Frases sobre mano página 6
Rudolf Höss (1901–1947) oficial nazi, miembro de las SS y comandante del campo de concentración de Auschwitz
Death Dealer: The Memoirs of the SS Kommandant at Auschwitz
Chris Lowney (1958) escritor estadounidense
Liderazgo al estilo de los Jesuitas
Paullina Simons libro The Bronze Horseman
The Bronze Horseman
De día en día: 365 verdades por las cuales vivir
Arthur Conan Doyle libro Estudio en escarlata
A Study in Scarlet
Variante: Yo creo que, originariamente, el cerebro de una persona es como un pequeño ático vacío en el que hay que meter el mobiliario que uno prefiera. Las gentes necias amontonan en ese ático toda la madera que encuentran a mano, y así resulta que no queda espacio en él para los conocimientos que podrían serles útiles, o, en el mejor de los casos, esos conocimientos se encuentran tan revueltos con otra montonera de cosas, que les resulta difícil dar con ellos. Pues bien: el artesano hábil tiene muchísimo cuidado con o que mete en el ático del cerebro. Solo admite en el mismo las herramientas que pueden ayudarle a realizar su labor; pero de estas sí que tiene un gran surtido y lo guarda en el orden más perfecto. Es un error el creer que la pequeña habitación tiene paredes elásticas y que puede ensancharse indefinidamente. Créame: llega un momento en que cada conocimiento nuevo que se agrega supone el olvido de algo que ya se conocía. Por consiguiente, es de la mayor importancia no dejar que los datos inútiles desplacen a los útiles.
Josefina Vicens (1911–1988) escritora mexicana
El libro vacío / Los años falsos
Evgenia Ginzburg (1904–1977) Profesora, periodista y escritora rusa
Within the Whirlwind
Aquí y ahora
“Napoleón: cubrir tu mano de hierro con un guante de terciopelo.”
Robert Greene (1959) Escritor estadounidense de origen judio
Guía rápida de las 48 leyes del poder (Alta definición)
Walt Whitman (1819–1892) poeta, enfermero voluntario, ensayista, periodista y humanista estadounidense
Canto a mí mismo: Editorial Fuego Azul
Florencia Bonelli (1971) escritora argentina
Caballo de Fuego: Congo
Variante: Arrête, Matilde -le pidió-. Arrête, s'il te plaît. Me rindo -susurró en francés, con los brazos alzados y la cabeza caída. Su mano se abrió y las fotografías se regaron en torno a él.
Matilde supo que algo acababa de romperse en el interior de Eliah y sintió pánico.
-Estoy cansado de vivir de esta manera, lleno de angustia y de desesperación por el temor constante a perderte, por no se suficiente para ti, por anhelar que me ames más que a nadie, por considerarme menos, por no merecerte...
-Eliah, por favor...
-Déjame hablar. Le temo a tu juicio lo mismo que a mis errores, que son muchos, lo sé, pero están en el pasado y nada puedo hacer para cambiarlos. Le temo a tu condena. En verdad, tú estas muy por encima de mí...
-¡No! -clamó ella, e intentó acercarse, pero Al-Saud volvió a elevar los brazos y caminó hacia atrás.
-Te amo de un modo que no es bueno para mí, tampoco lo es para ti. A veces pienso que es una obsesión que terminará con los dos.
Magic Strikes
“Nunca viajo sin mi diario. Necesito tener siempre a la mano algo sensacional que leer.”
Oscar Wilde (1854–1900) escritor irlandés
Arianna Huffington (1950)
La vida plena: Bienestar, sabiduría, asombro y compasión: los pilares del éxito
Taipei