se perdía detrás de algunas ninfas de
pelo lacio y huesos largos, sin amarlo menos por ello. Al principio creía morir cada vez
que se alejaba, pero pronto se dio cuenta de que sus ausencias duraban lo que un
suspiro y que invariablemente regresaba más enamorado y más dulce. Blanca prefería
esos encuentros furtivos con su amante en hoteles de cita, a la rutina de una vida en
común, al cansancio de un matrimonio y a la pesadumbre de envejecer juntos
compartiendo las penurias de fin de mes, el mal olor en la boca al despertar, el tedio
de los domingos y los achaques de la edad. Era una romántica incurable. Alguna vez
tuvo la tentación de tomar su maleta de payaso y lo que quedaba de las joyas del
calcetín, e irse con su hija a vivir con él, pero siempre se acobardaba. Tal vez temía
que ese grandioso amor, que había resistido tantas pruebas, no pudiera sobrevivir a la
más terrible de todas: la convivencia. Alba estaba creciendo muy rápido y comprendía
que no le iba a durar mucho el buen pretexto de velar por su hija para postergar las
exigencias de su amante, pero prefería siempre dejar la decisión para más adelante.
En realidad, tanto como temía la rutina, la horrorizaba el estilo de vida de Pedro
Tercero, su modesta casita de tablas y calaminas en una población obrera, entre
cientos de otras tan pobres como la suya, con piso de tierra apisonada, sin agua y con
un solo bombillo colgando del techo. Por ella, él salió de la población y se mudó a un
departamento en el centro, ascendiendo así, sin proponérselo, a una clase media a la
cual nunca tuvo aspiración de pertenecer. Pero tampoco eso fue suficiente para Blanca.
El departamento le pareció sórdido, oscuro, estrecho y el edificio promiscuo. Decía que
no podía permitir que Alba creciera allí, jugando con otros niños en la calle y en las
escaleras, educándose en una escuela pública. Así se le pasó la juventud y entró en la
madurez, resignada a que los únicos momentos de placer eran cuando salía
disimuladamente con su mejor ropa, su perfume y las enaguas de mujerzuela que a
Pedro Tercero cautivaban y que ella escondía, arrebolada de vergüenza, en lo más
secreto de su ropero, pensando en las explicaciones que tendría que dar si alguien las
descubría. Esa mujer práctica y terrenal para todos los aspectos de la existencia,
sublimó su pasión de infancia, viviéndola trágicamente. La alimentó de fantasías, la idealizó, la defendió con fiereza, la depuró de las verdades prosaicas y pudo convertirla
en un amor de novela.”

The House of the Spirits