Frases sobre ojos página 8
Iñaki Ochoa de Olza (1967–2008)
LaVyrle Spencer (1943) escritora estadounidense
Morning Glory
Bonds of Justice
Conde de Lautréamont (1846–1870) poeta francés
Maldoror = Les Chants de Maldoror, together with a translation of Lautréamont's Poésies
The Age of Jihad: Islamic State and the Great War for the Middle East
Kristin Hannah (1960) escritora estadounidense
El ruiseñor
“Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra, que me llevare el blanco día”
Francisco de Quevedo (1584–1645) escritor español
Lisa Kleypas (1964) escritora estadounidense
Devil in Winter
“Los ojos muestran la fuerza del alma —repuso el Alquimista.”
Paulo Coelho libro El alquimista
El alquimista
Variante: Los ojos muestran la fuerza del alma.
Rani Manicka (1964)
The Japanese Lover
“Cerrar los ojos y pretender que algo no sucede no hace que deje de ser verdad”
Cassandra Clare (1973) escritora estadounidense
George Orwell libro 1984
1984
Variante: Siempre aquellos ojos y aquella voz que te envolvía. Dormido o despierto, trabajando o comiendo, en casa o en la calle, en el baño o en la cama... no había escapatoria. Lo único que te pertenecía eran los pocos centímetros cúbicos del interior de tu cráneo
“Los ojos que miran son muy comunes, pero los ojos que ven son muy raros”.”
Myles Munroe (1954–2014)
Los Principios Y El Poder De La Vision
El cuaderno de Aroha
Los renglones torcidos de Dios
Pablo Neruda (1904–1973) poeta
Veinte poemas de amor y una canción desesperada / Los versos del capitán
Yukio Mishima libro El marino que perdió la gracia del mar
The Sailor Who Fell from Grace with the Sea
Topics of Our Time
Julio Cortázar libro Rayuela
Rayuela
Variante: Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos
Robert Anson Heinlein (1907–1988) escritor de ciencia ficción estadounidense
The Green Hills of Earth
Kyōichi Katayama (1959) escritor japonés
Socrates In Love
Laura Esquivel libro Como pija para chocolate
Like Water for Chocolate
Variante: Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno a uno. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte...
Coronación
Jacques Lafaye (1930) historiador francés
Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la conciencia nacional en México. Abismo de conceptos. Identidad, nación, mexicano
“sus ojos, así, llenaban aquel semblante en flor con la luz de su belleza.”
Horacio Quiroga (1878–1937) cuentista, poeta y dramaturgo uruguayo
Cuentos de Amor de Locura y de Muerte
Variante: Pero sus ojos, así, llenaban aquel semblante en flor con la luz de su belleza.
George MacDonald libro La princesa y los trasgos
La Princesa y el Duende: The Princess and the Goblin, Spanish edition
Haruki Murakami libro El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas
Hard-Boiled Wonderland and the End of the World