Frases de mundo
página 14

Ryszard Kapuściński Foto
Ryszard Kapuściński Foto
Bernie Ecclestone Foto

“¿Cuál es nuestro problema en el mundo en estos momentos? Demasiada gente sobre-educada.”

Bernie Ecclestone (1930) empresario

Fuente: Formula One boss Bernie Ecclestone blames the Bahrain uprising on over-education http://www.foxsports.com.au/motor-sports/formula-one/formula-one-boss-bernie-ecclestone-blames-the-bahrain-uprising-on-overeducation/story-e6frf3zl-1226067073610

Nouriel Roubini Foto
Atanasio Foto

“Los santos, mientras vivían en este mundo, estaban siempre alegres, como si siempre estuvieran celebrando la Pascua.”

Atanasio (295–373) obispo de Alejandría, Padre y doctor de la Iglesia católica

Fuente: Pensamientos.org http://www.pensamientos.org/pensamientosalegria.htm

Iosu Espósito Foto
ZPU Foto

“Ludópatas, narcóticos, psicóticos y hambre, un mundo en que ser feliz se paga con la sangre”

ZPU (1981) MC español

David Contra Goliat, Contradicziones, 2008

Atahualpa Yupanqui Foto
Michel Houellebecq Foto

“hemos cogido nuestros cuerpos vigorosos y resistentes de cazadores-recolectores y los hemos dejado caer en un mundo artificial de ocio.”

Nacidos para correr: La historia de una tribu oculta, un grupo de superatletas y la mayor carrera de la historia

Ken Robinson Foto

“«Haz zig cuando todo el mundo haga zag».”

Ken Robinson (1950) Escritor Inglés

El elemento: Prologado por Eduardo Punset

Simone de Beauvoir Foto
Sylvia Plath Foto
Henri Matisse Foto
Emily Brontë Foto
Alejo Carpentier Foto
Camilo José Cela Foto
Jack Kerouac Foto
Deepak Chopra Foto

“Tu cerebro no solo interpreta el mundo, lo crea.”

Deepak Chopra (1946) médico, conferencista y escritor indio

Supercerebro

Ray Loriga Foto
Enrique Vila-Matas Foto
Suzanne Collins Foto
Cornelia Funke Foto

“En mi experiencia, estas guerras en pises del tercer mundo no se ganan con balas sino con enfermedades, y no hablo de armas biológicas sino de desidia, de brutalidad, de olvido y de marginalidad”

Florencia Bonelli (1971) escritora argentina

Caballo de Fuego: Congo
Variante: En mi experiencia, estas guerras en paises del tercer mundo no se ganan con balas sino con enfermedades, y no hablo de armas biológicas sino de desidia, de brutalidad, de olvido y de marginalidad”
― Florencia Bonelli, Caballo de Fuego: Congo

Jane Austen Foto
Rick Warren Foto
Clarice Lispector Foto
Virginia Woolf Foto

“Ojo por ojo, y el mundo quedará ciego. MAHATMA GANDHI.”

Florencia Bonelli (1971) escritora argentina

Caballo de fuego 3. Gaza

Lionel Shriver Foto
Haruki Murakami Foto
Carl Gustav Jung Foto
Michel De Montaigne Foto
Henry Miller Foto
Ken Robinson Foto
Miguel de Unamuno Foto
Fernando Pessoa Foto
Don DeLillo Foto
Haruki Murakami Foto
Geraldine McCaughrean Foto
Enrique Vila-Matas Foto
Noam Chomsky Foto
Jonathan Swift Foto
Enrique Vila-Matas Foto
Paulo Coelho Foto
Mario Benedetti Foto
Michael Crichton Foto

“Control de la mente. Vaya estupidez.

Lo cierto era que todo el mundo tenía la mente controlada, y todo el mundo se congratulaba por ello. Los controladores de mente más poderosos del mundo eran los padres, y eran ellos los que causaban más daños. Los teóricos solían olvidar que nadie nacía convencional, neurótico o con prejuicios; estas cualidades requerían ayuda ajena. Naturalmente, los padres no tenían intención de causar daño a sus hijos; se limitaban a inculcarles actitudes que consideraban importantes y útiles para ellos.

Los niños recién nacidos eran pequeños computadores en espera de ser programados. Podían aprender todo cuanto les fuera enseñado, desde mala ortografía a actitudes equivocadas. Como los computadores, no sabían discriminar; carecían de elementos para diferenciar las ideas buenas de las malas. La analogía era absolutamente exacta: mucha gente había comentado el infantilismo y la fidelidad literal de los computadores. Por ejemplo, si se ordenaba a un computador "Ponte los zapatos y los calcetines", el computadores respondería inmediatamente que no podía ponerse los calcetines por encima de los zapatos.

Toda la programación importante había terminado a la edad de siete años. Las actitudes raciales, sexuales, éticas, religiosas, nacionales. El giróscopo estaba en marcha, y los niños ya podían empezar su progreso por los cauces señalados de antemano.

Control de la mente.

¿Cómo llamar a algo tan sencillo como los convencionalismos sociales? ¿Estrecharse mutuamente las manos al saludarse? ¿No dar nunca la espalda en un ascensor? ¿Servir la comida por la izquierda? ¿Colocar la copa de vino a la derecha? Cientos de pequeños convencionalismos que la gente necesitaba para estereotipar las relaciones sociales; la supresión de una sola de ellas acarrearía una ansiedad insoportable.

Las personas necesitaban el control de la mente. Les gustaba sujetarse a él. Sin él se sentían irremediablemente perdidas.

Pero si un pequeño grupo de gente intentaba resolver el mayor problema del mundo en la actualidad –la violencia incontrolada-, de todas partes llegaban las exclamaciones: control de la mente, ¡control de la mente!

¿Qué era mejor, control o caos?”

The Terminal Man
Variante: Control de la mente. Vaya estupidez.

Lo cierto era que todo el mundo tenía la mente controlada, y todo el mundo se congratulaba por ello. Los controladores de mente más poderosos del mundo eran los padres, y eran ellos los que causaban más daños. Los teóricos solían olvidar que nadie nacía convencional, neurótico o con prejuicios; estas cualidades requerían ayuda ajena. Naturalmente, los padres no tenían intención de causar daño a sus hijos; se limitaban a inculcarles actitudes que consideraban importantes y útiles para ellos.

Los niños recién nacidos eran pequeños computadores en espera de ser programados. Podían aprender todo cuanto les fuera enseñado, desde mala ortografía a actitudes equivocadas. Como los computadores, no sabían discriminar; carecían de elementos para diferenciar las ideas buenas de las malas. La analogía era absolutamente exacta: mucha gente había comentado el infantilismo y la fidelidad literal de los computadores. Por ejemplo, si se ordenaba a un computador <>, el computadores respondería inmediatamente que no podía ponerse los calcetines por encima de los zapatos.

Toda la programación importante había terminado a la edad de siete años. Las actitudes raciales, sexuales, éticas, religiosas, nacionales. El giróscopo estaba en marcha, y los niños ya podían empezar su progreso por los cauces señalados de antemano.

Control de la mente.

¿Cómo llamar a algo tan sencillo como los convencionalismos sociales? ¿Estrecharse mutuamente las manos al saludarse? ¿No dar nunca la espalda en un ascensor? ¿Servir la comida por la izquierda? ¿Colocar la copa de vino a la derecha? Cientos de pequeños convencionalismos que la gente necesitaba para estereotipar las relaciones sociales; la supresión de una sola de ellas acarrearía una ansiedad insoportable.

Las personas necesitaban el control de la mente. Les gustaba sujetarse a él. Sin él se sentían irremediablemente perdidas.

Pero si un pequeño grupo de gente intentaba resolver el mayor problema del mundo en la actualidad –la violencia incontrolada-, de todas partes llegaban las exclamaciones: control de la mente, ¡control de la mente!

¿Qué era mejor, control o caos?

Fernando Vallejo Foto
Lucy Maud Montgomery Foto
Helena Petrovna Blavatsky Foto
Isabel Allende Foto
Ryszard Kapuściński Foto
Alejandro Jodorowsky Foto
Friedrich Nietzsche Foto
Javier Cercas Foto

“Ahora todo el mundo quiere ser siempre joven; lo entiendo, pero es un poco idiota.”

Javier Cercas (1962) escritor y periodista español

Las Leyes de la Frontera

Markus Zusak Foto
Marco Aurelio Foto
Mario Vargas Llosa Foto
Immanuel Kant Foto

“El mundo de ningún modo se hundirá porque haya menos hombres malos.”

Immanuel Kant (1724–1804) Filósofo

Perpetual Peace

Yehuda Berg Foto
Manuel Mujica Láinez Foto
George Orwell Foto
Bertrand Russell Foto
Michio Kaku Foto
Terry Pratchett Foto
Xavier Velasco Foto
Francis Scott Fitzgerald Foto
David Levithan Foto
Amos Oz Foto
Milan Kundera Foto
Elizabeth Gilbert Foto
Eduardo Sacheri Foto
Haruki Murakami Foto
J.C. Ryle Foto
Isabel Allende Foto
Stefan Zweig Foto
Xavier Velasco Foto
John Berger Foto
Benito Pérez Galdós Foto
Fernando Pessoa Foto
Enrique Vila-Matas Foto
Virginia Woolf Foto
Yukio Mishima Foto
Napoleon Hill Foto

“Este mundo cambiado requiere de soñadores prácticos que sean capaces de poner, y PONGAN sus sueños en acción.”

Napoleon Hill (1883–1970) escritor estadounidense

PIENSE Y HÁGASE RICO. Nueva traducción basada en la versión original de 1937.

Zygmunt Bauman Foto
Carlos Ruiz Zafón Foto
John Kennedy Toole Foto

“Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleáns, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños. Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria, Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia. Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme. Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza.”

John Kennedy Toole (1937–1969) novelista estadounidense